Enfermería
Cover Image
Fundamentos de Enfermería. Parte I
Capítulo IV. Proceso salud-enfermedad
Unidad 1. Generalidades del proceso salud-enfermedad
Unidad 2. Aspectos demográficos

Disponible libro a texto completo en versión pdf

El resto de las partes que integran el libro también se encuentran disponibles en dicho formato.

En caso necesario usted puede descargar el producto de Adobe "Acrobat Reader" para visualizar el contenido del libro en formato pdf accediendo al siguiente enlace:

Unidad 1. Generalidades del proceso salud-enfermedad

Nilda L. Bello Fernández

 

Salud y enfermedad son categorías fundamentales para todas las ramas de las ciencias médicas, a las que se han dado innumerables definiciones. Una vez estudiada la interrelación entre lo biológico y lo social, existen condiciones para valorar un proceso de cuyo análisis ha sido muy discutido. Ha existido un redimensionamiento de las determinantes de salud, dado el desarrollo de otras ramas de las ciencias sociales, que trae consigo una contribución a la mejor comprensión y operacionalización de los elementos no biológicos de salud-enfermedad; el reconocimiento de la determinación social de salud desde entonces ha significado la comprensión de dicho proceso en condiciones concretas, que sobrepasan la biología humana y que abarcan desde la sociedad como un todo hasta el individuo como se expresa actualmente.

Evolución histórica del concepto salud-enfermedad

La interrelación salud-enfermedad a lo largo de la historia de la humanidad ha estado vinculado indisolublemente al grado alcanzado en el desarrollo del conocimiento científico y a las concepciones ideológicas propias de cada formación socioeconómica.

En la comunidad primitiva, el hombre tuvo que enfrentar la crudeza del medio y sus agresiones. Las inclemencias del tiempo, los animales salvajes y las epidemias diezmaban las hordas, lo cual arrojaban como resultado un nivel de vida muy corto. La ignorancia impulsa a creer fantasías sobre fenómenos que incluyen las enfermedades, en lo cual predomina un pensamiento místico-mágico sobre la salud y la enfermedad.

La división social del trabajo y de la sociedad agrupada en clases durante el Esclavismo produjo cambios significativos en las concepciones de salud-enfermedad. El materialismo y el idealismo se enfrentan no solo como posiciones filosóficas, también como enfoques que buscaban la explicación a las enfermedades para curarlas.

Teorías materialistas como la de Demócrates sirvieron de hipótesis y la de Aclespíades da base para enunciar sus concepciones sobre el hombre sano y enfermo, así como teorías idealistas como las de Platón y Galeno. Esto es como una expresión de cómo las luchas sociales y posiciones filosóficas influían en la misma medicina.

Las rígidas concepciones ideológicas de tipo idealistas de la iglesia en la Sociedad Feudal impusieron un freno al desarrollo científico y la investigación en particular. La iglesia solo reflejaba como explicativo de la enfermedad aquello que se daba en consonancia con sus posiciones. Es muy conocido como aquellos que pretendieron buscar una explicación científica mediante autopsias o estudios clínicos, al margen de los cánones eclesiásticos, debieron retractarse de ello y ser considerados herejes o poseídos por ideas diabólicas, para ser juzgados por los tribunales de la Inquisición.

El capitalismo trajo consigo el surgimiento de un conjunto de teorías seductivas que pretenden ver en la enfermedad humana elementos puramente biológicos, y desconocen los sociales, o elementos psicológicos y sociales, que prescinden de los biológicos.

Arribar a una conceptualización del proceso salud-enfermedad no es tan fácil, "medir" la enfermedad es más fácil que medir la salud, por lo que una definición facilista puede elaborarse mediante la explicación de la salud, como ausencia de la enfermedad, es decir, como ausencias de síntomas, signos o alteraciones patológicas que se encuentran en el estudio del paciente. El criterio elaborado al respecto por la Organización Mundial de la Salud (OMS) en 1946 es el siguiente: "La salud es un estado de completo bienestar físico, mental, social y no solamente la ausencia de afecciones o enfermedad".

Si bien es una definición que pretende sumar opiniones de los estados miembros, con sus profundas diferencias políticas e ideológicas y tratar de la salud para arribar a un concepto, este tiene contradicciones que han sido señaladas por diversos autores.

Con el surgimiento del materialismo dialéctico e histórico, como expresión del pensamiento filosófico más avanzado, se logra resolver el problema metodológico fundamental de las ciencias médicas: la relación entre lo biológico y lo social y, por ende, la interacción del hombre en el medio y su estado de salud y enfermedad.

El enfoque marxista del proceso salud-enfermedad no obvia los factores biológicos pero sí los ubica de forma adecuada. Los procesos biológicos presentes en las enfermedades y la salud están condicionados por vida y por trabajo, los cuales a su vez están determinados por el modo de producción imperante.

