Rehabilitación
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Agentes Físicos Terapéuticos
PARTE 3. HIDROLOGÍA MÉDICA
Capítulo 5. Balneoterapia o Crenoterapia
Objetivos
Definición de balneoterapia o crenoterapia
Elementos históricos
Cura balnearia
Características generales de las aguas mineromedicinales
Características específicas de las aguas mineromedicinales
Efectos biológicos de las aguas mineromedicinales
Efectos biológicos deseados con la aplicación de las aguas mineromedicinales
Indicaciones y contraindicaciones para la aplicación de las aguas mineromedicinales
Metodología de aplicación o crenotecnia
Precauciones en la aplicación
Características escenciales de algunos de los balnearios más importantes de Cuba
Preguntas de comprobación
Referencias bibliográficas

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Indicaciones y contraindicaciones
para la aplicación de las aguas
mineromedicinales

Para facilitar el estudio de las aguas mineromedicinales, a continuación se describirá un grupo de indicaciones, organizadas por los aparatos y sistemas a las que pertenecen.

Sin embargo, se sabe que, en la práctica, lo más frecuente que se hace, es una combinación de las aplicaciones. Tanto ante la presencia de enfermedades concomitantes en los pacientes, como la combinación de los efectos a diferentes niveles, cuando se somete al paciente a lo que se llama la “cura termal”. Las posibilidades de combinación van a depender de las características específicas de cada balneario, así como del resto de los recursos terapéuticos con que se cuenta. Por ejemplo, es frecuente que en el balneario, se tenga un departamento de fisioterapia y un gimnasio para combinar los efectos.

al aplicar la crenoterapia, es muy importante el hecho de seguir la pauta de las tres “P” (es decir, ha de ser personalizada, prudente y progresiva); los objetivos consisten en prevenir las deformidades, rigidez, anquilosis, atrofias y contracturas musculares, evitar la impotencia funcional, aliviar el dolor y disminuir la inflamación, y disminuir el daño hístico.20

Indicaciones en el sistema osteomioarticular

Las aguas mineromedicinales están indicadas en los reumatismos crónicos degenerativos, como la espondiloartrosis, donde la crenotecnia más empleada consiste en duchas, chorros, balneación e hidrocinesiterapia en piscina a temperatura indiferente (34 a 36 °C), acompañada de tracciones dentro del agua. Cuando la deformidad articular es evidente, la hidrogimnasia permite realizar ejercicios que de otra forma serían inviables, con la finalidad de mejorar la estabilidad articular y evitar la atrofia muscular.20

Se aplican en los reumatismos crónicos inflamatorios que no estén en fase aguda, como la artritis reumatoide,43-44la artritis reumatoide juvenil seronegativa (enfermedad de Still), el síndrome de Felty, el síndrome de Sjögren, el síndrome de Reiter, la artropatía psoriásica; la artritis por enfermedad crónica intestinal (Crohn y colitis ulcerosa), así como la espondilitis anquilopoyética.

En relación con la espondilitis anquilopoyética, las técnicas más aplicadas son la balneoterapia caliente y sedante (aguas radiactivas o cálcicas), los peloides, el chorro subacuático, la sauna y la crenocinesiterapia en piscina.

La artritis psoriásica puede responder favorablemente al empleo de aguas sulfuradas en forma de duchas subacuáticas, duchas masaje, baños generales, peloides, estufas y crenocinesiterapia en piscina. Asimismo, son útiles las aguas cloruradas y la talasoterapia asociada a la helioterapia.

En las fases agudas de las artropatías tan solo está indicado emplear crioterapia, y compresas Piressnitz. Se indican preferentemente baños generales de agua durmiente a temperatura indiferente (34 a 36° C), durante 5 a 15 min; en ocasiones pueden darse baños parciales, y la hidrocinesiterapia en tanque de Hubbard o en piscina. Otras modalidades crenotécnicas son las compresas calientes, duchas y chorros a baja presión (a temperaturas comprendidas entre 37 y 39 °C), duchas subacuáticas muy suaves, baños de remolino, ducha masaje, peloides radiactivos y estufas locales.

