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Enfermería
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Fundamentos de Enfermería. Parte II
Capítulo II. Necesidades higiénicas de comodidad, reposo y sueño
Unidad 1. Anatomía y fisiología de la piel
Unidad 2. Higiene personal. Definición y objetivos
Unidad 3. Comodidad, reposo y sueño
Unidad 4. Necesidades y movimiento
Unidad 5. Peloterapia y aplicación de ventosas
Unidad 6. Evitación del dolor
Unidad 7. Necesidades sensoriales

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Unidad 3. Comodidad, reposo y sueño

Alain Agramonte del Sol, Cristobalina Valdés Marrero†
y Mariela Rodríguez Mederos

El estudio de las necesidades básicas durante el ciclo de la vida, es de vital importancia para los que están comprometidos con el cuidado de la salud humana, sean personas sanas, enfocando los cuidados a un nivel preventivo, o en los enfermos y sus familiares, curando y rehabilitando.

Este conocimiento debe servir al profesional de enfermería y al equipo de salud para planificar, ejecutar y evaluar de conjunto acciones que permitan mantener óptimo estado de salud, en este caso, en relación con necesidades tan básicas para la vida como: comodidad, reposo y sueño.

Funcionamiento normal del sueño

El descanso, el sueño y el bienestar son esenciales para la salud. Cada persona necesita descansar y dormir para funcionar a nivel óptimo.

Comodidad. Es el estado de sosiego o bienestar, este último tiene un componente físico y otro emocional. El bienestar físico comprende la liberación del dolor y la armonía con el ambiente, ejemplos, una persona en un ambiente insalubre experimenta un malestar físico.

El bienestar emocional es la liberación del estrés mental, como la ansiedad o la depresión.

Factores que causan malestar o incomodidad. La incomodidad puede ser causada por estímulos de origen psicosocial y físicos o fisiológicos:

Incomodidad psicosocial:
  Paciente recién hospitalizado.
  Persona enferma que teme al dolor, la incapacidad o incluso la muerte.
  Falta de atención por el personal de enfermería.
Incomodidad física. Puede causar malestar y alteración de los procesos mentales que suelen interferir con el equilibrio psicosocial de una persona, ejemplo, dolor, náuseas, exceso de calor o mala higiene.

Descanso (reposo). El reposo es sinónimo de descanso o relajación y entraña la ausencia de tensión emocional o malestar físico.

El descanso mental y físico es una necesidad fisiológica. Unos cuantos minutos de relajación completa durante el día ayudan a conservar la energía mental y física, alivian la tensión nerviosa y evitan que se acumulen en el cuerpo los productos de la fatiga.

Durante decenios se han publicado gran cantidad de literatura alrededor de los efectos del estrés que ha sido definido por Hans Seyle, como esencialmente la cantidad de desgaste y tensión en el cuerpo. Cualquier condición o situación que altere el equilibrio psicológico o fisiológico del cuerpo provoca tensión.

Con demasiada frecuencia se supone que cuando una persona se encuentra acostada en cama está descansando, lo que no es necesariamente verdadero; ejemplo, estar acostado sin movimiento en la cama todo el día no resulta relajante. El reposo adecuado depende del grado de relajamiento muscular, así como de encontrarse libre de estrés mental.

La relajación muscular insuficiente se refleja en los movimientos del cuerpo como: alguna mueca en la cara o el fruncimiento de la frente, golpetear con los dedos sobre la cama o el sillón, mostrarse inquieto o impaciente, o moverse y dar vueltas en la cama o bien con los cambios frecuentes de posición.

Los enfermos necesitan descanso, este no es simplemente inactividad y los enfermos agitados pueden encontrar dificultades para descansar. El descanso requiere tranquilidad, relajación sin estrés emocional y liberación de la ansiedad; por tanto, no siempre significa inactividad, de hecho, algunas personas encuentran determinadas actividades relajantes. Proporcionar un ambiente que permita el descanso de los enfermos es una función importante del personal de enfermería. Para valorar la necesidad de descanso por parte del enfermo y evaluar cómo se satisface esta necesidad con eficacia, el personal de enfermería necesita conocer las condiciones que fomentan el descanso.

Una responsabilidad común de la enfermera es ayudar a los pacientes a satisfacer su necesidad de descanso, aunque este es necesario y se prescribe con frecuencia no siempre es fácil lograrlo.