Relación dialéctica entre salud y enfermedad

Salud y enfermedad, un par de categorías contradictorias en la unidad dialéctica, forman parte de un proceso continuo y móvil, que refleja el grado de adaptación del hombre como ser biosocial, a las condiciones biológicas y sociales del medio. Debe enfatizarse que el grado de adaptación es entendible solo con elementos de estabilidad relativa, lo cual implica salud, pero que la mutabilidad constante del hombre y el medio puede llevar a la desadaptación y surgimiento de enfermedades.

El proceso salud-enfermedad encuentra su expresión concreta en la salud de la sociedad o en el estado de salud de la población y en la salud del hombre como persona.

Llamamos salud de la sociedad a la salud de la población, condicionada por la influencia compleja de factores sociales, biológicos y la naturaleza del medio.

La salud o enfermedad se puede expresar de acuerdo con criterios de evaluación dialécticamente interrelacionados. Como sinónimo de estado normal o anormal del organismo completa la estructura y funcionamiento de los tejidos, órganos y síntomas.

Es un criterio que permite valorar el estado del organismo mediante la expresión clínica y análisis complementario; desde este punto de vista, la valoración de la salud-enfermedad resulta bastante objetiva, aunque como es conocido, los datos que se obtienen no siempre son típicos, por ejemplo, una persona pudiera padecer de hepatitis sin tener la coloración amarillenta de la piel como habitualmente ocurre.

Como estado objetivo psíquico el individuo en este caso debe estar saludable, significa la ausencia de síntomas subjetivos, la sensación de completo bienestar psíquico y físico.

Como valoración de la interrelación del organismo humano con su medio externo natural y social, criterio este de extraordinaria importancia que se basa en la capacidad de captación del organismo a factores climáticos, geográficos (medio ambiente) y el bienestar del hombre en determinadas condiciones económicas y sociales, tales como el trabajo, la vivienda, el salario, la educación y en general el conjunto de relaciones sociales que se establecen entre los hombres en su actividad común.

Estos 3 criterios están íntimamente relacionados y no pueden considerarse aisladamente para valorar si el hombre está sano o enfermo.

La valoración de la salud-enfermedad en un individuo debe estar considerada por la síntesis de estos 3 aspectos descritos.

Vemos, como en todo caso, el proceso salud-enfermedad como un todo, ya sea de una sociedad o una persona en particular, está influido por toda una serie de factores donde los sociales son determinantes.

Salud: modo y estilo de vida

Los conceptos de modo y estilo de vida comienzan a ser objeto de las ciencias médicas en la segunda mitad del siglo xx, a partir del redimensionamiento del concepto de salud y por tanto, el redimensionamiento de los determinantes según expresa de La Llera Suárez en el capítulo 3 del libro Temas de Medicina General Integral: "Estos conceptos tienen su origen en la década del 50, cuando simultáneamente se establece en los EE.UU. las primeras escuelas de medicina preventiva, y en Inglaterra cuando H. Sigerist (1945) define las 3 tareas principales de la medicina: promoción, prevención y rehabilitación, lo que impulsa el estudio de los elementos no biológicos que intervienen en la salud".

El camino generalizado para arribar a estos nuevos conocimientos surge a partir del cambio del estado de salud de poblaciones, con desarrollo socioeconómico avanzado, donde las muertes y enfermedades se asocia cada vez menos con enfermedades infecciosas y se comienzan a prestar atención a aquellos elementos que inciden en estas muertes y enfermedades; al saber la inadecuación del sistema de cuidado de la salud, existen factores conductuales o estilo de vida poco sano, riesgos ambientales para la salud y factores biológicos. De esta forma se comenzó a concebir que la determinación de la salud es un primer complejo multifactorial y dinámico, en que los factores enunciados interactúan no solo para determinar la salud, sino para incrementarla y preservarla.

En 1974 Marc Laborde propone un módulo explicativo de los determinantes de salud. Más tarde, PL Castellanos esclarece como se produce esta interacción entre los determinantes de salud con la categoría de condiciones debida, que serán (los procesos generales de reproducción de la sociedad que actúan como mediadores entre los procesos que conforman el modo de vida de la sociedad como un todo y la situación de salud específica de un grupo poblacional específico).

La determinación social se produce en diferentes niveles según Pérez Lovelle en su libro La Psiquis en la Determinación de la Salud, conceptualiza tres niveles de salud. Ellos son:

  1. Nivel macrosocial, que relaciona la formación socioeconómica como un todo, y el estado de salud de la población en general.

  2. Nivel general, que relaciona el modo de vida y las condiciones de vida de determinado grupo por su estado de salud.

  3. Nivel individual, que relaciona el estilo de vida individual con las condiciones de vida individuales y el estado de salud.

