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![]() | Capítulo 6. Atención de enfermería a la mujer en el parto |
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El presente tema es muy importante con relación a: la atención que se le brinda a la paciente parturienta, los diferentes riesgos a los cuales se enfrenta durante el trabajo de parto y a la activa vigilancia que debe mantener el personal de enfermería para evitar que se puedan agudizar estos y afectar el binomio, madre e hijo, en cualesquiera de las distocias del parto.
El parto distócico es de interés en muchos aspectos, como por ejemplo: el pronóstico es, a veces, más desfavorable que en la mayoría de los partos normales; la mortalidad perinatal e intraparto puede aparecer si no se realizan, rápidas y eficientes, intervenciones del personal que brinda atención a las pacientes parturientas.
El capítulo desarrolla la atención de enfermería que se debe brindar en cada una de las afecciones obstétricas que se presentan, y la veracidad con que se debe valorar la atención obstétrica.
En el parto de riesgo, el proceso de intervención de las acciones de enfermería se realiza en las diferentes situaciones de este, en las que se necesita una adecuada valoración y ejecución de las habilidades de este personal.
El objetivo general de la atención en el parto de riesgo es contribuir al desarrollo del bienestar en el binomio madre e hijo durante el proceso del parto, mediante la priorización de las habilidades y de una adecuada intervención de enfermería, evitando cuadros clínicos invasivos que puedan agudizar la muerte materna y fetal.
Trabajo de parto disfuncional
Parto distócico es el que se separa o desvía de las reglas normales. Se denomina disfuncional el parto que no progresa al ritmo normal en los procesos de: dilatación cervical, descenso de la presentación y expulsión del feto.
Valoración
La frecuencia del parto disfuncional es difícil de apreciar, puede alcanzar 6 % de todos los partos. El pronóstico es peor que en el trabajo de parto normal y la mortalidad perinatal se multiplica por 2 o por 3. En este, la infección intraparto y el sufrimiento fetal acechan; la hipoxia, de cada contracción, va dejando huella, hasta que aparece el sufrimiento fetal. Además, pueden ocurrir lesiones hemorrágicas del sistema nervioso central, y, por otro lado, están los efectos tardíos que aparecen en el recién nacido, a veces sutiles, pero con repercusión en su vida ulterior.
La actitud intervencionista que el obstetra se ve obligado a adoptar en más de 25 % de los partos disfuncionales se resuelven por operación cesárea. Las anomalías en el desprendimiento fetal y placentario y las hemorragias del alumbramiento (atonía), son factores que contribuyen a empeorar el pronóstico materno, sumados a las lesiones del canal del parto, que pueden llegar a incluir la rotura uterina.
En el parto disfuncional pueden participar uno o más de los factores que se agrupan en:
- Pelvis anormales.
- Desproporción feto-pélvica.
- Peso excesivo.
- Presentación anormal.
- Desarrollo anormal.
- Hidrocefalia.
- Otras.
-Placenta.
- Cordón.
- Membranas.
Anomalías del motor del parto:
Contracciones uterinas anormales.
Ineficacia de la prensa abdominal.
Probablemente, las contracciones uterinas inefectivas sean la causa más frecuente del trabajo de parto disfuncional. La tarea principal del médico de asistencia en la mujer con parto disfuncional es la observación cuidadosa.
La representación gráfica del trabajo de parto (partograma) proporciona imagen fácil de entender, hace objetiva su evolución, permite establecer la duración de las distintas fases y relacionarlas con el prototipo de curva normal o los diferentes prototipos disfuncionales.
Si no se dispone de un partograma, especialmente impreso, se puede improvisar una gráfica que lo sustituya; para esto se realiza:
En un papel cuadriculado, en el eje de las
ordenadas, del lado izquierdo se representa la
dilatación de abajo a arriba de 0 a 10 cm y en el lado
derecho se representa la estación, altura o grado de
penetración de la presentación, pero de arriba abajo,
de menos 5 a más 5, o según los clásicos planos
paralelos de Hodge.
En el eje horizontal (de las abscisas), en la
parte baja se anota el tiempo en horas (señalando
desde un inicio del trabajo de parto o desde el
comienzo de la inducción con oxitocina, si esta se utiliza).
En las diferentes exploraciones se registra el
tiempo en que se hacen, el grado de dilatación
(marcado convencionalmente con una O) y la
estación (valiéndose de una X, o de un pequeño
esquema de la presentación y su orientación).
Cada observación se une a la anterior trazando una línea recta, lo que proporciona una impresión visual sencilla para valorar rápidamente en qué fase se encuentra el trabajo de parto y si está evolucionando normalmente.
La función dilatación-tiempo describe en la gráfica una curva sigmoidea típica en todos los partos normales. En esta se señalan, según (Friedman y otros), diferentes etapas, estas son: latente o prodrómica y activa o dilatación. Esta última comprende las fases de aceleración, inclinación máxima y de desaceleración.