Las condiciones para descansar el paciente son:

El paciente debe sentir que:
  Las cosas están bajo control.
  Sean aceptados.
  Entienden lo que está pasando.
  Están libres de molestias y de irritación.
  Realizan un número satisfactorio de actividades concretas.
  Reciben ayuda cuando la necesitan.

Para que el paciente descanse necesita sentir que su vida está "bajo control", y que está recibiendo los cuidados convenientes para su salud. Proporcionando un cuidado competente, la enfermera tranquiliza al paciente y le permite relajarse.

A menudo la enfermera facilita el descanso al paciente cuando le escucha atentamente sus preocupaciones y le alivia siempre que sea posible.

El descanso es imposible para los pacientes que "no se sienten aceptados"; los pacientes necesitan sentirse aceptados por ellos mismos y por los demás. El cuidado personal es un aspecto importante de la autoestima.

Saber lo que pasa es otra condición esencial para el descanso. Lo desconocido genera distintos grados de ansiedad e interfiere con el descanso. El personal de enfermería puede ayudar ofreciendo explicaciones sobre las pruebas diagnósticas, los progresos del paciente, etc.; cuando la información se ofrece libremente, el paciente no sufre la tensión asociada de hacer preguntas.

La irritación y sentirse molestos crean alteraciones físicas y emocionales. Casi siempre el personal de enfermería detecta con facilidad las molestias físicas como el dolor, apoyo insuficiente en determinadas posiciones del cuerpo, sábanas húmedas o ruido. Las molestias emocionales abarcan desde tener muchas o pocas visitas hasta sentir la falta de intimidad. Una actividad hecha a propósito puede ser relajante y a menudo proporciona un sentido de mérito propio.

Sueño. Es un período de disminución de la vigilia y de la actividad física, que es parte de los sucesos cotidianos.

En general, los investigadores opinan que el sueño es una necesidad fisiológica básica, fundamental para el bienestar físico y emocional.

Neuroanatomía de las estructuras del SNC implicadas en la fisiología del sueño. La regulación neuronal del ciclo vigilia-sueño se efectúa mediante 2 sistemas antagónicos: un sistema que activa el estado de vigilia por medio de la formación reticulada ascendente y los núcleos del hipotálamo posterior ventral, y un sistema que favorece el sueño al inactivar el sistema de vigilia (médula oblonga, núcleo del haz solitario, núcleo del rafe, hipotálamo ventromediano y núcleos preóptico del hipotálamo). La evolución cíclica de la secreción de los neurotransmisores al nivel de los distintos núcleos de los 2 sistemas antagonistas conduce de forma alternativa al estado de vigilia y al estado de sueño.

Los mecanismos normales y fisiopatológicos relacionados con dormir, para que una persona concilie el sueño o se mantenga en estado de vigilia, se conocen cada vez mejor. En la actualidad se piensa que existen sustancias cerebrales inductoras del sueño, principalmente la serotonina, acetilcolina y GABA, y en otras sustancias que ayudan a mantener la vigilia denominadas catecolaminas (adrenalina, noradrenalina y dopamina).

Neurotransmisores y moduladores del ciclo vigilia-sueño. En la regulación del ciclo vigilia -sueño intervienen numerosas sustancias:

Serotonina (5-HT). La destrucción de células ricas en 5-HT al nivel de los núcleos del rafe dorsal provoca inicialmente insomnio que va, sin embargo, seguido de una recuperación lenta del sueño. Michel Jouvet en su hipótesis, plantea que es probable que durante la vigilia la serotonina sea el neurotransmisor que facilita la síntesis y la liberación de las sustancias hipnógenas necesarias, tanto para el sueño profundo como para el sueño con movimiento ocular rápido (MOR).
Catecolaminas. La noradrenalina y la dopamina juegan un papel importante en el estado de vigilia y en el sueño MOR. La concentración de noradrenalina, por ejemplo, es alta al nivel del locus ceruleus, que controla el sueño MOR. La acetilcolina, cuya acción se opone a la de las catecolaminas, es importante para provocar y mantener el sueño MOR, y al parecer ejerce un papel modulador. La escopolamina, otra antagonista de las catecolaminas, aumenta la latencia del sueño MOR, mientras que los colinérgicos reducen esta latencia y aceleran así el establecimiento del sueño MOR. El modelo de Hosbon describe la interacción entre las catecolaminas y la acetilcolina (el sueño MOR/noMOR es el resultado de la interacción entre grandes células colinérgicas del tegmento y las neuronas noradrenérgicas del locus cerúleos).
Ácido gammaaminobutírico (GABA). Es un neurotransmisor inhibidor, presente en aproximadamente de 30 a 40 % de las células cerebrales.