La crenoterapia está indicada en los reumatismos no articulares, de partes blandas, como las periartritis, mialgias, miositis, tenosinovitis, neuritis, fibromialgias, fibrositis, bursitis, fascitis, celulitis, entre otras.

Tal es el caso de la epicondilitis, epitrocleitis, las algias vertebrales como las lumbalgias, la enfermedad de Pellegrini-Stieda, talalgia por periostitis subcalcánea o retrocalcánea, entre otras. La crenoterapia e hidrocinesiterapia adecuadas aportan importantes beneficios en el tratamiento de estas afecciones, sobre todo cuando se han remitido los síntomas agudos refractarios a la farmacoterapia y a las medidas fisioterapéuticas generales.20,50

La crenoterapia más utilizada en las fibromialgias consiste en balneación con agua durmiente, se incrementa gradualmente la temperatura desde 35 a 39 °C, y el tiempo del baño desde 10 hasta 20 min; chorro subacuático o directo a distinta presión (38 a 43, 3 a 6 min) dirigido a los puntos dolorosos; duchas combinadas tipo Vichy o Aixles-Bains; peloides radiactivos (40 a 42 °C, 10 a 20 min), y reposo en cama durante al menos 30 min.51

Se pueden tratar, además, los reumatismos psicó-genos, como las psicoalgias localizadas en la columna cervical, por ejemplo, el síndrome de Barré-Lieou. Se indica la aplicación de técnicas de relajación simple durante 20 a 30 min, seguida de baño en piscina a 34 a 36 °C, durante 15 a 30 min, donde se realiza hidrocinesiterapia activa libre, además, de ejercicios activos asistidos y resistidos de la musculatura extensora, flexora y rotadora de la cabeza y el cuello. Después se aplican chorros suaves, babeantes, en la columna cervicodorsal, durante 2 a 5 min, de 37 a 39 °C; en este intervalo de tiempo, es importante que el profesional sanitario converse con el paciente para favorecer la transferencia hidroterápica.20

Estas aguas son indicadas en las secuelas postraumáticas de fracturas, como las algodistrofias, en las que puede usarse balneoterapia local o general a temperatura indiferente, con la finalidad de obtener una acción analgésica, relajante muscular y preventiva de la atrofia muscular.

Indicaciones en dermatología

Con elevado porcentaje de éxito, las aguas mineromedicinales se emplean en el eccema y la psoriasis, además de la ictiosis, liquen plano, prurito, quemaduras y en cicatrización de heridas. El tratamiento termal es seguro, efectivo y agradable para el paciente, además de no tener efectos secundarios durante ni después del tratamiento.25,52-53

Los efectos terapéuticos de la aplicación tópica de aguas mineromedicinales o barros, son debidos a la interacción local entre los constituyentes del agua mineral y la estructura de la superficie cutánea. La piel, que constituye la puerta de entrada, tanto para los componentes del agua como para los estímulos físicos que aporta, responde a las aplicaciones de agua mineral, interaccionando con el agua y sus constituyentes y, mediante mecanismos reflejos, metabólicos e inmunológicos, genera respuestas locales y generales, además, pone en marcha reacciones neurofisiológicas y humorales.54-56

Las aguas y peloides sulfurados, y los clorurados bromoyódicos, son los más utilizados en las afecciones cutáneas. También, las aguas oligometálicas, ricas en calcio, sílice y en determinados oligoelementos, como el selenio, magnesio, zinc, entre otras, han demostrado ser muy efectivas. En cada baño de la totalidad de la superficie corporal, de 20 min de duración, atraviesan la capa córnea 20 ml del agua de baño al organismo, sin que se produzcan marcadas diferencias entre las distintas sustancias que pueda llevar incorporadas.11

