Enfermería
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Historia de la Enfermería en Cuba
Primera Parte. Época precolombina, colonial y de intervenciones norteamericanas
Capítulo 2. Historia de los principales hospitales
Breve reseña de los hospitales existentes
Breve reseña de los hospitales por provincias
Reseña histórica de los hospitales en la etapa colonial
Hospital "Felipe el Real", "San Felipe y Santiago", "San Juan de Dios" y "Nuestra Señora de las Mercedes"
Hospital de "San Francisco de Paula"
Hospital de "San Lázaro"
Hospital de "San Ambrosio"
Casa de Dementes de "San Dionisio"
Convalecencia de "Nuestra Señora de Belén"
Otros hospitales destacados
Bibliografía

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Hospital de “San Ambrosio”

Inauguración de este primitivo hospital

La asistencia preferente que en la colonia se prestaba a los militares, tuvo una atención especial por parte de las autoridades gobernantes de la Isla. Dijo Martínez- Fortún….”en 1566 solo existía un pobre albergue donde se asistían enfermos civiles, sin embargo en 1568, se estableció ya una casa especial para militares y marinos”.

En 1744, dijo Mario del Pino el hospital principal de San Ambrosio estaba situado cerca del hospicio de San Isidro, en una casa donada por el obispo Valdés.

Durante 1764, se fabricó el hospital para militares en el propio local, y también recibió el nombre de San Ambrosio, situado en la calle San Isidro entre Picota y Compostela, al fondo del Hospital de Paula.

En la actualidad en ese lugar se encuentra una Unidad de la PNR.

Veinte años más tarde en 1764, se fabricó ya el hospital Militar en el propio local, que también recibió el nombre de hospital de San Ambrosio y a donde se trasladaron los enfermos del hospital Real del Pilar y otros hospitales militares y de marinos que estaban en locales provisionales. (Fig.2.11)

Más tarde después de la invasión inglesa, y a instancias del Conde de Ricla los religiosos cedieron parte del terreno del hospicio de San Isidro para hospital de la tropa… lo que trae la confusión de que el hospital de San Ambrosio fue fundado en 1764.

“Enterado el Rey de las acertadas disposiciones que UD. ha dado a efecto de establecer un hospital en el Cuartel de San Isidro y a la buena asistencia de los enfermos, encarga SM. a UD. el mejor cuydado en tan esencial objeto, como es la curación de la Tropa; y de su Real año se le avise en respuesta de su carta de 1ero de abril ultimo.

Fig. 2.10. Actual hospital de San Lázaro ubicado en El Rincón, localidad de la provincia Habana.

Fig. 2.11. Hospital General Militar de “San Ambrosio”, único de su clase en aquella época.

Dios gue a UD. Ms As San Ildephonso 27 de julio 1764
C/ Conde de Ricla

En 1774, siendo gobernador el Conde de Ricla, pasaron los enfermos militares que estaban en el hospital de San Juan de Dios al de San Ambrosio.

Ampliación de este hospital

En 1794 este hospital fue notablemente ampliado y se trasladaron a él los enfermos del presidio y los del hospital ”Nuestra Señora del Pilar” dedicado a los esclavos de Rey.

Sobre esta ampliación se refiere la siguiente Orden Real

“Carta de 8 de octubre de 1794 No 203 donde UD. da cuenta de haber trasladado al hospital Mil San Ambrosio los enfermos del Ntra Sra del Pilar por la inminente ruina de ese edificio acompañando copia y las providencias dadas a este fin y manifestando lo que le parecía a UD. mas conveniente acerca de ambos hospitales . Enterado S. M. de todo se ha dignado aprobar lo determinado por UD. así por la próxima ruina que amenazaba el edificio del Pilar como por haberse verificado la reunión de acuerdo con la Capitanía General y con el presente, informe al Comandante de Ingenieros, como así mismo en quanto a la obra en el de San Ambrosio para asegurar su fabrica antigua, mejorarla y aumentar sus salas; pero ha reparado SM. que UD no dirige la debida justificación en sus providencias como debe hacerlo en todo lo que tomara.