La función descenso-tiempo describe también, en los partos normales, una curva hiperbólica que se relaciona con la curva que expresa la dilatación, de forma que no ocurre descenso de la presentación durante la fase latente del trabajo de parto y en la parte inicial de la fase activa hay muy poco. El descenso se inicia, simultáneamente, con el comienzo de la inclinación máxima de la curva de la dilatación, cuando ya esta ha llegado a 6 cm. El descenso alcanza el máximo de progreso al comenzar la etapa de desaceleración de la dilatación.
Ttambién es necesario que en la evolución del parto quede una representación o descripción de las características de las contracciones uterinas (frecuencia, intensidad, regularidad y duración), así como del tono y de la relación entre las contracciones.
Prototipos del trabajo de parto
Existen diferentes prototipos de trabajo de parto, ya que depende de si se trata de un parto normal o si es un parto disfuncional.
Prototipo del trabajo de parto normal
El prototipo del trabajo de parto normal consiste en:
Etapa de dilatación: consta de 2 fases:
Fase latente (de preparación): comprende
desde, el inicio de las contracciones, hasta llegar
a
una dilatación de 2,5 cm. Su pendiente es
poco pronunciada y la duración en la nulípara
es de 8 a 10 cm; nunca debe llegar a 20.
Fase activa: tiene una duración aproximada
de 6 a 7 h y comprende:
- Fase de aceleración inicial: comienza con el ascenso de la curva hasta que llega a 4 cm. La pendiente es pronunciada y la duración es de 2 h, aproximadamente.
- Fase de máxima inclinación: se extiende desde la dilatación de 4 cm hasta los 9 cm; de pendiente muy pronunciada. Dura algo menos de 2 h.
- Fase de desaceleración: desde los 9 cm hasta alcanzar los 10 cm (dilatación completa). La pendiente es poco pronunciada y su duración es de unas 2 h.
Etapa de descenso: tiene 2 fases:
Fase latente: desde el grado de penetración
inicial, hasta que la curva de dilatación ha
entrado en la etapa de máxima aceleración.
Fase activa: se inicia al comienzo de la fase de inclinación máxima de la dilatación; el descenso alcanza el máximo, al comenzar la etapa de desaceleración y termina con la expulsión.
Prototipo del trabajo de parto disfuncional
En este se aconseja utilizar los términos descriptivos correspondientes a 6 trastornos específicos, estos se relacionan en la tabla 6.4.
Tabla 6.4. Prototipo del trabajo de parto disfuncional
Diagnóstico
Cuando el progreso del trabajo de parto se
desvía de la velocidad que se espera, se debe iniciar una
evaluación para determinar las posibles razones de la
demora.
El diagnóstico de disfunción uterina se
fundamenta en un proceso de exclusión. Se sospecha una
disfunción si la pelvis es adecuada y no hay problemas fetales.
El feto puede causar un trabajo de parto disfuncional cuando:
No se dispone adecuadamente para actuar
como cuña dilatante (presentación de nalgas,
situación transversa y flexión inadecuada de la cabeza).
Si tiene anomalías como la hidrocefalia.
Con mucha frecuencia, debido a su peso o
tamaño. Si la altura uterina es mayor que 40 cm, 90
% de los fetos pesarán más de 3 900 g.
La macrosomía puede ser fuente de serias dificultades.
La pelvis o los tejidos blandos del canal del parto pueden ser causa de obstrucción. Por lo que se debe realizar la pelvimetría radiográfica que, en proyecciones de frente y de perfil, permite hacer un estudio de la madre, aunque no discierne igualmente bien los aspectos fetales.
Como se ha señalado en los prototipos del trabajo de parto en los primeros estadios, el trabajo de parto disfuncional se conoce, fundamentalmente, por el retardo de la dilatación con respecto a la unidad de tiempo. Más tarde, el criterio es, la falta de descenso de la presentación.
Fase latente prolongada
Se considera que hay fase latente prolongada cuando duran más de 20 h en la nulípara y más de 14 h en la multípara.
En el trabajo de parto normal la duración promedio de la fase latente es de unas 9 h y no excede de 20 h en la nulípara, y de 5 h, si pasar de 14 h, en la multípara. Es más breve cuando el cuello uterino está ya un poco dilatado o el feto ha iniciado el descenso a principios del trabajo de parto.
Las causas más frecuentes de este trastorno son:
Cuello no maduro.
Falso trabajo de parto.
Disfunción uterina.
Inducción del parto.
Sedación excesiva.
Es prácticamente imposible diferenciar con antelación entre el falso trabajo de parto y la fase de latencia, pero sí se puede hacer en forma retrospectiva.