El principal efecto de los baños con hidrógeno sulfurado se deriva de su capacidad reductora, produce procesos de óxidación-reducción hísticas, comportándose como captador de radicales oxigenados, y como aportador cutáneo de grupos sulfhidrilo. El radical sulfhidrilo tiene actividad estimulante de la regeneración, lo que favorece la cicatrización. Interactúa con cisteína y sus catabolitos, promueve la queratinización a bajas concentraciones, pero impide el proceso a elevadas concentraciones. Tiene un efecto proteolítico de la queratina cutánea ,ya que disminuye su estabilidad, y es utilizado por esto contra la psoriasis. Se observa, por lo tanto, que aguas con bajas concentraciones de SH2 actúan como queratoplásticas, mientras, las que tienen concentraciones elevadas, como queratolíticas.11

Las aguas y peloides sulfurados tienen efectos antiinflamatorios y, debido a la transformación del sulfuro e hidrógeno sulfurado, en las capas profundas de la epidermis en ácido pentatiónico, tienen capacidad antifúngica, antibacteriana y antipruriginosa. Por esto se utilizan en el tratamiento del acné, úlceras varicosas infectadas y tiña versicolor. Disminuyen las manifestaciones clínicas como la descamación, prurito, así como el componente eritematoso. Además, regulan el pH y las secreciones, mejoran la hidratación del estrato córneo y la actividad antimicrobiana.

Las soluciones salinas y especialmente las sales del mar Muerto (320 g/l), tienen un alto contenido en calcio, magnesio, potasio y bromo, que es capaz de penetrar la piel psoriásica mucho más que la piel sana. Un tratamiento de 4 semanas con baños sulfurados y barros, emolientes tópicos y exposición al sol, produce un importante efecto beneficioso sobre la piel psoriásica, pues inhibe la proliferación celular. Existen publicados estudios muy amplios con “aclaramientos” al final del tratamiento de 80 a 100 % de la superficie corporal en 88 % de los pacientes.57-59

Los baños sulfurados inhiben la proliferación, tanto de linfocitos T normales, como de células T obtenidas de la sangre de pacientes con atopia respiratoria y cutánea, y pueden inhibir la producción de citosina, particularmente la interleucina 2 (IL-2) e interferón gamma de las subunidades de los linfocitos Th 1. Se han hecho más estudios acerca de la capacidad inmunomoduladora de las diferentes cantidades de S-H2O lo que muestra la capacidad inhibitoria sobre la proliferación de linfocitos T. Por su parte, Pratzel muestra que los baños con aguas sulfuradas producen inhibición de las células epidérmicas de Langerhans, con inhibición que se extiende por 8 días luego de un baño.11

Las aguas mineromedicinales contienen activos cosméticos cuyas acciones, se basan en los oligoelemen-tos y elementos mineralizantes que componen estas aguas (S, Ca, Si, Zn, Mg, Se), de cuyos efectos cosméticos sobre la piel existe profusa investigación. Sus efectos son fundamentalmente, debidos a que estos elementos intervienen en distintos procesos enzimáticos, y proteínas y antirradicales libres, que protegen del al estrés oxidativo, fundamentalmente manganeso, zinc, selenio y grupos tiol.

Existen diferentes grupos de cosméticos termales, incluyendo en el término cosmético termal todos aquellos productos que, al posen en su composición componentes de aguas mineromedicinales, van a ser aplicados sobre la piel con el propósito de mejorar sus propiedades de hidratación, flexibilidad y elasticidad, pero también buscan el efecto antiflogístico, calmante, desensibilizante, cicatrizante y antioxidante (antirradicales libres).

Elementos minerales y oligoelementos con acciones sobre la piel:

  • El calcio tiene acción sobre las proteínas reguladoras de las división celular, la calmodulina y la CRAB (Cellular Retinoic Acid Binding protein). Tiene acción catalizadora de las enzimas de diferenciación, transglutaminasa, proteasa y fosfolipasas. Es indispensable para la regulación de la permeabilidad de las membranas celulares, y participa en la regulación de la proliferación y diferenciación de los queratinocitos.