Estando UD prevenido por Reales Ordenes de 19 de junio ultimo que su acuerdo con el Capitán General dispóngase examine la situación del hospital Real de San Ambrosio si permite el aumento que necesita o si convendrá hacerle una nueva planta en otro parage, levantando plano, perfil y presupuesto, en uno y otro caso y dando cuenta con la mayor justificación para la Real Resolución, espera S.M. el cumplimiento de esta determinación.
Y por lo que respecta a las disposiciones tomadas por UD para acomodar provisionalmente a los cien prisioneros franceses en las piezas menos ruinosas del hospital del Pilar tomara S. M. providencia quando UD de cuenta a los nuestros como ofrece, y por Real Orden lo prevengo a UD para su inteligencia y cumplimiento. Dios gue a UD Ms As Aranjuez 2 de abril de 1794”.

En 1795 aparece en la Guía del Forastero una lista con los principales empleados del hospital:

Cayetano Reyna

Inspector

Baltasar Velásquez

Contralor.

Bartolomé Parraga

Segundo Contralor

Doctor Diego Carrillo Capellán

Mayor

Melchor Rivero

Segundo Capellán

Francisco Figueroa

Mayordomo.

Doctor José Caro Medico

Principal por MS.

Doctor Nicolás del Valle

Medico segundo.

Doctor José Julián Ayala

Medico tercero.

Doctor Lorenzo Hernández

Practicante Mayor

Ldo Francisca de Córdova

Cirujano Mayor.

Br Miguel Suárez

Cirujano segundo.

Br Joaquín Muñoz

Cirujano tercero.

Ignacio Puentes

Practicante Mayor.

Francisco Potestad

Practicante segundo.

Rafael Pérez

Inspector de medicinas,

Casimiro Flores

Enfermero mayor.

Mariano Blanco

Enfermero segundo y siete practicantes”

Desde 1795 hasta 1842 fue el único Hospital Militar que había en la ciudad de la Habana y recibió grandes mejoras a iniciativas de Alejandro Ramírez y del doctor Tomás Romay, en la Guía de Forasteros de 1835, se menciona que el doctor Romay era Médico Principal de la Real Familia y presidente de la Junta Superior de Medicina y cirujano de esta Isla, entre los que también se encontraba Claudio Martínez de Pinillos, Conde de Villanueva, que en todos los frentes dejó muestra de su inteligente actividad.

Por la orden real del 10 de agosto de 1806 se dispuso:

“Aprueva S. M. la disposición que tomo de admitir en el hospital de San Ambrosio los enfermos del de Marina en virtud de la propuesta de este Comandante general para el efecto 2 de octubre de 1807”.

El 8 de enero de 1819 se reinstauró a petición de Alejandro Ramírez, la Cátedra de Anatomía, Fisiología y Química en San Ambrosio bajo la dirección del doctor José Tasso (discípulo de Bichet), pues el francés Saint André, que llegó para servir en la cátedra de Química, murió de fiebre amarilla a los pocos días de su arribo a Cuba. Tasso tenía de ayudante a Jerónimo Bucéelo; seguía en sus estudios a Wislow y a Bichot (al poco tiempo regresó a Europa) y le sucede en la dirección de la academia el Ldo. González y a este el doctor Antonio María de Castro.

En 1820, tomó posesión de la cátedra de Anatomía Práctica y Fisiología establecida en el hospital de San Ambrosio el doctor Antonio M. Castro, quien determinó “dar principio a la tarea el viernes 17 del corriente a las 4pm, lo que anuncia al publico para los que gusten asistir a sus lecciones. Habana 13 de noviembre de 1820. Prospero Amador”.

Encontramos en el Archivo Nacional de Cuba dos planos sin leyenda de 1819 del Hospital “San Ambrosio” firmados por Antonio Latour (Figs.2.12 y 2.13).