Ritmo vigilia-sueño. Todos los organismos vivos tienen su propio ritmo de actividad y reposo. Con mucha frecuencia estos ritmos suceden por los ciclos naturales como la sucesión del día y de la noche (el llamado ciclo luz-oscuridad), las estaciones del año y también el ciclo de las mareas. El ritmo del despertar y del sueño no está tan ampliamente difundido como el ritmo de actividad-reposo; por supuesto, se superpone a este, pero aparece relativamente tarde en la evolución de los vertebrados; su existencia en los invertebrados no se ha establecido de manera definitiva.

Además, existen 2 sistemas neuroanatómicos que sirven de sustrato al ciclo vigilia-sueño en los humanos. El primero denominado sistema inductor del dormir y el segundo sistema inductor de la vigilia, se interrelacionan de manera sincrónica y bastante precisa, hora tras hora y día tras día en el organismo. El sistema que induce la vigilia mantiene los estados de alerta y garantiza la capacidad de concentración. El sistema que induce el dormir produce la aparición de los diferentes estadios o fases de sueño, ambos sistemas están perfectamente sincronizados y para lograr un funcionamiento adecuado requieren de la maduración del sistema nervioso central (SNC) durante los primeros años de vida.

El niño gasta entre 12 y 18 meses para aprender a mantener la bipedestación, y requiere un tiempo mayor para lograr un patrón de sueño de características adultas, el cual se consigue aproximadamente a los 3 años de edad. Este patrón de sueño adquirido es sensible a factores ambientales y situacionales, por ejemplo, los turnos de trabajo nocturnos son circunstancias que producen una desestructuración de los mecanismos mencionados y llevan a un funcionamiento inadecuado; es la llamada desincronización circadiana según lo escribe Daan.

Los mecanismos neurofisiológicos que inducen los estados de vigilia tienen su sustrato anatómico en el sistema reticular activador ascendente (SARA). Allí se encuentra el locus ceruleus, localizado en el piso del cuarto ventrículo; este núcleo gris central muy pequeño tiene la mayor cantidad de células noradrenérgicas ubicadas en el SNC. Estas neuronas se interconectan hacia arriba con la mayor parte de la corteza cerebral y hacia abajo en forma difusa con el tronco cerebral; se puede decir que este pequeño núcleo gris central funciona como un bombillo, gobernado por un ritmo circadiano que lo hace encender y apagar según la presencia de oscilaciones circadianas, con ciclos infradianos de aproximadamente 2 h de duración. Borbely plantea que el locus ceruleus tiene un ritmo circadiano durante el día, el cual se correlaciona bastante bien con la curva de temperatura corporal central, es decir, cuando aumenta la temperatura, el locus ceruleus aumenta su actividad metabólica cuando produce mayor cantidad de catecolaminas y viceversa.

Lo anterior ayuda a inducir estados de menor o mayor alerta. Se conoce por estudios realizado con tomografía por emisión de positrones (PET) su mayor o menor metabolismo durante el ciclo vigilia-sueño. El ritmo de descarga de catecolaminas ocurre con una frecuencia de alrededor de 2 h, y corresponde la mayor producción catecolaminérgica con las horas de mayor hipertermia corporal. Si se correlacionan estos datos con la curva de temperatura corporal central, medida al nivel rectal y la curva de atención, se encuentra que a menor temperatura menor actividad del locus ceruleus y viceversa. Esto explica que los períodos de mantenimiento de la atención oscilen durante el día, por lo que existen períodos diurnos de mayor capacidad de atención como son las 11 y 17 h, y momentos con menor capacidad de concentración como ocurre entre las 3 y 5 h. y alrededor de las 14 h. Estos datos se correlacionan de manera directa con la presencia de picos de mayor o menor temperatura corporal central.

