Enfermería
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Temas de Enfermería Médico-Quirúrgica. Primera Parte
Capítulo 6. Atención de enfermería en el balance hidroelectrolítico y ácido-básico
Introducción
Regulación del agua corporal
Regulación de los compartimentos corporales y electrólitos
Control neurohormonal del agua
Estudios de laboratorio para evaluar el estado hídrico
Funciones de los principales electrólitos en los líquidos
Cloro y sodio
Potasio
Magnesio
Calcio
Fósforo
Trastornos del balance hídrico
Deshidratación hipertónica
Deshidratación hipotónica
Deshidratación mixta
Esquema de hidratación
Hiperhidratación
Alteraciones del equilibrio electrolítico
Valores normales del ionograma
Alteraciones del cloro
Alteraciones del equilibrio del sodio
Alteraciones del potasio
Balance hidromineral
Cuidados generales de enfermería en el desequilibrio hidroelectrolítico
Casos prácticos
Desequilibrio ácido-básico
pH
PaCO2
Bases buffer
Oxigenación
Saturación de oxígeno
Diagnósticos gasométricos
Toma de muestras para estudios gasométricos
Acidosis metabólicas
Patrón hemogasométrico
Alcalosis metabólica
Patrón hemogasométrico
Acidosis respiratoria
Patrón hemogasométrico
Alcalosis respiratoria
Patrón hemogasométrico
Trastornos ácido-básico mixto
Tipos y etiología principales
Cuidados de enfermería en pacientes con acidosis metabólica
Cuidados específicos de enfermería en pacientes con alcalosis metabólica
Cuidados de enfermería en pacientes con acidosis metabólica
Cuidados específicos de enfermería en pacientes con acidosis respiratoria
Casos prácticos
Bibliografía

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Cuidados generales de enfermería en el desequilibrio hidroelectrolítico

  1. Brindar apoyo emocional y preparación psicológica al paciente y familiares con el objetivo de disminuir las preocupaciones y obtener mayor cooperación en el cumplimiento del tratamiento y orientaciones a seguir.

  2. Valorar presencia de factores que puedan aumentar las demandas de líquidos y electrólitos (fiebre, drenajes, tratamiento diurético, diabetes insípida, vómitos y diarreas persistentes).

  3. Medir los signos vitales: temperatura (la fiebre indica pérdida de líquido), pulso, respiración y tensión arterial, y registrar los datos en la historia clínica.

  4. Medir la presión venosa central (PVC), lo que permite valorar presencia de hipovolemia.

  5. Administrar líquidos y electrólitos por la boca, siempre que sea posible, según indicación médica en relación con el estado del paciente y el resultado de ionograma en sangre.

  6. Canalizar una vena si la hidratación esta indicada por vía intravenosa, cumpliendo con las medidas de asepsia y antisepsia.

  7. Vigilar atentamente goteo de la venoclisis y mantenerla de acuerdo con lo indicado, pues una sobrehidratación podría traer complicaciones. Ejemplo: edema agudo del pulmón.

  8. Valorar presencia de pliegue cutáneo, resequedad de la mucosa oral y de la lengua (la mejor forma de medir la turgencia de la piel, es tomar entre los dedos la piel del esternón, de la cara interna de los muslos o de la frente). Esta prueba no es tan válida en ancianos como en personas más jóvenes, ya que la elaticidad cutánea se ve afectada por la edad.

  9. Observar signos y síntomas que indiquen empeoramiento del cuadro clínico del paciente (cefalea, mareos, vómitos, etc.) e informarlo al personal médico inmediatamente.

  10. Llevar un estricto control del balance hidromineral, registrando los datos de todo los ingresos y egresos en 24 h.
    Esto guía al médico para la aplicación del tratamiento medicamentoso y dietético.

  11. Vigilar que se cumpla la dieta indicada.

  12. Garantizar la realización en tiempo de los exámenes complementarios. Recordar que el ionograma y la gasometría pierden su valor pasada 1 h de realizada (el ionograma permite identificar el tipo de deshidratación).

  13. Medir la diuresis con la frecuencia establecida (permite valorar la función renal).

  14. Medir el peso corporal con la frecuencia establecida (permite valorar la ganancia o pérdida de líquido).

  15. Mantener la higiene del paciente, baño diario, aseo matutino y vespertino, etc.

  16. Brindar educación para la salud al paciente y familiares, se les orienta los signos y síntomas que indican la existencia de deshidratación, así como la importancia del tratamiento que ha de seguir en caso que ya se encuentre deshidratado.