Fig. 2.12. Plano del Hospital “ San Ambrosio” en 1819.

Y le acompaña un escrito donde se pide la aprobación del plano y lo que costara la fabricación del hospital y que detallaremos a continuación.12

“De conformidad a lo dispuesto por la Junta directiva de Real Hacienda………2 de junio pasado y decreto de V S de 8 del mismo, adjunto acompaño el plano de la obra que debe hacerse en el Real Hospital Militar de San Ambrosio con objeto a el establecimiento de Química y Otras atenciones presisas a la ampliación de aquel edificio delineado por Don Antonio Latour persona inteligente en la materia.

También les incluyo el presupuesto por menor de todos los costos que puede acender importe sinquenta y tres mil trecientos diez y nueve pesos y dos reales, al igual examinado por varios individuos versados en la materia aseguran ser muy moderado siempre que le llevemos exactamente las condiciones que se contrae.

Fig. 2.13. Plano del Hospital “ San Ambrosio” firmado por Antonio Latour.

Si la junta de V S combeniese en todo conforme se propone es de necesidad que el expresado Latour asegure confianza a satisfacción a responder de sus resultados, determinando tiempo a su conclusión, todo lo que decimos a V S parezca conveniente a el lleno a sus deberes (se respeta la ortografía).

Dios Guarde a V S
Habana 30 de julio 1819.
Firmado Prospero Amador García
Intendente, Super-Int.
Subdelegado de Hacienda

En 1835 bajo el gobierno del general Miguel Tacón, el hospital tenía un estado desastroso, por lo que se decide su traslado en 1842, para la antigua Factoría de Tabaco en la que se habían hecho varias reformas, este edificio estaba en la parte sur de la ciudad, junto al antiguo muelle de Tallapiedra, en la calle Farruco, con una entrada principal por la salida de la Puerta del Arsenal, en la antigua muralla de la Habana (Fig.2.14).

Fig. 2.14. Lugar donde estuvo situado el Hospital en la antigua Factoría de Tabaco.

Tenía una capacidad para mil camas, ocupaba dos manzanas de extensión y tenía dos pisos, pero sus condiciones higiénicas no podían ser peores a tal punto que fue uno de los focos mayores de Fiebre Amarilla y en el cual se podía ver, que un militar que ingresaba para ser atendido por una enfermedad venérea a los pocos días, tenía que pasar a una sala de medicina, muriendo posteriormente víctima del “Vómito Negro” como se le llamaba a la Fiebre Amarilla.

Relacionado con este traslado encontramos una orden real que trata lo siguiente:

“Madrid 27 de diciembre de 1842 Dando las gracias al vecindario que presto sus carruajes para el traslado de los enfermos de hospital de San Ambrosio a la Real Factoría de tabacos”.

Por esta fecha dejó de llamarse “San Ambrosio” y se decía Hospital General Militar.

En 1838, el doctor Tomás Romay seguía dando clases de Clínica en la Facultad de Medicina; y el cargo de profesor de Anatomía seguía vacante y el director Anatómico era el doctor Nicolás J. Gutiérrez.

Nos cuenta el doctor Gregorio Delgado que el doctor Tomás Romay antes de ir al hospital pasaba todos los días por la Casa de Beneficencia y atendía a los niños que estuvieran enfermos, dejando las indicaciones para su tratamiento; también nos habló del respeto y la admiración que sentía toda la población por él, al punto que el Obispo Espada cuando pasaba por el lugar donde estuviera el doctor detenía el coche se bajaba y le saludaba respetuosamente y lo mismo pasaba con el Capitán General Don Luis de las Casas que hacía el mismo saludo.

En 1844 las salas de Clínica de “San Ambrosio” donde se daba enseñanza, pasaron al Hospital “San Juan de Dios” donde se hizo un anfiteatro y poco después se le dotó de un museo anatómico.