Diagnóstico de enfermería
El personal de enfermería debe realizar los diagnósticos siguientes:
Riesgo de déficit de volumen de líquidos relacionado con la pérdida excesiva de sangre.
Riesgo de infección relacionado con
exámenes vaginales múltiples, traumatismos
obstétricos, hísticos y rotura prolongada de membranas.
Riesgo de lesión fetal relacionado con hipoxias.
Ansiedad relacionada con temor a lo
desconocido y crisis circunstancial.
Conductas generadoras de salud relacionada
con consecuencias saludables al embarazo, cuidados perinatales y educación sobre el parto.
Déficit de conocimiento relacionado con la
falta de preparación para el parto.
Deterioro de la integridad cutánea relacionado
con el paso del feto por el canal del parto,
episiotomías e incisión abdominal.
Dolor relacionado con contracciones uterinas, instrumento del cérvix y canal del parto (contracciones excesivas por hiperdinamias).
Intervención
El personal de enfermería realiza, en su intervención acciones dependientes e independientes.
Acciones de enfermería dependientes
La paciente se puede valorar independientemente del facultativo por un personal de enfermería especializado u obstétrico el cual debe:
En el primer lugar, eliminar los factores
iatrogéni-cos, como el empleo precoz e inadecuado de
sedantes, analgésicos o anestésicos.
- Se le dará apoyo emocional.
- Observar que realice reposo físico.
- Se administra para esto meperidina (50 a 100 mg) tener en cuenta las posibles reacciones adversas del fármaco.
- Estimulación de contracciones con venoclisis de oxitocina teniendo en cuenta las precauciones al suministrarlas (antes de administrar el fármaco es necesario regular el goteo y vigilar goteo de la venoclisis).
La paciente debe dormir durante 6 u 8 h. Al despertar, la mayoría (80 % o más) está en la fase activa del trabajo de parto. Se recupera 10 %, sin contracciones y, retrospectivamente, se comprueba que tenían un falso trabajo de parto. Un corto número estará en el mismo estado inicial, aunque recuperada.
Acciones de enfermería independientes
Con cuello favorable se debe realizar:
Apoyo emocional:
De ambulación.
Precauciones con la hidratación:
- Vigilar la dinámica uterina y frecuencia cardíaca fetal.
- Vigilar signos vitales.
En caso de rotura de membranas: la rotura de las membranas en la fase latente prolongada ha sido aconsejada, pero su beneficio no se ha demostrado y predispone a la infección. Puede estar indicada, si se realiza la conducción con oxitocina y se comprueba el progreso de la dilatación con una presentación descendida (mantener las precauciones con la oxitocina).
Se debe prevenir ante la indicación de la operación cesárea por la prolongación del período de latencia.
Fase activa prolongada
En la fase activa prolongada (dilatación lenta), la dilatación avanza menos de 1,2 cm/h en la nulípara y menos de 1,5 cm/h en la multípara.
Esto puede ocurrir cuando:
Existe desproporción cefalopélvica leve.
Tiene lugar la rotura prematura de las
membranas.
Se presenta una disfunción uterina.
Hay malposiciones menores.
La posición en decúbito supino.
Anestesia o analgesia iniciadas
prematuramente.
Existe polihidramnios: la dilatación lenta anuncia una disfunción ulterior más severa.
Intervención
Se realizan acciones de enfermería. dependientes e independientes
Acciones de enfermería dependiente
Las acciones que se han de realizar consisten en:
Evitar la sedación innecesaria.
Se realiza una evaluación completa: clínica
y radiográfica (proyección anteroposterior y
lateral de pie), posteriormente:
Si la distocia ósea es insuperable, se debe
efectuar la operación cesárea.
Si no hay desproporción, se sigue la vigilancia (actitud conservadora).
Acciones de enfermería independientes
Estas acciones consisten en:
Apoyo emocional.
Medir signos vitales y frecuencia cardíaca fetal.
Mantener precauciones con la oxitocina:
La oxitocina no suele ser beneficiosa, pero
se puede usar si el prototipo de las contracciones uterinas no ha llegado a niveles óptimos.
Rotura artificial de las membranas (si se
inicia la venoclisis de oxitocina y el personal de
enfermería debe estar atento).
Se debe evitar la tendencia al intervencionismo exagerado.
Detención secundaria de la dilatación
Las causas de la detención secundaria de la dilatación son las siguientes:
Desproporción cefalopélvica (50 %).
Posiciones anómalas (posteriores, transversa y
de cara).
Analgesia o anestesia excesiva o impropia.
Intervención
En la detención secundaria de la dilatación, el personal de enfermería interviene realizando acciones dependientes e independientes.
Acciones de enfermería dependientes
A veces se reanuda la dilatación espontáneamente, lo que es un índice de buen pronóstico; en este caso no es preciso operar de inmediato.