A los cuidados anteriores se debe añadir los específicos en relación con la alteración electrolítica determinada.

Cuidados de enfermería específicos

En hiponatremia

  1. Incorporar a la dieta alimentos ricos en sodio (ver tabla de alimentos en el capítulo de insuficiencia cardíaca).

  2. Valorar el estado del paciente para prevenir complicaciones (vómitos, dolores abdominales, cambios en sistema nervioso central como letargo, confusión, espasmos musculares y convulsiones).

  3. Valorar la densidad de la orina.

En hipernatremia

  1. Incorporar una dieta hiposódica (ver tabla de alimentos hiposódicos en el capítulo de insuficiencia cardíaca).

  2. Valorar alteraciones fundamentalmente neurológica (confusiones, calambre, irritabilidad, convulsiones y coma).

  3. Medir densidad de la orina.

En hipopotasemia

  1. Valorar debilidad y parálisis de extremidades.

  2. Valorar con el médico el suplemento de potasio en pacientes con tratamientos diuréticos no ahorradores o de acción potente.

  3. Administrar en la dieta de los pacientes con riesgo de hipopotasemia, alimentos ricos en potasio (plátano, melón, cítricos y verduras).

  4. Monitorizar la actividad cardíaca y realizar electrocardiograma con DII largo con la frecuencia establecida (detectar afectación de la conducción eléctrica del corazón que produce cambios en el electrocardiograma, bastantes típicos y arritmias cardíacas).

  5. Valorar en pacientes que se le administra digital, manifestaciones de intoxicación digital (por mayor facilidad para la toxicidad digital).

  6. Administrar en casos severos potasio por vía intravenosa según indicación médica con las precauciones siguientes:

  1. El potasio nunca se debe administrar en bolo por vía intravenosa (su concentración brusca en sangre provoca una parada cardíaca en diástole) ni por vía intramuscular (provoca daño hístico).

  2. Cuando se prepara una infusión con potasio, debe agitarse bien para evitar dosis en bolo resultante de la concentración de potasio en el fondo del frasco.

  3. Evitar administrar concentraciones elevadas de potasio por venas periféricas (por la posibilidad de dolor venoso e irritabilidad de la íntima del vaso que provoca flebitis química).

  4. En situaciones críticas es posible que prescriban soluciones más concentradas de potasio que se deben de administra por catéter central.

  5. Control estricto de la velocidad de administración de la infusión de potasio por vía intravenosa.

En hiperpotasemia

  1. Valorar la actividad eléctrica del corazón mediante monitorización constante.

  2. Realizar electrocardiograma con DII largo con la frecuencia establecida.

  3. Evitar administrar en pacientes con insuficiencia renal sangre con mucho tiempo de almacenamiento.

  4. Restringir en la dieta, alimentos que contengan potasio (café, cacao, té, frutas secas, frijoles, pan integral, leche y huevos).

  5. En situaciones de urgencia, valorar con el médico la administración de gluconato de calcio, para antagonizar los efectos cardíacos por hiperpotasemia. La indicación de bicarbonato de sodio suele ser necesario para alcalinizar el plasma y hacer que el potasio entre temporalmente en las células, además para antagonizar los efectos cardíacos por la hiperpotasemia.

  6. Evitar el torniquete prolongado cuando se extrae la sangre para la medición del potasio, pues puede dar falsos niveles elevados.

  7. Enviar la muestra de sangre con la mayor brevedad al laboratorio, dado que la hemólisis puede dar por resultado concentraciones séricas altas de potasio que sean falsas.

  8. Administrar diuréticos según indicación (se utilizan diuréticos no ahorradores de potasio o de acción potente, para favorecer su eliminación por la orina).

  9. Aplicar cuidados específicos sin necesidad de diálisis peritoneal o hemodiálisis.

En hipocalcemia

  1. Valorar presencia de parestesia en la cara y extremidades, hiperexcitabilidad neuromuscular.

  2. Valorar compromiso respiratorio por espasmo de la glotis parcial o completo y la necesidad de apoyo ventilatorio.

  3. Aplicar cuidados específicos de enfermería sin necesidad de ventilación mecánica artificial.

  4. Mantener vigilancia electrocardiográfica.

En hipercalcemia

  1. Valorar la presencia de anorexia y vómitos.

  2. Aplicar monitorización cardíaca para detectar presencia de arritmias que pueden llevar al paciente al paro cardiorespiratorio.

  3. Aproximar el “carro de paro” en caso de crisis hipercalcémica.

  4. Aplicar cuidados específicos si hay necesidad de diálisis peritoneal o hemodiálisis.