Según este presupuesto modo y estilo de vida, son categorías que enfrentan formas particulares del quehacer humano en determinado momento y forma de organización social, que determinan el estado de salud y se interrelacionan entre sí como mutuas influencias.

Para Castellanos (1991) es el resultado de la dinámica de las condiciones particulares de la vida de un grupo de población, su articulación en el proceso general reproductivo de la sociedad y las acciones de respuesta social entre los procesos conflictivos que se producen en esta dinámica, provoca un balance que se expresan problemas de salud o bienestar o ausencia de ellos.

¿Qué es modo de vida? Para caracterizar el modo de vida como determinante de salud se han utilizado múltiples criterios, en los que la epidemiología y las ciencias sociales han hecho grandes aportes, para establecer relaciones entre las condiciones naturales y la forma en que los grandes grupos sociales se organizan y se realizan de manera productiva en esas condiciones, por ejemplo, servicio de salud y su utilización, instituciones educacionales y nivel educacional de la población , tipo de vivienda, condiciones y hacinamiento, abasto de agua e higiene ambiental, etc.

¿Qué es estilo de vida? Estilo de vida es un modo de vida individual, es la forma de vivir de las personas. Se relacionan estrechamente con la esfera conductual y motivacional del ser humano y, por lo tanto, alude a la forma personal en que el hombre las realiza como ser social en condiciones concretas y particulares.

En la actualidad se considera a la familia como grupo particular con condiciones de vida similares, posee un estilo de vida propio que determina la salud del grupo familiar y sus miembros, por lo que se concibe, además, las categoría de estilo de vida familiar.

La Familia en el proceso salud-enfermedad. Muchas son las disciplinas como Sociología, Derecho, Demografía, Antropología y Psicología que ha abordado el tratamiento de la familia desde diferentes ópticas y existen múltiples definiciones en función de los intereses de la ciencia que lo estudia, es lo que expresa Pérez González sobre este aspecto en el capítulo 5 del libro Temas de Medicina General Integral.

Teniendo en cuenta los intereses y acciones de salud en la Atención Primaria, asumimos como criterio de familia el núcleo de personas que conviven bajo un mismo techo y que pueden tener vínculos afectivos o no.

La naturaleza del modo de vida de la familia va a depender del sistema social en el cual se desarrollan las características étnicas, culturales, económicas y políticas y de las relaciones internas que se dan en las diferentes etapas que atraviesa, así como las condiciones materiales que van a determinar la salud de sus miembros.

El estudio de la familia se basa en la teoría general de los sistemas (L. Von Bertalonffy), según la cual un sistema es un conjunto de elementos en interacción dinámica, donde cada elemento cumple una función con respecto a un todo, pero este no es responsable de sus partes y su función es más que la simple suma de ellos.

La familia puede concebirse como un sistema, en tanto expresa un conjunto de normas, reglas y valores que interdependen e interactúan para el logro de un objetivo común; se entienden como un grupo social que representan los valores de la sociedad y desempeñan un papel fundamental en la formación de los intereses de vida de cada persona.

La familia como grupo sistémico es generada del proceso salud-enfermedad, pues en ella se forman las normas y valores que resultan determinantes en este.

En el proceso salud-enfermedad se da un proceso biológico, psicológico y social y en él la persona debe asumir una actitud activa, al recibir las influencias del medio ambiente, así se convierte en gestor social de su propia salud.

El proceso salud-enfermedad posee una realidad social muy concreta que se presenta en personas o grupos con determinadas características socioeconómicas y culturales, que en última instancia son producto de las condiciones de trabajo y vida de las propias personas; por consiguiente, las causas e implicaciones del proceso salud-enfermedad deben buscarse en el ámbito social.

En este sentido la autora Pérez González ha abordado el proceso salud-enfermedad en un nivel microsocial, al tomar su considerable valor el importante papel de la familia en formación de salud, en la prevención, tratamiento y rehabilitación de la enfermedad que ha continuación señalaremos.

La promoción de salud y prevención de enfermedades. En los últimos años han ocurrido cambios en el cuadro de salud, donde se ha producido desplazamiento en los primeros lugares de enfermedades infectocontagiosas para ser ocupadas por enfermedades no transmisibles, a su vez se le otorga mayor participación a las partes psicológicas y sociales en la determinación multicausal del proceso salud-enfermedad.

Para dar solución actual a los problemas de salud es inevitable que las políticas de salud proporcionen la acción de promover y prevenir, como única vía para elevar el estado de salud de la población.