  • El azufre es un regenerador celular, queratolítico/queratoplástico (según la dosis), además de antioxidante, antibacteriano y antifúngico.

  • El magnesio inhibe la síntesis de algunas poliaminas que están involucradas en la patogénesis de la psoriasis, y su reducción por el magnesio mejora la enfermedad. Tiene efecto antiinflamatorio, antiflogístico. Cataliza la síntesis de ácidos nucleicos y proteínas. Además, cataliza la producción de ATP, y produce sedación en el sistema nervioso central.

  • El cloruro y el sodio regulan el equilibrio hídrico de los tejidos.

  • El potasio participa en la síntesis de ácidos nucleicos y proteínas. Además de intervenir en la producción de energía.

  • El fósforo actúa y estimula el metabolismo de las membranas celulares.

  • El yodo tiene una gran función como antiséptico.

  • El selenio, a dosis pequeñas, promueve la síntesis de ADN y el crecimiento celular. Funciona como un antioxidante, antiinflamatorio, y protector frente a la radiación UVA y B.

  • El aluminio favorece la cicatrización.

  • El cobre funciona como antiinflamatorio, y participa en el mantenimiento del sistema inmunológico.

  • El cromo participa como activador enzimático.

  • El flúor aporta energía para los queratinocitos.

  • El manganeso participa como modulador del sistema inmunitario.

  • El níquel estimula el desarrollo celular de los tejidos epiteliales.

  • El zinc funciona como un antioxidante, preventivo del envejecimiento, contribuye a la cicatrización y la regeneración de los tejidos cutáneos.

  • El silicio interviene en la síntesis de colágeno y elastina, y en el metabolismo celular. Está presente en forma de sílice coloidal en muchas de las aguas minerales utilizadas en dermatología. Tiene un efecto dermoabrasivo sobre las placas psoriásicas y efecto emoliente.

Indicaciones en afecciones cardiovasculares

En el caso de las afecciones cardiovasculares, se preconiza el uso de las aguas carbogaseosas y las aguas radiactivas. Un factor que contribuye a los efectos cardiovasculares es el aumento del retorno venoso que produce la inmersión. En el caso de las aguas carbogaseosas, se suman los efectos vasodilatador local y bradicardizante. Sin embargo, hay que tener cuidado con la cantidad de aire enriquecido en CO2, que respira el paciente, ya que se puede presentar una taquipnea, con taquicardia y aumento de las resistencias periféricas. Por esto, se evita la cercanía entre la cabeza del paciente y la superficie del agua.25,60-61

El baño puede ser total o parcial. En el caso de aplicar baños totales, la duración será de 10 a 20 min y a temperaturas de alrededor de 32 a 34 °C para las aguas carbogaseosas y algo más elevadas (38 a 39 °C) para las aguas radiactivas.

Los baños parciales, en forma de maniluvios o pediluvios, dependiendo de la localización de los síntomas, tendrán una duración entre 10 y 15 min, y la temperatura de aplicación puede ser de 36 a 40° C en el caso de miembros superiores y algo menor en el caso de miembros inferiores.

Existen baños de gas carbónico seco, en los que el paciente se introduce, total o parcialmente, en un recipiente estanco, que contiene gas carbónico procedente del agua medicinal. Están indicados en los casos de arteriopatías en los que está contraindicada la hidroterapia (afecciones cutáneas, úlceras de miembros inferiores, entre otras), o en pacientes frágiles (ancianos, broncopatías severas, entre otras). Con esta técnica no existen los efectos debidos a la temperatura ni a la inmersión, sino que su acción se debe al efecto vasodilatador cutáneo y muscular del gas carbónico en las regiones expuestas. La duración de estos baños será de 10 a 20 min.22

Para el tratamiento de las arteriopatías de miembros inferiores, se emplea una profundidad de 40 a 60 cm, con temperatura entre 31 y 34 °C para las aguas carbogaseosas.