El sistema inductor del dormir tiene su asiento en los núcleos grises posteriores del tronco cerebral, los que se conectan con gran parte de la corteza cerebral y con el haz medial frontal. Por medio de este sustrato neuroanatómico se produce el efecto inverso al estado de vigilia, es decir, se induce el dormir o sueño; tienen papel esencial los núcleos grises del rafe dorsal secretores de serotonina y el núcleo giganto- celular de la formación reticular productor de acetilcolina. Este núcleo giganto celular se encuentra junto con el locus ceruleus y es productor de acetilcolina, que ocasiona una modulación a la actividad de estas células noradrenérgicas en estrecha comunicación neuronal.

El sueño se considera como el descanso por excelencia. Es una necesidad fisiológica básica que se define como un estado de inconciencia del que se puede sacar a una persona por medio de estímulos sensitivos apropiados o de otro tipo.

El sueño se caracteriza por una actividad física, niveles variables de conciencia, cambios en los procesos fisiológicos corporales y disminución de la respuesta a los estímulos externos.

El objetivo del sueño no se conoce claramente, pero parece ser integrativo y restaurador; se considera necesario para el equilibrio mental y emocional, así como para el bienestar de la persona. Algunos autores creen que durante el sueño se revisan y procesan los acontecimientos del día y se archivan para su futuro, también creen que el sueño restaura el equilibrio entre las diferentes partes del sistema nervioso central. El sueño se considera que actúa sobre el estrés, la ansiedad y la tensión; ayuda a la persona a recuperar energía para concentrarse y mantener el interés en las actividades diarias.

El sueño tampoco es necesario para la función orgánica del cuerpo, aunque ocurren cambios fisiológicos durante él; disminuye la actividad simpática, en algunas ocasiones disminuye la actividad parasimpática y el tono muscular llega a ser prácticamente nulo, por lo cual disminuye la presión arterial y el pulso, aumenta a veces la movilidad gastrointestinal, los músculos llegan a relajarse por completo y disminuye el metabolismo basal.

Biorritmos. Los ciclos rítmicos biológicos (biorritmos) existen en las plantas, los animales y los seres humanos. En las personas estos ritmos están controlados por el organismo y sincronizados con factores ambientales como la luz, la oscuridad, la fuerza de la gravedad o los estímulos electromagnéticos. Los ritmos humanos se demuestran biológicamente y por medio de la conducta, ejemplos, de ritmos biológicos en los seres humanos son las contracciones repetidas rítmicamente del músculo cardíaco, los ciclos de vigilia y sueño y las fluctuaciones regulares de la temperatura corporal.

Cada ciclo biorrítmico tiene altas y bajas, que varían según las personas.

La clasificación de los biorritmos según la duración del ciclo puede ser:

Ritmo circadiano. Es el ritmo más conocido, su ciclo dura un día. El término circadiano procede del latín circadies que significa alrededor de un día.
Ritmo infradiano. Ciclo de un mes, ejemplo, ciclo menstrual.
Ritmo ultradiano. Son ciclos que se completan a lo largo de minutos u horas, ejemplo, el ciclo de movimientos rápidos oculares del sueño REM (rapid eye movement).

Los biorritmos no se alteran por los cambios del ambiente; son endógenos y proceden del organismo y persisten a pesar de las influencias ambientales.

La comodidad se ha definido como "un estado de sosiego o bienestar". Cuando una persona está cómoda se encuentra a gusto consigo misma y con el medio ambiente. El reposo es sinónimo de descanso o relajación y entraña la ausencia de tensión emocional o malestar físico. El sueño es un período de disminución de la vigilia y de la actividad física que es parte de los sucesos cotidianos rítmicos en todos los seres vivos.

El malestar o incomodidad puede ser resultado de estímulos físicos o fisiológicos, por lo que una persona asustada o inquieta está molesta, como quien sufre frío o dolor.

Existen innumerables causas de malestar emocional, muchas de las cuales han sido ya mencionadas, por ejemplo, el paciente recién hospitalizado sufre tensiones inevitables por tener que adaptarse a un medio desconocido. La persona enferma teme al dolor, la incapacidad o incluso la muerte, siempre preocupada por las incógnitas del futuro. La falta de atención del personal de asistencia contribuye a las incomodidades del paciente, especialmente de las enfermeras despreocupadas o desatentas.

El paciente busca en el profesional de enfermería seguridad, comprensión y atención, aspectos básicos para lograr en alguna medida su bienestar psicológico.