F. Morales define la prevención de salud como aquellas acciones del sistema de salud, las instituciones de salud y de los promotores de salud de la comunidad, para lograr la participación consciente y activa de la población en el cuidado y la optimización de su bienestar, mediante actividades que permitan:

  1. La sistematización por el cuidado de la salud y evitación de los riesgos de enfermarse.

  2. La higiene ambiental y personal.

  3. Los buenos hábitos nutricionales.

  4. La eliminación de hábitos nocivos como fumar.

  5. La realización de ejercicios físicos y la práctica de deportes.

  6. El buen uso del tiempo libre, descanso activo y disfrute de la cultura.

  7. El estímulo a la participación activa y creadora en la vida laboral y de la comunidad.

  8. Los buenos patrones de crianza infantil y el apoyo mutuo de sus miembros, que tienen en consideración las peculiaridades de estos dentro del ciclo vital.

  9. La educación sexual y la planificación familiar, y la satisfacción de las necesidades de los recién nacidos, lactancia materna, estimulación precoz, etc.

  10. La preparación para enfrentar nuevas situaciones: escuela, matrimonio y otras actividades.

  11. La preparación de los individuos y las familias para el enfrentamiento de situaciones de crisis: separación, enfermedad y muerte de uno de sus miembros y otras situaciones tensionales de carácter laboral, escolar, etc.

  12. La capacidad de la comunidad para que identifique sus necesidades de salud y trabaje a través de las organizaciones en la solución de sus necesidades.

Al analizar estas tareas podemos apreciar que la familia está presente en cada una de ellas, sin embargo, en los niveles macrosociales a los que se les otorga la labor de promover y fomentar la salud.

Actualmente están creadas las condiciones para que esta responsabilidad pase al nivel individual y la familia sea la máxima responsable de la salud de cada uno de sus miembros.

En el medio ambiental es donde se desarrollan los hábitos de vida, los cuales necesitan para su formación en determinadas conductas que deben ser controladas, orientadas y estimuladas por la familia para su formación.

La familia entre sus principales funciones tiene la tarea de brindar afecto y seguridad a cada uno de sus miembros, para garantizar la formación de hábitos y estilos de vida adecuados, a través de la satisfacción de las necesidades básicas elementales como vestir, calzar, comer y educar, es en ella donde deben apoyarse la labor de promoción y en este sentido dirigir los esfuerzos.

El desarrollo y la actividad de potencialidad reguladoras de la familia, unida al fortalecimiento de los programas de interacción de educación para la salud, son importantes elementos para consolidar el modo de vida familiar y el estilo de vida individual, con el fin de lograr una persona capaz de asumir la salud como una responsabilidad individual y darle un sentido a la orientación e información obtenidas a través del medio familiar y las instituciones de salud.

La prevención de salud va más allá de la promoción de salud, se trata de identificar el factor de riesgo presente en una persona o comunidad antes que se produzca el acontecimiento que preside.

El factor de riesgo ha sido definido como toda característica o circunstancia determinada de una persona o grupo de personas, que según los conocimientos que se poseen, asocia a los interesados con un riesgo normal de sufrir un proceso patológico o de verse afectado desafortunadamente por tal proceso; pueden caracterizar a las personas, la familia, el grupo, la comunidad o el medio ambiente.

Para poder prevenir es necesario tener conocimiento acerca del riesgo y su implicación sobre la salud, para lograr modificar actitudes, conductas, normas y condiciones familiares que facilitan esta labor. Esa labor preventiva sobre una persona se hace más efectiva si trabajamos con su familia.

En Cuba, en este momento, se está aplicando el Programa Latinoamericano de Lucha Contra el Cáncer, el cual contiene los signos de alarma más frecuentes realizados con la enfermedad, al saber:

  1. Mantener un comportamiento sexual y adecuada higiene.

  2. Evitar el exceso de peso, comer abundantes frutas, cereales, legumbres y verduras.

  3. No consumir tabaco y respetar al fumador.

  4. Moderar el consumo de bebidas alcohólicas.

  5. Protegerse durante la exposición al sol.

  6. Seguir las recomendaciones de seguridad en el trabajo, siempre que esté expuesto a sustancias cancerígenas.

  7. Acudir periódicamente a realizarse una citología.

  8. Evaluarse las mamas mensualmente y, si es posible, realizar mamografía a partir de los 45 años.

  9. Consultar al médico en caso de aparecer bulto, llaga, herida incluso que no cicatrice y cambio de color de un lunar o verruga.

  10. Consultar al médico en caso de trastornos persistentes como pérdida de peso injustificado, molestias gástricas y cambios de sus hábitos intestinales, tos, ronquera o dificultad al tragar.

Como vemos, muchos de estos parámetros están relacionados con el modo de vida familiar y cómo la familia sea capaz de transmitir a sus miembros el autocuidado y la responsabilidad por su salud, y promover hábitos de vida sanos para evitar conductas de riesgo.

La familia en el tratamiento de la enfermedad. La enfermedad es una condición psicológica del organismo, es una entidad que existe por sí misma y siempre va a estar acompañada de comportamiento psicológico.