Las várices y el linfedema siempre van a beneficiarse de la balneoterapia en cualquiera de sus estadios, aunque los mayores beneficios se obtienen cuando acompañan síntomas como cansancio y pesadez de piernas, edema distal, prurito, dolor, pigmentación cutánea por depósitos de hemosiderina, y atrofia cutánea. Las aplicaciones se hacen con temperaturas por debajo de 36 °C, para evitar la vasodilatación, y con duración de 15 a 20 min. Si se cuenta con tanque de marcha, la profundidad se fija en 80 cm, y la temperatura en unos 28 °C, por 15 ó 25 min. No se utilizan técnicas de presión por la fragilidad del árbol circulatorio superficial.

En el caso de la anemia, están indicadas las aguas ferruginosas. Se utiliza la cura hidropínica (ingerir el agua por vía oral). La cantidad a administrar dependerá de la concentración de hierro de cada tipo de agua, estimándose que se deben ingerir 1 a 2 L/día, en 3 a 4 tomas de 200 cc, espaciadas 15 min. esto se repetirá 3 a 4 veces a lo largo del día. Está comprobado que la absorción del hierro mediante esta agua es mejor que la administrada en forma de fármacos. Su tolerancia es también mejor, no presentándose apenas, los efectos secundarios como náuseas, molestias epigástricas, estreñimiento, y otras.27

Indicaciones en enfermedades neurológicas
o psiquiátricas

La crenoterapia en las enfermedades neurológicas o psiquiátricas va a ser siempre una terapia coadyuvante, que en ningún caso va a suplantar el tratamiento farmacológico que el sujeto esté utilizando; es decir, tanto desde el punto de vista de las enfermedades neurológicas, como psiquiátricas, será un apoyo para el mantenimiento en determinados estadios clínicos y paliar la evolución de la enfermedad, así como una posible recuperación de las secuelas.62-66

Se emplean aguas radiactivas, por su efecto como sedantes, analgésicas, relajantes y reguladoras del equilibrio neurovegetativo, así como, aguas cloruradas, sulfuradas, y carbogaseosas, al ser esencialmente estimulantes.

En pacientes con esclerosis múltiple están totalmente contraindicadas las técnicas que impliquen temperaturas elevadas, como baños calientes, dado que puede precipitarse un nuevo brote o desencadenar el fenómeno de Uttoff, en el cual el paciente comienza con visión en rojo y reagudización de los síntomas motores y sensitivos, típicos de los brotes de esta enfermedad.67

Indicaciones en el aparato respiratorio

En las infecciones respiratorias recidivantes, como catarros y supuraciones prolongadas, así como en inflamaciones crónicas, de tipo hipertrófico y purulento de la mucosa aérea, están indicadas las aguas cloruradas y bromoyódicas. Se utilizan las aguas bicarbonatadas carbogaseosas, en caso similar de congestión y sobre todo de base alérgica, pero en ausencia de supuración. Los resultados pueden verse incluso luego de las tres curas sucesivas.24,68-70

Cuando se asocie a los síntomas crónicos respiratorios altos, un compromiso o afección tubotimpánica, otitis media, o un cuadro bronquial (que incluye el asma no esteroideo dependiente), o en presencia de bronquiectasias, se indican las aguas sulfuradas. Frecuentemente, se combina una cura sulfurada seguida de 1 ó 2 curas con agua bicarbonatada.71-73

Los efectos metabólicos locales de las aguas minerales sulfuradas inducen una acción antiinflamatoria e inmunitaria local, puesta en evidencia por la regra-nulación de los mastocitos, con efectos antirradicales libres. Asimismo, presentan efectos mucolíticos y aumento del movimiento de los cilios, lo que facilita la eliminación de las secreciones. Por su parte, las aguas bicarbonatado-sódicas, ricas en arsénico, tienen un poder óxido-reductor elevado. Además, poseen efectos de tipo antihistamínico, antiinflamatorio, anticongestivo y antiespasmódico. Mientras, las aguas radiactivas tienen acción relajante, antiespasmódica, fluidificante y reguladora de la distonía neurovegetativa.