Cuando los enfermos del hospital “San Juan de Dios” se trasladaron a los altos de la Cárcel en 1860, las disecciones se continuaron realizando en el hospital viejo de la calle Aguiar en la azotea y las clases se daban en los bajos, en el anfiteatro, hasta principios de 1870, en que pasaron a “San Dionisio” con anfiteatro, museo, etc. hasta 1872, en que se trasladaron a San Ignacio. Allí permaneció en una casa anticuada y ruinosa (en 1957 todavía existía esa casa con el #223); en noviembre de 1899 se trasladó para Belascoaín y Zanja.

Hasta 1845 estuvieron en este hospital los estudios de Anatomía que pasaron a partir de esa fecha al hospital “San Juan de Dios” y cuyo museo detallamos anteriormente.

En 1857 se declaró hospital de primera clase y se amplió el personal facultativo y administrativo; entre otros cargos se encontraban:

1 Médico Mayor con 2 400 pesos fuertes de salario, 15 primeros médicos con 2 100 pesos fuertes, 1 ayudante inamovible con 960 pesos fuertes, 7 médicos con 825 pesos fuertes, 25 practicantes de primera clase con 408, 40 Hermanas de la Caridad con 240 cada una, 2 cabos enfermeros 408 uno y otro 240, 4 vicecomisarios y enfermeros menores 690 pesos fuertes.

Encontramos en el Archivo Nacional un legajo donde se autorizaba la salida de Madrid de las Hermanas de la Caridad para la Casa de Maternidad. Está fechado el 9 de noviembre de 1846, recibido el 31 de diciembre de 1846; su llegada a Cuba se produjo el 12 de enero de 1847.

Y el expediente relativo al contrato para el servicio del hospital Militar de la Habana para las Hermanas de la Caridad y dice: “Excmo. Señor.

Siendo indispensable tener a la vista de esta dirección general el expediente relativo al contrato formado para el servicio del Hospital Militar de la Habana por las Hermanas de la Caridad, lo participo a SE de Real Orden, comunicado por el Sor Ministro de la Guerra y de Ultramar, a fin de que se sirva remitirlo a la mayor brevedad. Dios guarde a VE muchos años .Madrid 2 de septiembre 1859”.

El decreto general se recibe el 7 de octubre de 1859.
me llamó mucho la atención que para cualquier cosa que se deseara comprar, arreglar o sustituir tenía que tener permiso real para llevarla a efecto como pude ver en los documentos revisados:
“Esmo Señor

El Rey se ha servido aprobar la contrata celebrada con D. Joaquín de Arrieta para prever de camas de hierro ese hospital Militar en el precio y bajo las condiciones que circunstancias que se refieren en el expediente que acompaña a su carta de 28 de agosto de 1828 No 1789 a que contesto de Real Orden para su inteligencia y efectos consiguientes
Dios gue a UD Ms As

Madrid 26 de diciembre 1728”
“Se solicitan quinientos sillones y losas de mármol para separa una cama de la otra, pero no se aprueba este pedido por que dice el numero de sillones pero no dice el costo y las losas dice el costo pero no dicen el numero este pedido fue con fecha 31 de octubre de 1856.

La respuesta de esta carta llega a España el 6 de junio de 1857.

Más tarde el 2 de noviembre de 1857 (un año más tarde de la primera) se recibe la aprobación

“Se aprueba el gasto de 4222 pesos y 2 reales para la compra de los sillones del hospital Militar de la Havana, haciendo saber que no se pueden hacer nada sin el requerido permiso por Orden Real.

“Se aprueba el arreglo del desagüe de las letrinas y los tubos que la requerida obra precisa a un costo de 1360 pesos.” 2 de abril 1854.

El Ejército tenía dificultades con los militares que se retiraban y tenían alguna dolencia por lo que se determinó abrir una sala en el hospital con este fin.