Investigaciones muy reciente han determinado que toda enfermedad tiene una causa psicomática, pues lo psíquico participa de una forma u otra en la aparición o desarrollo de la enfermedad.

Toda enfermedad asume características peculiares en cada enfermo, lo cual va a estar relacionado con la percepción individual de los síntomas por el mismo y en sentido personal que tenga para él.

La expresión subjetiva de la enfermedad va a depender de:

  1. Los valores familiares y sociales al asignar el rol del enfermo.

  2. Los valores estereotipados y perjudicados establecidos al nivel individual y familiar en la decisión de búsqueda de ayuda profesional.

Deseabilidad social de las enfermedades expresada de una forma particular de autorrepresentación. Los autores L. Marcia y L. Rodríguez en su articulo El estrés de las enfermedades crónicas y el tratamiento médico consideran que la presencia de enfermedades crónicas puede constituir una situación estresante para el enfermo.

El tratamiento médico puede implicar un estrés adicional para el enfermo, en la medida en que le impone demandas que requieren un ajuste de mayor o menor envergadura, como sucede cuando debe lograr cambios físicos en su estilo de vida personal. En esos casos se hace común y más evidente el papel de la familia en el cumplimiento del tratamiento médico.

La familia en el afrontamiento de la enfermedad de uno de sus miembros debe desarrollar una serie de actividades para que este resulte más efectivo; entre ellas:

  1. Buscar información especializada acerca de la enfermedad, sus causas, consecuencias y métodos para su tratamiento.

  2. Aprender los procedimientos específicos que ayuden a combatir la enfermedad.

  3. Mantener dentro de los límites posibles las normas de conductas y habilidades que permitan minimizar la enfermedad y apoyar emocionalmente al miembro enfermo.

  4. Crear un conjunto de alternativas de soluciones posibles en caso de empeorarse o prolongarse la enfermedad.

Algunos autores como Sean y Len consideran a la familia como el grupo igual para obtener apoyo social, por tener las características siguientes:

  1. Énfasis en la responsabilidad, atención e interés mutuo.

  2. Gran identificación mutua.

  3. Énfasis más bien en la persona como ser único que en su rendimiento.

  4. Interacción y comunicación cara a cara.

  5. Asociación y lazos estrechos entre los miembros.

  6. Entrega de apoyo, afecto, seguridad y respuesta.

A su vez -Caplan- expresa la autora, quien también considera a la familia como el sistema de apoyo mejor conocido y más generalizado en todas las sociedades, señala entre las característica de los sistemas que en las relaciones con la persona, esta la considera un ser único, al que se le remunera por sus éxitos, y se estimula y apoya sin fracasar. El grupo familiar es sensible ante sus necesidades personales, que se consideran merecedoras del respeto y satisfacción.

Si bien resulta beneficioso que la familia brinde apoyo social al enfermo, se debe tener en consideración las verdaderas necesidades de este y tener presente que:

  1. El enfermo puede sentir que recibe sin dar nada a cambio, lo que deteriora su autoestima y provoca sentimientos de minusvalía, esto afecta su autovaloración y le ocasiona limitaciones en sus relaciones interpersonales.

  2. El enfermo puede ocultar sentimientos y preocupaciones para dar una imagen favorable y no disgustar a la familia.

Cuando el apoyo consiste en negar la enfermedad, por ejemplo, "Tú estás muy bien", puede reforzar la negación como mecanismo de afrontamiento del enfermo, y esto obstaculiza que este afronte su enfermedad con los consiguientes efectos negativos que tiene este hecho.

Según Fernando González, el óptimo funcionamiento del apoyo social implica:

  1. Reconocimiento de la persona tal cual es.

  2. Respeto a la expresión auténtica de su individualidad.

  3. Que la persona sienta afecto en la comunicación.

  4. Que la persona sienta la posibilidad de expresarse y ser considerada en las decisiones de ese marco relacional.

Solo teniendo en consideración los aspectos anteriores señalados, el apoyo emocional será realmente efectivo.

Para que la familia intervenga en todo el proceso de tratamiento de la enfermedad es necesario que movilice sus recursos familiares, es decir, que sea capaz en esta nueva situación de:

  1. Mantener una unión física y emocional, al tomar las decisiones relacionadas con el afrontamiento adecuado de la enfermedad.

  2. Cambiar la estructura de poder, salir solos si las condiciones lo requieren.

  3. Transmitir sus ideas de forma clara y directa, para lograr una comunicación eficaz.

  4. Expresar sus sentimientos y emociones positivas, para controlar la manifestación de los negativos en función de las demandas del enfermo.