La incomodidad física puede causar malestar y alteración de los procesos mentales que pueden interferir con el equilibrio psicosocial de una persona. Dolor, náuseas, exceso de calor e incluso desaseo son algunos estímulos que la persona sana o enferma puede considerar intolerables. Mediante la selección de los cuidados convenientes de enfermería el profesional de enfermería evitará la ocurrencia de muchas situaciones que provocan malestar; además, mucha incomodidad puede ser aliviada y por consiguiente, el enfermero vigilará los signos incipientes de incomodidad de su paciente y tomará cuenta de las intervenciones que pueden aliviar el malestar o impedir que aumente en detrimento de la comodidad.

El profesional de enfermería tiene a su disposición muchos recursos para aliviar las molestias de su paciente, pero tendrá en cuenta únicamente las que sean específicas para el problema planteado. En este sentido, es importante que como parte de su estrategia de trabajo anote sus observaciones y los resultados obtenidos con su atención, con el fin de que los demás miembros del equipo de salud conozcan lo que se ha hecho, y de haber sido eficaz, sigan los mismos procedimientos para beneficio del paciente. Por ejemplo, algunas personas prefieren que se eleve un poco la parte superior de la cama (posición Fowler o semiFowler) y otras prefieren que la cama se encuentre en posición horizontal. Si no existen contraindicaciones terapéuticas, deberá conservarse la posición que el paciente prefiera.

Las intervenciones producen efectos diversos en las diferentes personas, por lo que el profesional de enfermería debe descubrir la medida o combinación de medidas que sean más eficaces en cada paciente.

El reposo no necesariamente significa inactividad y con frecuencia, el cambio de ocupación produce tanta relajación como sentarse o acostarse para descansar, ejemplo, en el sujeto cuyo trabajo es sedentario, posiblemente lo relaje y haga descansar la actividad física, como un paseo pausado o la práctica de algún deporte. El sujeto físicamente activo durante todo el día tal vez descanse al mirar la televisión, leer, jugar cartas o simplemente charlar con su familia y amigos.

En los enfermos estas actividades también a veces producen más descanso que si permanecen acostados e inactivos. Es importante para el reposo y comodidad que el enfermo no esté ansioso.

El sueño es una parte esencial de la vida y abarca un tercio del período vital total. Todas las células requieren un lapso de inactividad para revitalizarse y renovarse. Se ha descubierto además que el sueño es esencial para el crecimiento y reparación de los tejidos y la secreción de hormona de crecimiento aumenta durante el sueño, así como la de otras hormonas (la testosterona en la fase temprana de la pubertad).

En la actualidad es objeto de discusión si todo el mundo necesita de la totalidad de las 8 h de sueño que se recomiendan durante la noche. Un estudio reciente de Hartmann y otros en el Sleep and Dream Laboratory de Estados Unidos pone en tela de juicio lo anterior. Estos investigadores descubrieron que las personas que dormían menos de 6 h durante la noche, podían llevar a cabo sus actividades cotidianas mejor que los que dormían durante lapsos mayores. Los que dormían poco por lo regular eran eficientes, decididos, enérgicos y laboriosos, se sentían bien en las mañanas, eran desenvueltos para el trato social y estaban satisfechos de su vida y trabajo. Los que dormían mucho, es decir, 9 h o más, tendían a preocuparse, sentían muchos dolores, malestares y preocupaciones, y no estaban seguros de sí mismos, de sus carreras profesionales o de su forma de vida.

Las funciones del organismo siguen una pauta con características rítmicas durante 24 h, lo que se ha llamado "ritmo circadiano", término derivado del latín circa que denota alrededor y dies, día; se podría pensar que en el cuerpo humano existe un "reloj biológico" que regula sus actividades. La temperatura, frecuencia del pulso y presión arterial varían durante las 24 h, que por lo regular son menores durante las primeras horas de la mañana. Este ritmo varía en las personas, algunas se despiertan bien dispuestas y alertas, mientras otras no funcionan en forma óptima hasta las 9 o 10 de la mañana.

Se cree que esto se debe a diferencias en la hora correspondiente a temperatura más baja; los que tienen temperatura menor al final del período de sueño presentan dificultad para levantarse en la mañana, necesitan de un lapso mayor para iniciar sus actividades y son irritables y mal humorados o huraños antes de tomar su primera taza de café. Sin embargo, el tiempo de reacción en la mayor parte de las personas es mayor en las primeras horas de la mañana que en las siguientes horas del día. La eficiencia es máxima alrededor de las 11 a.m., cuando la temperatura suele ser más elevada.