“Escmo Señor

Por el Ministerio d Guerra me dirijo a este de Hacienda en 9 de marzo último siguiente

El Señor Ministro de la Guerra dice hoy al Capitán genera de Puerto Rico lo que sigue = La Reina (qDg) enterada de la carta de UD numero 12 de 24 de nov ultimo, en que da cuenta documentada del establecimiento en el hospital Militar de esa plaza de una sala para los soldados inútiles y achacosos, sirviendo aprobar esta disposición, respecto a que en modo altera lo ecsistente, no ofrece desembolso alguno, y se halla conforme en ella el superintendente delegado de Hacienda de esa Isla.

De Orden Real comunicada por el Señor Ministro de hacienda; lo traslado a UD para los efectos correspondientes. Dios gue a UD Ms As

Madrid 12 de abril de 1852.

Menciona Martínez-Fortún que el hospital de “San Ambrosio” entre 1861 y 1862, fue visitado por el inspector Manzano y por el Capitán General y su esposa, teniendo que administrarse los Santos Óleos a varios enfermos muertos de fiebre amarilla.

En 1863 el hospital fue visitado nuevamente por el Capitán General Dionisio Vives y por el obispo quien celebró Comunión general.

En 1868, el Obispo de Cartagena visitó el hospital y se celebró misa y procesión; en este año aumentaron los enfermos debido al Cólera. más tarde se recibieron los heridos de la Guerra de los Diez Años.

Hospital “Alfonso XIII”

Al comienzo de la Guerra de Independencia, hubo necesidad de aumentar urgentemente, los servicios del hospital para el cuidado de los militares heridos.

Ante los informes condenatorios emitidos por los médicos del hospital donde la mortalidad llegaba al 60 x 1000, el general Cesáreo Fernández y Fernández Losada, inspector del Cuerpo de Sanidad Militar dispuso la construcción de un nuevo hospital militar y la clausura del antiguo y justamente famoso de “San Ambrosio”. Este hospital estaría en las Alturas del Príncipe, en forma de barracas aisladas. (Fig. 2.15).

Fig. 2.15. Hospital Militar “ Alfonso XIII” ubicado en las alturas del Príncipe. Sus pabellones eran barracas aisladas de madera.

En ese año se dispuso que los soldados cabos y sargentos fueran pasados inmediatamente a unos barracones de madera que fueron situados en la explanada del Castillo del Príncipe, donde existía una pirotecnia militar, y que los oficiales quedaran algún tiempo en el hospital “San Ambrosio”.

El hospital “Alfonso XIII”, se le llamó con ese nombre en honor al niño Rey, que era hijo póstumo de Alfonso XII, sometido a la tutela de su madre la archiduquesa de Austria y reina de España María Cristina de Hapsburgo Lorena, además, la explanada donde estaba situado el hospital se llamaba desde hacía tiempo Explanada del Príncipe, en homenaje a su nacimiento. “El hospital Alfonso XIII, se abrió a finales de 1895 por Martínez Campos, tenia 50 salas de Clínica, 12 pabellones separados para infecciosos, cuatro salas para oficiales, con una para heridos y otra para los casos de Fiebre Amarilla, Departamento de Hidroterapia, farmacia, estufas de desinfección, etc, cocina para 3000 enfermos, seis pabellones para convalecientes e inválidos. Dos tanques de agua. El personal del hospital era de 37 cirujanos y 170 personas”.

El día 23 de enero de 1896 se inauguró este hospital por el general Cesáreo Fernández y Fernández Losada quien fue su primer director.

La nueva unidad fue construida, por el ingeniero Carlos E. Caldoso.

Las calles no estaban asfaltadas por lo que cuando llovía, se formaba un lodazal que era casi imposible transitar por ellas, el alumbrado era muy escaso. El agua potable tenía dificultades en el abasto.

Este hospital fue el que bajo la primera ocupación militar norteamericana se le llamó hospital “Número Uno”.

Comienzo de las construcciones de mampostería

Gracias a la decisión y dinamismo del secretario de sanidad doctor Enrique Núñez Palomino se comenzó a reconstruir el hospital con elegantes y sólidas edificaciones de mampostería, para reemplazar, muchos de los antiguos barracones de madera (Fig.2.16).