  5. Mantener el equilibrio entre los intereses de cada uno de sus miembros con los de la familia como sistema.

  6. Cumplir cada miembro de la familia con las responsabilidades asignadas ante este nuevo evento vital.

  7. Buscar y aceptar de otros familiares o instituciones especializadas, si la solución del problema va más allá de sus responsabilidades.

Estos recursos familiares expresados en forma de categoría-cohesión, adaptabilidad, comunicación, afectividad, armonía, roles y permeabilidad constituyen la manifestación del funcionamiento familiar. Estos influyen en la aparición y descompensación de las enfermedades crónicas, en la mayoría de las enfermedades psiquiátricas y en las conductas de riesgo-salud.

La OMS en su artículo La salud y la familia considera que: "la salud del conjunto de los miembros es un hecho que está determinado por el funcionamiento efectivo de la familia como unidad biosocial en el contexto de una cultura y sociedad dadas".

No es difícil entonces darse cuenta de que cuando la familia pierde su capacidad funcional se produce un daño importante en cada uno de sus miembros y en la familia como grupo sistémico, lo cual afecta la salud familiar; esto es un proceso único e irrepetible con manifestaciones propias, que se caracteriza por:

  1. No es la suma de la salud individual, sino que tiene un origen multicausal.

  2. No es un estado estático, por el contrario, se encuentra en constante desarrollo y en él participa activamente cada miembro como subsistema que se encuentre en interacción con el sistema familiar.

Es el resultado del equilibrio armónico entre 3 componentes: la salud, los factores socioeconómicos y culturales, y el funcionamiento familiar, este último es el que desempeña un papel rector, pues expresa la relación dinámica y sistémica que se establece entre los miembros y la capacidad que tiene como grupo para afrontar crisis.

La salud familiar expresa la capacidad de la familia para optimizar sus recursos y disminuir su vulnerabilidad a los diferentes eventos vitales que tengan valor psicológico para ella, por tanto, la salud familiar adquiere carácter específico en cada núcleo familiar, aunque refleje regularidades generales.

La familia sana en el afrontamiento y tratamiento de la enfermedad es capaz de:

  1. Experimentar bienestar y mostrar a sus integrantes el disfrute pleno de la vida, con objetivos bien orientados.

  2. Autorregularse y mantener un funcionamiento adecuado que le permita afrontar los eventos vitales y crecerse ante las crisis.

  3. Respetar y estimular el crecimiento individual de cada uno de sus miembros, para mantener la cohesión y armonía familiar.

  4. Movilizarse por lograr un modo de vida sano, al implicar en esto, de forma activa, a cada uno de sus miembros.

La familia enferma no cuenta con estos recursos para afrontar una enfermedad, lo cual produce una crisis-salud del enfermo.

Si la familia como sistema está enferma, es incapaz de suplir las demandas de atención y afecto del miembro enfermo, pues la salud familiar constituye la base para afrontar de manera efectiva cualquier enfermedad.

La familia en el proceso de rehabilitación y muerte. El proceso salud-enfermedad es continuo y la pérdida de grados de salud llevan al hombre a la ganancia de grados de enfermedad, porque nada limita tanto la calidad de vida como experimentar en cada momento de las actividades diarias el progresivo y permanente acortamiento de las propias posibilidades. Se sufre en este caso con la experiencia de una involución que fácilmente puede afectar la autoestima y el sentido personal de la vida, lo que provoca estados o procesos depresivos.

La preocupación por la calidad de vida está presente en toda la historia natural de la enfermedad, pero es precisamente en los tratamientos y rehabilitación donde este concepto adquiere importancia vital, pues no basta alargar la vida del enfermo, ya que gran parte desea vivir y no meramente sobrevivir.

Si la calidad de vida es importante para aquel que pueda sanar, lo es más aún para aquel al que solo le queda la capacidad para disfrutar los aspectos positivos de cada momento presente.

Actualmente es incuestionable el papel de la familia en la rehabilitación del enfermo, la atención médica especializada (incluye la de enfermería) cuenta con ella para la reincorporación del paciente infartado, psiquiátrico y discapacitado.

Con frecuencia el enfermo asume una actitud negativa hacia la familia, se culpa por su estado actual y expresa de forma agresiva las frustraciones, necesidades y conflictos internos.

Este afrontamiento inadecuado de su incapacidad, unido a las propias limitaciones de la enfermedad, produce una crisis no transitoria al desorganizarse la estructura familiar.

De hecho, la familia trabaja para mejorar la calidad de vida de su enfermo, para reajustarlo a una nueva modalidad, pero en ocasiones adopta estilos de afrontamientos inadecuados y asume actitudes sobreprotectoras, negativistas, permisivas o de rechazo.

Todas estas respuestas inadecuadas a la situación actual del enfermo frenan su reincorporación a la vida social.