En los niños, estas curas pueden prevenir complicaciones pulmonares. En el caso de los pacientes adultos crónicos, con un deterioro significativo de la mucosa, pueden ayudar a espaciar los brotes de reagudización. Incluso, en pacientes sometidos a laringectomía, producen una acción antiinflamatoria, mucolítica, eutrófica y estimulante de las defensas. Específicamente en pacientes con EPOC, no estarán indicadas cuando la PCO2 sea >45 y la PO2 <60 mm Hg.24

Indicaciones en afecciones ginecológicas

En pacientes con vulvovaginitis atrófica, se aplican baños locales, como duchas a poca presión o irriga-ciones vaginales con aguas de baja mineralización, cloruradas o sulfuradas; su eficacia aumenta en el caso de que sean radiactivas. Muy efectiva es también la aplicación de peloides con efecto estrogénico, que en lugares como Francia y Checoslovaquia han sido aplicados de forma intravaginal.74

Durante el climaterio, se emplean los recursos de la hidrología médica con el ánimo de lograr efectos estrogénicos en la mujer climatérica. Específicamente, las aguas radiactivas mejoran la bioquímica celular y la irrigación, y disminuyen la estasis venosa. Se comportan como antiespásticas y antiexudativas, pues facilitan la recuperación del equilibrio neurovegetativo, con frecuencia alterado en esta fase de la vida femenina. Finalmente, hay que señalar que se puede aprovechar el efecto antioxidante de las aguas sulfuradas y bicarbonatadas.41,74-75

Indicaciones en afecciones metabólicas y endocrinas

En enfermedades metabólicas, también las aguas mineromedicinales hacen su contribución a un tratamiento mucho más integral. En este caso están indicadas en personas con sobrepeso y obesidad, en pacientes con hiperlipemias, diabetes, hiperuricemia, así como en las disfunciones del tiroides.22,76-77

Para el manejo integral del sobrepeso y la obesidad, se emplean las aguas sulfatadas, que modifican la función intestinal y hepática, lo que facilita la salida de bilis al intestino y normaliza las funciones digestivas. También se emplean las aguas bicarbonatadas, que mejoran el tono del peristaltismo intestinal, estimulan la secreción y eliminación renal, favorecen la glucorregulación y disminuyen la colesterolemia. Se combinan, la cura hidropínica con cualquier aplicación externa, asociadas a un programa dietético y de ejercicios. Dentro de los efectos, producen un aumento del catabolismo del colesterol y de los triglicéridos, una mayor eliminación de la bilis y menor absorción de grasas. Las aguas más utilizadas para estos objetivos son las bicarbonatadas y las sulfatadas mixtas.

En el paciente diabético, la administración oral de agua bicarbonatada mejora la tolerancia a los hidratos de carbono y la acción insulínica. La cura balnearia puede ayudar en la educación sanitaria del paciente diabético y su familia, en el aprendizaje de cuidados dietéticos, estilo de vida saludable y autogestión de la propia enfermedad.23

En el caso de pacientes con hiperuricemia, las aguas oligometálicas, que contienen iones bicarbonato, incrementan la eliminación de ácido úrico por la orina y el sudor, mediante las técnicas de cura hidropínica y térmicas (sauna, baños, chorro, masaje bajo el agua en casos de litiasis). El tratamiento termal está contraindicado durante la crisis aguda de gota. Una vez pasada la crisis, se puede aplicar el tratamiento habitual de las hiperuricemias.

Para el tratamiento de las disfunciones tiroideas se emplea la cura hidropínica. Las aguas yoduradas benefician el hipotiroidismo, mientras el agua litínica beneficia al paciente con hipertiroidismo. Luego de la estancia en el balneario se recomienda la toma sistemática de agua mineromedicinal específica.