Si se comprueba radiográficamente la desproporción (50 %), se hace la operación cesárea. Los cuidados que debe realizar enfermería son:
Preparación física de la paciente para la cesárea.
Si no está comprobada la desproporción:
Atender el estado general de la paciente.
Vigilar las contracciones y la
frecuencia cardiaca fetal.
Hacer la prueba de trabajo de parto con oxitocina. Y sus precauciones.
Si fracasa la prueba de trabajo de parto, realizar la operación cesárea.
Acciones de enfermería independientes
Apoyo emocional.
Medir signos vitales comprobando la
presión arterial, la temperatura y frecuencia cardíaca
fetal.
Mantener precauciones con la oxitocina.
Fase de desaceleración prolongada
Se designa así, si el período de desaceleración dura más de 3 h en la nulípara o más de 1 h en la multípara.
Valoración
Cuando se ha llegado a una dilatación de 9 cm en la nulípara o de 10 cm en la multípara y no ha ocurrido el encajamiento, se debe pensar que existen anormalidades que trastornan el descenso; debidas a una desproporción cefalopélvica en un gran número de casos. Se debe evitar el empleo del fórceps a través de un cuello uterino sin dilatación completa y con una presentación que apenas esté encajada.
Causas
Las causas de la desaceleración pueden ser por:
Desproporción cefalopélvica (esta posibilidad
exige una valoración definitiva de las
relaciones cefalopélvicas por exploración digital
y radiográfica).
Presentación pelviana.
Anestesia.
Intervención
La intervención se realiza mediante acciones dependientes e independientes que realiza el personal de enfermería.
Acciones de enfermería dependientes
Si existe una desproporción cefalopélvica, se recurre a la operación cesárea y se debe realizar preparación preoperatoria.
Acciones de enfermería independientes
En caso contrario, si no existe desproporción cefalopélvica, el personal de enfermería debe:
Colocar a la mujer de pie (ambulación).
Estimulación con oxitocina, si es posible bajo
registro de la frecuencia cardíaca fetal y
precauciones con esta.
Medir signos vitales comprobando la
presión arterial y la temperatura.
Fórceps bajo, ayudar al médico cuidando de no producir daño a la paciente, si todas las condiciones están presentes y no se produjera el parto con las medidas anteriores.
Detención del descenso
Al igual que la detención de la dilatación, se suele deber a problemas de la relación fetopélvica (estrecha o insalvable):
Si está combinada con una desproporción, se
hace la operación cesárea.
Reposo e hidratación.
Estimulación con oxitocina bajo vigilancia estricta para obtener contracciones adecuadas durante 3 o 4 h. Si no se produjera el progreso del descenso, se hace la operación cesárea.
Intervención
Ver los cuidados de enfermería anteriores.
Si prosigue el parto, tener en cuenta la posibilidad de una distocia de hombros.
Falso trabajo de parto
Es una anomalía del final de la gestación en la que se pueden presentar todos los síntomas del trabajo de parto verdadero, como son: endurecimiento del útero, dolor, regularidad de las contracciones, pero sin modificaciones del cuello. Las contracciones del falso trabajo de parto no suelen ser progresivas y, por lo general, desaparecen al cabo de algunas horas.
Se debe hacer el diagnóstico, porque la paciente, que cree que está en trabajo de parto verdadero, se intranquiliza al igual que sus familiares, y a veces el médico toma medidas que pueden ser peligrosas o al menos innecesarias.
El mejor tratamiento es el reposo y saber esperar. En algunos casos una dosis ligera de morfina o meperidina puede ayudar a hacer al mismo tiempo el diagnóstico diferencial y el tratamiento, según se explicó en la fase latente prolongada.
Parto precipitado
Es el parto anormalmente rápido. Generalmente dura entre 2 y 4 h, es decir, se produce alrededor de 5 veces más rápido que el parto normal en la nulípara y de 8 veces en la multípara.
Las contracciones uterinas son demasiado frecuentes e intensas y la resistencia de las partes blandas es muy escasa.
La mortalidad perinatal está aumentada por el traumatismo y la hipoxia, así como la morbilidad materna por lesiones del útero, la vagina y el perineo.
La hipercontractilidad se puede disminuir con betamiméticos, halotane, éter o anestesia epidural. A veces, se suprime el reflejo perineal con anestesia local o pudenda.
No se debe intentar detener la cabeza impidiendo su descenso. Se puede controlar la salida explosiva guiando la cabeza sobre el perineo.
Concluido el alumbramiento, es de rigor la revisión del útero y del canal del parto.
Evaluación
Depende del estado general de la parturienta y las respuestas positivas o negativas que esta ofrezca y la adecuada prioridad de las habilidades en la atención de enfermería.
Sufrimiento fetal