Rehabilitación
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Agentes Físicos Terapéuticos
PARTE 4. TERMOTERAPIA
Capítulo 13. Antroterapia
Objetivos
Definición de Antroterapia
Sauna o baño finlandés
Metodología de la aplicación de la sauna
Baños de vapor
Metodología de aplicación del baño de vapor
Indicaciones y contraindicaciones para saunas y baños de vapor
Preguntas de comprobación
Referencias bibliográficas

Disponible libro a texto completo en versión pdf

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Metodología de la aplicación de la sauna

En el interior de la sauna se dispone de asientos en dos niveles de altura, en los que se descansa en decúbito o en sedestación. En el banco superior se pueden alcanzar temperaturas de 100 ºC, y en el inferior de 80 ºC. Debe contar además con un termómetro interior y un higrómetro para medir, tanto la temperatura como la humedad, dentro de la sauna. La humedad debe ser menor que 30 %; mientras más baja es la humedad, más temperatura se tolera. Esta humedad relativamente baja y este ambiente “seco” es la principal diferencia con el baño de vapor (Fig.13.3).

Figura 13.3. En el interior de la sauna existen dos niveles para la sedestación. La temperatura se va regulando gradualmente. Es importante reiterar que todas las áreas que van a tener contacto con el paciente deben ser de madera. En Finlandia es una tradición que participe toda la familia, por lo que tiene además un efecto social de acercamiento interpersonal. Foto cortesía de la empresa BEKA.

Si el paciente tiene labilidad vascular, se le debe administrar previamente un pediluvio de 40 a 42 °C, durante 10 a 15 min.

Elementos a tener en cuenta para la aplicación de sauna:

  • Antes de comenzar el tratamiento se debe tomar algún jugo de futas.

  • Se debe aplicar una ducha para activar la circulación superficial. Debe ser una ducha tibia o caliente, que se tomará despacio, con bastante jabón para limpiar y abrir los poros.

  • Se toma el pulso del paciente o usuario de la sauna que se tiene como referencia de pulso basal antes de entrar.

  • En la primera fase de calor, se entra desnudo o con una toalla, en ningún caso con tejidos sintéticos que no sean compatibles con las altas temperaturas.

  • El paciente debe permanecer sentado en el banco inferior por un intervalo de 2 min y después en decúbito por unos 5 min, a una temperatura de 55 ó 65º C. Para salir, siempre debe sentarse antes durante 1 min para evitar la aparición de hipotensión ortostática. Al final no ha estado más de 10 min dentro.

  • Si durante la sesión, el aire es demasiado seco, se vierte agua sobre las piedras, pero no se debe abusar de esta maniobra y generalmente se deja para la segunda entrada al calor y al final de la sesión.

  • La primera fase de refrigeración: originalmente se hace en un baño frío, muy breve, sobre la nieve exterior, a más de 20 ºC bajo cero, o en una piscina de agua fría por debajo de los 20 ºC.

  • O sea en esencia se trata de un “baño de contraste”, donde puede mediar una diferencia de temperatura de 90 ºC. Por supuesto, en los países nórdicos, donde hay una amplia tradición se hace la metodología tal y como está establecida, pero en el resto del mundo hay que adaptar la metodología a las condiciones de cada país.

  • La mayor parte de las veces se aplica una ducha fría inmediatamente al salir de la sauna o una breve inmersión de 5 s en bañera o piscina.

  • Luego se acuesta al paciente en reposo durante unos minutos y bien abrigado para propiciar relajación y sudación.

  • Antes de entrar nuevamente, el paciente debe estar seco, ya sea por toallas o con otra ducha de arrastre del sudor.

  • El segundo baño de calor debe ser más breve que el primero. Se realiza en los bancos superiores donde la temperatura es mayor.

  • Al salir, se realiza la segunda fase de enfriamiento, que puede ser en una sala anexa con aire fresco, donde se pueden tomar afusiones, frías o tibias, en sentido centrípeto, durante 1 a 2 min.

  • Se puede entrar una tercera vez al baño de calor, de manera más breve, pero la mayor parte de las veces es suficiente con dos entradas.

  • Luego de la última fase de enfriamiento, se realiza la relajación y recuperación. En esta etapa conviene recibir masajes suaves y descansar preferentemente en sillones regulables, durante 10 a 20 min.

  • Al finalizar la fase anterior se toma una ducha de limpieza con agua fresca y jabón.

  • Al terminar todo el procedimiento, se debe ingerir nuevamente jugo de frutas.

  • Nunca se debe permanecer dentro de la sauna por más de 15 min.

  • No se realizarán más de tres entradas.

  • Nunca se debe realizar ningún tipo de ejercicios dentro de la sauna. Esto somete a un significativo estrés al aparato cardiovascular y neurovegetativo. Solo se realizan posturas de relajación.

  • La temperatura corporal puede elevarse de 0,5 a 2 ºC. Nunca debe aumentar el pulso dentro de la sauna a un número mayor que la fórmula (185 – la edad del paciente); en caso que sobrepase ese valor, el paciente o el usuario debe abandonar la sauna rápidamente y solo se permite una nueva entrada si el pulso está entre 10 y 15 pulsaciones por encima del pulso basal.

La sesión total dura alrededor de una hora y cuarto. Una sesión de sauna a la semana es suficiente para obtener los resultados esperados que esta proporciona. Aumentar la frecuencia puede ser perjudicial para la salud. Esta consideración está basada en datos de los países fríos.

En los países tropicales y dadas las características de su clima, es posible que la frecuencia de la sauna deba ser menor de una vez por semana, sobre todo en los largos meses de verano.

Cuando se practica correctamente la sauna, se pueden aprovechar todos sus beneficios, ya que tiene unos sólidos fundamentos. Pero la práctica desmedida y no supervisada de la sauna puede acarrear problemas para la salud.

El objetivo terapéutico de la sauna es lograr una sudación profusa que elimine, a través de la piel, desechos metabólicos tóxicos que tendrían que buscar otras vías de eliminación, y cuya acumulación dentro del organismo predispone a enfermedades.

Se sabe de personas que se aplican directamente 15 min de sauna y luego hacen una tanda de ejercicios intensos, y de otros que se hacen aplicaciones diarias. En este sentido, los primeros no logran adecuadamente el efecto de sudación profusa, porque no han realizado la apertura de los poros. Luego, las toxinas liberadas en la piel no tienen un mecanismo de arrastre que las elimine definitivamente. Además, han quedado todos los poros abiertos, listos para acumular los productos de desecho, así como asimilar nuevas sustancias tóxicas del medio ambiente; o sea, que se debilita el efecto protector y de defensa de la piel.

Aquellos que hacen una aplicación diaria no solo eliminan los desechos metabólicos, sino que pierden una significativa cantidad de sales minerales. De manera que el desconocimiento o una mala orientación, pueden llevar a producir daño para la salud del usuario de la sauna.

Considerar que la sauna puede ser un método para bajar de peso no solo es un planteamiento erróneo sino peligroso. La sauna puede estar considerada dentro de las herramientas de un programa integral de promoción de salud y de manejo de factores de riesgo como la obesidad y el sobrepeso; pero siempre bajo fundamentos científicos, con un empleo racional de un medio energético, que tiene una repercusión general en el individuo.