Fig. 2.16. Reconstrucción del hospital.

De acuerdo con los informes acopiados por César Rodríguez Expósito sagaz investigador, fue en realidad la construcción de un nuevo hospital. Esta es sin dudas la obra cumbre de este insigne médico cubano “su pobra de piedra” como la calificara el doctor López del Valle.

Él personalmente planificó sus trabajos, discutió con los arquitectos y puso toda su experiencia hospitalaria al servicio de la institución, para que llegara ser un gran hospital. para ello inició las obras que el mismo había concebido, con él concurso de los arquitectos de Obras Públicas y logró ver la mayoría de sus edificaciones concluidas.

El doctor Enrique Núñez de Villavicencio y Palomino murió en EE UU el 15 de septiembre de 1916 a la edad de 44 años. Su cadáver fue trasladado a Cuba en el buque escuela “Patria” de la marina de Guerra de Cuba; se le rindieran honores militares por la doble condición de su jerarquía militar y de secretario de Sanidad y Beneficencia, pues al morir estaba disfrutando de una licencia. Su cadáver fue tendido en el salón Rojo del Palacio Presidencial. Su sepelio fue una imponente manifestación de duelo oficial y nacional.

En junio de 1917 se le cambió el nombre a la institución por el de Hospital Nacional “General Calixto García” como era la voluntad del ilustre Secretario de Sanidad y Beneficencia fallecido, en homenaje al Lugarteniente General del ejército Libertador de Cuba, Calixto García Iñiguez.

Las construcciones en el hospital continuaron, sobre todo desde la llegada a la secretaría de Sanidad y Beneficencia, el 28 de mayo de 1926, del doctor Francisco M. Fernández y Hernández, profesor auxiliar de la cátedra de enfermedades de los ojos con su clínica.

Unos meses después un fuerte ciclón azotó violentamente la provincia de la Habana, dañó muchos de los pabellones de mampostería y destruyó los de madera. El nuevo Secretario dio inmediatamente las órdenes necesarias para la reparación de los pabellones dañados, la reconstrucción de los de madera, así como se inició la construcción de calles, aceras, plazas, jardines y se embellecieron convenientemente las avenidas. (Fig.2.17).

Fig. 2.17. Construcción de nuevos pabellones, calles, aceras y jardines.

Aunque en el hospital se iban realizando pabellones de mampostería, los de madera seguían prestando su servicio aquí podemos ver el que se conservaba y se atendían pacientes en el dispensario antituberculosos en 1931 (Fig.2.18).

En 1940 se inauguró el nuevo edificio de la Facultad de Medicina “Dr. Ángel A Aballí ”junto a la porción norte del hospital en las calles 25 y J.

En la Clínica del estudiante fundada el 28 de enero de 1949, en el antiguo pabellón de penados fueron atendidos no solamente estudiantes universitarios sino también los manifestantes heridos en las protestas contra la Dictadura.

Muchas han sido las reformas que se han realizado en el hospital, remodelaciones, nuevas construcciones, demoliciones etc.

Pero no es nuestro objetivo enumerarla una a una, si solo decir que a partir de 1976 al crearse el Instituto Superior de Ciencias Medicas de la Habana como un logro muy importante en el que hacer científico de este hospital se inauguro la Facultad de Ciencias Médicas, General Calixto García heredera histórica de la antigua Facultad de Medicina de la Habana fundada en 1728, con un nuevo local asiento del Decanato, numerosas aulas y del departamento de Licenciatura de Enfermeria donde se han graduado no solo estudiantes de medicina sino también licenciadas en Enfermeria.

Fig. 2.18. pabellón antituberculoso, aún de madera en 1931.

Dejamos para otros historiadores continuar con la trayectoria de este hospital gloria de la medicina cubana (Fig.2.19).

Fig. 2.19. El hospital en la actualidad.