La familia en cuestión debe ser capaz de cuidar al enfermo y tratar, dentro de los limites que permita su enfermedad, mantener su autonomía y reincorporarlo lo más rápido posible a sus hábitos anteriores, para lo cual es necesario que el enfermo y su familia acepten su enfermedad y aprendan a vivir con sus limitaciones. Para poder alcanzar estos objetivos la familia debe proponerse:

  1. Respeto ante todo a la individualidad del paciente.

  2. Reestructurar el rol dentro de la familia, con vistas a disminuir las responsabilidades que sobre él existían, para modificar en caso necesario la jerarquía familiar.

  3. Garantizar las necesidades económicas para que el enfermo no se sienta una carga para esta.

  4. Motivarlo hacia la vida con intereses y objetivos bien definidos.

  5. Implicarlo de forma activa a un proceso de rehabilitación.

  6. Promover un nuevo estilo de vida para modificar, si es necesario, el modo de vida familiar.

  7. Elevar las capacidades físicas y psíquicas presentes en él para disminuir su vulnerabilidad ante la enfermedad.

  8. Proveerlo para lograr su mayor ajuste en las relaciones interpersonales, confianza y seguridad en sí mismo.

De esta forma la familia está garantizando la rápida recuperación del enfermo y la optimización de todas sus potencialidades.

Toda vez aceptada la enfermedad por el enfermo y su familia y creados los mecanismos de ajuste familiar, la familia ha crecido como sistema y ha sido capaz de superar las crisis, por lo que está en óptimas condiciones para funcionar como una familia sana.

La mayor pérdida de grados de salud se ve evidenciada en la muerte; antes de que este momento llegue, casi siempre lo preside un estadio terminal de la enfermedad, donde el enfermo asume determinadas características. Se trata en este caso de una persona a quien la inminencia de la muerte es temida como cierta y predecible a corto plazo, debido a que su enfermedad ya no puede ser curada, a pesar de haber recibido un tratamiento adecuado y para quien la terapia ha pasado de curativa a paliativa.

El objetivo de atención se centra en brindar apoyo y cuidados al enfermo, en las últimas fases de la enfermedad, de modo que pueda vivirla tan plena y confortable como sea posible; se trata de detener el deterioro prematuro de la calidad de vida.

La familia, al tener conocimiento de la evidencia de la muerte de su enfermo, atraviesa por varias etapas:

  1. Negación. Asume una barrera del silencio artificial e incómoda entre los familiares, entre ellos el enfermo, lo cual de ser percibido por el enfermo le asegura sentimientos de inseguridad y desamparo, de esta manera no se siente apoyado por sus familiares.

  2. Agresividad. Se manifiesta contra el equipo de salud o contra el médico que realizó el primer diagnóstico, durante esta etapa en la familia se pueden generar dificultades de las relaciones interpersonales, matizadas de agresividad y violencia en la comunicación.

  3. Definición. Dolor que experimenta la familia y limita la expresión plena de sus efectos y emociones.

Ante esta situación, la familia debe ser capaz de buscar ayuda especializada para poder brindar apoyo al enfermo, este apoyo debe tener como objetivos:

  1. Vivir a plenitud todos los momentos con el enfermo.

  2. Establecer una comunicación clara y directa, y no evitar preguntas que generan curiosidad y angustias a este.

  3. Transmitir afecto, esperanza y seguridad para satisfacer las demandas del enfermo.

La familia no acepta la muerte del enfermo, aun cuando esta es inminente, lo cual en él provoca en su interior sentimientos de furia, enojo, desesperación, aislamiento y soledad y se enfrenta a una crisis no transitoria por desmembramiento.

Este hecho se agrava en la familia cuando la ocurrencia de la muerte es de forma accidental y rápida, sin previo período de preparación para afrontarla.

La familia es la condición ideal para que ocurra la culminación del proceso de salud-enfermedad, en ella el enfermo ha nacido, crecido y desarrollado, como persona ha logrado más éxitos y fracasos, rodeado de apoyo, por tanto, él se sentirá tranquilo y seguro hasta el último instante de su vida.

Por último, debemos dejar expresado lo referente a la llamada concepción dinámica, en la cual se interpreta la salud y la enfermedad como un continuo cuyos extremos son, por un lado, la muerte y por el otro el óptimo de salud. Es en este momento cuando se introducen los términos de salud positiva y pérdida de salud.

Tratar este concepto debe tener presente que la muerte es evitable y que el óptimo de salud está en función del más alto nivel de capacidad y funcionamiento.

La zona neutra corresponde con el continuo, precisamente en los momentos de no precisión de síntomas y signos de enfermedad, es decir, la separación entre salud y enfermedad no es absoluta (Fig. 4.1), señalado por Gerardo Sánchez (1999) en Selección de Temas de Introducción a la Medicina General Integral.