Indicaciones en el tratamiento de la litiasis renal

Para el tratamiento de la litiasis renal, la técnica fundamental es la cura hidropínica. En este caso, el agua se reparte en varias tomas. La más importante, en ayunas, el resto entre mañana y tarde, alejadas de las comidas para mejorar la absorción y de esta forma, aumentar la diuresis y el peristaltismo del uréter. Al ingerir abundante líquido se reduce la cristalización, ya que disminuye la concentración de la orina. Se pueden asociar los baños calientes (38-39 °C), por su acción analgésica y espasmolítica, los baños de burbujas o de hidromasaje, los chorros termales o duchas lumbares, que además de la temperatura, tienen una acción percutora que puede favorecer la movilización del cálculo. En el caso de cálculos de oxalato cálcico, se utiliza agua rica en calcio, ya que este se une al ácido oxálico a nivel del tubo digestivo y se elimina por las heces, además, alcalinizan la orina, lo que dificulta la cristalización. Son beneficiosas también aguas bicarbonatadas, sulfatadas cálcicas, con bajo contenido en sodio y acción diurética, así como aguas sulfuradas sódicas de baja mineralización, por su acción en el catabolismo proteico.78

Además, de la litiasis renal, la cura balnearia estará indicada en la prevención de las cistitis de repetición. Si se utilizan con mucho cuidado, es posible beneficiar el tratamiento de las nefropatías por reflujo, las enfermedades del túbulo renal, la pielonefritis aguda no complicada y la insuficiencia renal crónica en fases iniciales.79

Indicaciones en afecciones del aparato digestivo

El uso del agua mineromedicinal para el alivio de las afecciones relacionadas con el aparato digestivo se ha visto mermado en los últimos años, tanto por el avance en el conocimiento de la etiología de los procesos (agentes patógenos concretos con un tratamiento específico), como por el avance en las terapias farmacológicas y quirúrgicas que han sobrepasado los límites de los recursos ofrecidos por la hidrología médica e hidroterapia.26,80-82

Se utilizan fundamentalmente la cura hidropínica y las aplicaciones locales. Dentro de estas últimas aparecen los colutorios, compresas, duchas filifor-mes, y pulverizaciones.

Para la dispepsia y las úlceras se emplean las aguas bicarbonatadas, estas a su vez, pueden ser sódicas, cálcicas, sulfatadas y cloruradas. En general, se prescriben entre 100 y 200 ml por toma, repartidas 3 veces al día, primero en ayunas y antes de las principales comidas, hasta un tope de alrededor de 1 l para en dependencia del tipo que sea.

Para el reflujo gastroesofágico, se preconiza la cura hidropínica de aguas bicarbonatadas cálcicas a dosis de 1 000 a 1 500 ml/día.

Para la úlcera gastroduodenal, se utiliza, además de la cura hidropínica con agua bicarbonatada (1500 ml/día), la balneación en bañera “muerta” o sin movimiento del agua para evitar las pérdidas del radón, a temperatura entre 36 a 37 °C y una duración de 20 a 30 min. Se recubre al paciente y la bañera para facilitar la absorción por la piel y las vías respiratorias.26

En el caso del estreñimiento, se utilizan curas hidropínicas con aguas sulfatadas, que estimulan el peristaltismo y fluidifican las heces. A dosis entre 500 y 1 000 ml/día.

Para las hemorroides se recomiendan baños de asiento con aguas sulfuradas, hasta sumergir la parte baja del abdomen, la pelvis y la raíz de los muslos en el agua, a temperatura entre 25 a 28 °C. 26

En las afecciones de vías biliares, las aguas mineromedicinales actúan por estimulación enzimática de la carga celular en peroxidasas con importante función antitóxica. Contribuyen a disminuir la astenia, el cansancio, el adelgazamiento, así como la irritabilidad. Para esto se recomiendan las aguas bicarbonatadas.18,83