Los períodos de vigilia y sueño ocurren en forma cíclica y regular, y el adulto sano normal duerme unas 7 h al día. El período de sueño necesario disminuye con la edad. Los neonatos duermen aproximadamente 20 h al día, período que gradualmente disminuye en la medida que se llega a la fase adulta, en que se estabiliza y permanece constante hasta la senilidad. Los adolescentes necesitan lapsos mayores de sueño, lo que posiblemente guarda relación con el crecimiento. Las personas mayores de 65 años duermen menos que los adultos jóvenes y son frecuentes a esta edad períodos de insomnio.

El "reloj biológico" humano está constituido por lapsos de aproximadamente 90 min, se cree que en los lactantes es de 60 min.

Fases del sueño. En el humano el sueño ocurre en ciclos de 90 min, y existen de 4 a 6 ciclos en un lapso de sueño normal. Además, se cree que suceden 5 fases en cada ciclo de sueño de 90 min, las que se han identificado mediante el electroencefalograma (EEG), que es una gráfica de las ondas eléctricas que se originan en el encéfalo.

En la medida que la persona se adormece, comienza a sentirse relajada y soñolienta, se hacen más lentos los signos vitales como la frecuencia del pulso, disminuye la temperatura corporal y se observan ondas alfa en el EEG. Cuando viene la primera fase del sueño, posiblemente se observe una sacudida repentina.

Durante el sueño de fase 1, los signos vitales se hacen aún más lentos, existe mayor relajación muscular y las ondas electroence-falográficas se aplanan; sin embargo, en este momento se le puede despertar con facilidad.

Es más difícil despertarlo a medida que ocurre el sueño de fase 2, aparece determinado tipo de actividad en el electroencefalograma y se le puede despertar con relativa facilidad, si bien la relajación es más completa.

En el sueño de fase 3 es difícil despertarla, disminuyen la presión arterial y la temperatura corporal, y las ondas electroencefalográficas son más amplias y lentas.

En la medida que se inicia el sueño de fase 4 comienzan aparecer ondas delta en el electroencefalograma. La persona está completamente relajada, tal vez no se mueva y es difícil despertarla. Se cree que en esta fase aumenta la secreción de la hormona que regula el crecimiento y fomenta la reparación hística. Durante este período son más probables la micción involuntaria y el sonambulismo.

Después de terminar la fase 4, se cree que el ciclo regresa a la fase 2, para luego ocurrir el sueño REM, es decir, la fase 5. El sueño REM es muy ligero y durante esta fase ocurren los llamados sueños. Los signos vitales varían y los ojos se mueven con rapidez, motivo por el cual se le ha llamado así a esta fase (rapid eye movement o abreviado, REM). Sin embargo, ocurre relajación muscular mayor, en especial de cara y cuello, y el electroencefalograma es parecido al de la persona despierta en concentración profunda.

Durante esta fase se liberan hormonas suprarrenales al torrente sanguíneo, que afectan la vitalidad, metabolismo y capacidad de resistir las infecciones, además de influir en la transmisión de los impulsos nerviosos. Se cree que los sueños que ocurren durante este período promueven la integración psicológica de las actividades diarias.

Al terminar la fase REM, aproximadamente 90 min después de quedar dormida, comienza de nuevo el ciclo en la fase 2, que sigue su secuencia hasta la fase 4, para regresar a la fase 2 y sucede otra fase REM. En el ciclo final después del sueño REM ocurre la fase 1, y la persona despierta.

Durante las primeras horas de sueño la fase 4 es más duradera que en ciclos posteriores, y aumenta la duración de la fase REM en la mañana, momento en el que se hace también mayor la actividad hormonal.

Alteraciones del sueño

Privación de sueño. La privación de sueño produce efectos notables en el funcionamiento de personas sanas y enfermas.

Es probable que la persona privada de sueño se encuentre irritable, nerviosa o angustiada o bien apática; los procesos mentales posiblemente no funcionen en forma normal, a menudo no se reacciona de manera adecuada a los estímulos y quizá se acrecienten las preocupaciones de poca importancia. Es posible que se distorsione la percepción sensitiva y ocurran delirios o incluso alucinaciones; se cree que después de 48 h sin dormir, se produce en el cuerpo una sustancia química de tensión que pertenece al grupo del indol, cuya estructura guarda relación con la dietilamida del ácido lisérgico, LSD-25, lo cual sea probable explique los cambios en la conducta.