Fig. 4.1. Concepción dinámica salud-enfermedad.


La tendencia actual para denominar la salud y la enfermedad parten de consolidar ambos términos como proceso o fenómenos separados, que poseen movimiento interno, los cuales guardan con determinado grado de interdependencia sin necesidad que constituyan un proceso generalizado (Fig. 4.2).


Fig. 4.2. Proceso generalizado saludenfermedad.


Tendencias actuales, que proyectan nuevas concepciones teóricas y enfoques acerca de la salud, se desarrollan sobre la visión de la generación de salud como el propio estado natural del hombre. Una to básico -holismo- es lo referido a que la salud de una persona debe considerarse en término de su funcionamiento total, es decir, el hombre debe reconocerse como un todo, no es posible separar los componentes físicos, social y emocional de su salud; este concepto suele denominarse enfoque "holístico" para los cuidados de la salud.

A modo de conclusión debemos señalar lo expresado por Maricel Manfredi, Asesora Regional para la Educación en Enfermería de la Organización Panamericana de la Salud, en Trujillo, Perú, en 1998 en relación con la calidad de la práctica y la educación: "Los cambios al nivel de la práctica en cualquier orientación en la reforma de salud incluyen reducción de gastos, énfasis cada vez mayor en promoción de la salud, reducción del tiempo de hospitalización y aumento de la tecnología sofisticada. Los enfermeros volcarán su trabajo a las comunidades, las casas, escuelas, fábricas y otros diversos lugares y enfocarán su trabajo en personas sanas o enfermos crónicos, lo que sí será importante es que esta práctica de enfermería tendrá que mantener estándares rígidos de calidad. Dentro de una práctica basada en evidencias, los enfermeros poseerán datos que apunten a probar su contribución misma hacia resultados positivos en la salud".

"Debe iniciarse movimientos para la construcción de marcos conceptuales y teóricos, cuyos lineamientos estén acordes con la realidad latinoamericana, con enfoques de familia y colectividad, donde la relación: salud-enfermedad-contexto-desarrollo humano y participación social sean los pilares fundamentales".

Estos nuevos paradigmas de la Enfermería se vislumbran partiendo de los conceptos promoción y prevención de la salud, tomando en cuenta los siguientes aspectos:

  1. Salud vista como componente y consecuencia del desarrollo humano.

  2. La equidad como factor fundamental, al ser logrado por los servicios de salud y un medio para conseguir la responsabilidad social.

  3. La participación social como elemento esencial del proceso para la construcción de un nuevo paradigma de salud en el cual el colectivo se convierte en sujeto y conductor del proceso.

  4. La enfermera como facilitadora, asesora, promotora y evaluadora de la salud de la comunidad. La enfermera además deberá estar preparada para participar en el desarrollo de prácticas de salud; prácticas que se orienten al cambio estructural de nuestros sistemas de salud con el propósito de promover una atención adecuada y de calidad a toda la población. Debe entender y analizar los valores encubiertos que están por debajo de cada una de esas políticas; participando de ese análisis ella contribuirá a la definición de síntomas más equitativos y humanos.

Otro aspecto fundamental de las reformas de salud es la posibilidad de una práctica colaborativa entre médico y enfermera, que permitan un mejor trabajo en equipo, al mismo tiempo que este tipo de práctica le permita tener a la enfermera la autonomía necesaria dentro de una estructura apropiada de responsabilidad compartida en vez de una responsabilidad individual.

Bibliografía

CIEM. Investigación sobre desarrollo humano y equidad en Cuba. La Habana Ed. Cagriayo SA, 2000.

Cuba MINSAP. Anuario Estadístico de Salud 2000 La Habana: Ed. MINSAP-OPS. FNUAP. UNICEP, 2003.

De la Llera Suárez E. Modo y Estilo de Vida. En: Álvarez Sintes. Temas de Medicina General Integral. Vol. I. Salud y Medicina. La Habana: Ed. Ciencias Médicas, 2001.

Díaz González E. La Familia en Proceso de Salud Enfermedad. En: Álvarez Sintes. Temas de Medicina General Integral. Vol. I. Salud y Medicina. La Habana: Ed. Ciencias Médicas, 2001.

Du Gas B. Tratado de Enfermería Práctica. 4ta. ed. México: Ed. Interamericana, 1986.

Fenton Tait M. Manual de Enfermería General I y II. La Habana: Ed. Pueblo y Educación, 1990.

Manfredi M. Retos en la Educación en Enfermería: Hacia el Siglo XXI. Trujillo, Perú, 1998.

Rigol Ricardo O et al. Medicina General Integral. Tomo I. La habana: Ed. Ciencias Médicas, 1985.

Sánchez Santos L y cols. Introducción a la Medicina General Integral. La Habana: Ed. Ciencias Médicas, 1999.