Aplicaciones en geriatría

Mediante la crenoterapia con aguas mineromedicinales se logran importantes beneficios, como los efectos estimulantes mediante la reactivación de la capacidad física y psíquica que, en su conjunto, producen un incremento de la capacidad de autoestima de las personas mayores, al alcanzar un estado de bienestar y satisfacción personal al encontrar una nueva respuesta terapéutica a sus polipatologías. Los mejores resultados se han obtenido en trastornos psicofuncionales y en distonías neurovegetativas, así como en procesos crónicos.16

Las distintas técnicas hidrotermales y complementarias utilizadas en la terapia termal, provocan un conjunto de estímulos sobre el organismo, que dan lugar a varias reacciones inespecíficas de tipo neuroendocrino descrita por Reilly en 1934, y Selye demostró en 1946, dándoles el nombre de síndrome general de adaptación. En la actualidad se denomina reacción al estrés. Las respuestas neuroendocrinas observadas en la terapia termal presentan ritmos circadianos, razón por la cual se necesitan al menos de 7 a 15 días para poder observar estas respuestas.11

La tabla 5.1 ofrece un resumen con los efectos y las indicaciones más importantes de las aguas mineromedicinales.

Tabla 5.1. Efectos e indicaciones de las aguas mineramedicinales



Contraindicaciones para la utilización
de la crenoterapia

Las contraindicaciones para la aplicación de las aguas mineromedicinales pueden ser consideradas absolutas o relativas. Entre las absolutas están:18,20,23-24,76-78

  • Trastornos en fase aguda, ya sea infecciosos, cardiovasculares, respiratorios, nefrourológicos, dermatológicos, gastrointestinales, endocrinos, neurológicos, y hematológicos.

  • Enfermedades graves descompensadas, de origen cardiovascular, endocrinometabólicas, neurológicas o hematológicas.

  • Procesos neoplásicos no controlados.

  • Fases activas (agudas, subagudas o crónicas muy evolucionadas con aumento de la velocidad de sedimentación) de cualquier afección reumática (reumatismos inflamatorios, metabólicos, fiebre reumática, entre otras).

  • Conectivopatías lúpicas.

  • Osteoartropatía hipertrofiante pnéumica, osteomalacia, osteoporosis. Complicaciones osteoarticulares de enfermedades sanguíneas (púrpura, hemofilia, leucemia, mieloma, enfermedad de Hodgkin).

  • Estados caquécticos. Períodos de convalecencia tras traumatismos o afecciones importantes.

  • Tuberculosis activa, sinusitis de origen dentario o por obstrucción nasal mecánica, mucovisidosis, insuficiencia respiratoria severa.

  • Pacientes psicóticos en fase aguda.

  • Insuficiencia renal aguda e insuficiencia renal crónica, en fases terminales.

  • Prostatitis, orquiepidimitis

  • Procesos ulcerosos activos (úlceras sangrantes).

  • Afecciones con tratamiento quirúrgico (apendicitis, hernias, estenosis, oclusión intestinal, etc.).

  • Ataque reciente de gota.

  • Hepatopatías agudas, necrosis o atrofia hepática u obstructivas. Colesteatoma congénito o muy evolucionado.

  • Colon irritable y colitis graves, ya que la mayoría de las aguas utilizadas son hipersecretoras y aumentan el peristaltismo intestinal.

Entre las contraindicaciones relativas se destacan:

  • Insuficiencia respiratoria.

  • Trastornos de sensibilidad dérmica. Intolerancia a las técnicas por especial idiosincrasia del paciente. Alteración en los mecanismos termorreguladores y de respuesta a estímulos de calor y frío.

  • Lesiones cutáneas severas, fístulas, escaras, heridas abiertas e infectadas.

  • Dolor y congestión en la zona tratada.

  • Conjuntivitis virales.

  • Tímpanos perforados.

  • Trastornos circulatorios periféricos con prohibición del uso de calor.

  • Afecciones neurológicas periféricas, muy dolorosas, etc.

  • Cólicos abdominales.

  • Incontinencia de esfínteres.

  • Síndromes ictéricos según la evolución y el momento en que se encuentre.