La privación de sueño REM puede ser molesta, y las hormonas suprarrenales penetran al torrente sanguíneo a una hora biológica inadecuada, lo que causa depresión, fatiga y disminución de la capacidad de concentración. Se ha demostrado que cuando sucede privación grave de sueño REM ocurre un proceso de compensación, y posiblemente se inicie la fase REM, casi de inmediato después de quedar dormido sin que las fases sigan su secuencia normal.

La privación de la fase 4 produce disminución de la concentración de hormona del crecimiento en el torrente sanguíneo, lo que causa cansancio, depresión y malestar general. Esta hormona fomenta la curación tisular, por lo que la privación de la fase 4 puede ser nociva en sujetos que se recuperan de enfermedades o lesiones.

En algunas circunstancias se ha considerado benéfico reducir el sueño REM, como en los casos de cardiopatía o úlcera péptica, ya que la mayor parte de los accesos ocurren durante esta fase.

Factores que afectan la comodidad, reposo y sueño. La edad es un factor principal que debe considerarse al evaluar el reposo y el sueño. Cuando se está en fase de crecimiento se necesita dormir más; la embarazada suele sentirse soñolienta y requiere un lapso mayor de sueño, en especial durante el primero y último trimestres. Sin embargo, durante las últimas semanas, a menudo le es difícil acomodarse para descansar debido al tamaño del abdomen.

La mayoría sigue costumbres de horario para acostarse, que formas parte de sus hábitos en relación con el sueño. Se sabe que muchos adultos miran el noticiero nocturno de la televisión, lo que es parte de sus hábitos; otros, disfrutan de un bocadillo ligero antes de acostarse y algunos gustan de una taza de café o té que, en su caso, no les impide dormir. En ocasiones, un baño caliente o a temperatura ambiente es parte de las costumbres nocturnas, y cada persona tiene sus propios hábitos antes de acostarse y para prepararse a dormir; la mayoría le es más cómoda una posición en particular para dormir, y algunos se hacen un ovillo, otros duermen en posición fetal y hay quienes prefieren la posición de decúbito dorsal.

Si se dificultan estas costumbres a la hora de acostarse, es probable que ocurran trastornos del sueño normal. Las personas que se encuentran en un medio extraño tienen dificultad para dormir durante las primeras noches, y cualquier cambio importante en las costumbres puede trastornar todas las funciones del organismo. Los profesionales de enfermería y el resto que integra el equipo de salud, con frecuencia deben trabajar en turnos vespertinos o nocturnos, lo que trastorna el ritmo diario normal; puede ser necesario algún tiempo para acostumbrarse a dormir durante el día y desayunar en la tarde; en otras personas que trabajan por turnos, presentan los mismos problemas.

La estimulación excesiva, es decir, la excitación más intensa que la normal en la mayoría de los casos dificulta el sueño, a menos que ocurra agotamiento por la estimulación. La falta de ejercicio suficiente puede ser otro motivo de dificultad para conciliar el sueño, ya que los músculos no están cansados. La persona hambrienta a menudo no puede reposar y la ingestión excesiva de alimento, en especial de comida muy condimentada, puede también obstaculizar el sueño por problemas digestivos. Si se ingiere una cantidad de líquido mayor que la acostumbrada antes de acostarse, por lo regular será necesario levantarse durante la noche para orinar.

El ruido y otras molestias pueden despertar al sujeto y trastornar las características cíclicas del sueño.

Si se le despierta repentinamente del sueño profundo, es probable que sufra confusión y desorientación, estado que se ha descrito en la literatura como confusión hipnótica, y que es más notable en niños y sujetos que sufren trastornos del sueño.

Los pacientes hospitalizados han dicho que muchas de las causas de estimulación sensitiva-excesiva les impiden estar cómodos, reposar y dormir. También es posible que existan otros factores de tipo ambiental, como el calor de la mayor parte de los cuartos hospitalarios y la dureza de los colchones, las luces que se encienden o que se olvida apagar, el ruido que hacen los enfermeros y la inquietud repentina que perciben los pacientes después de despertarse como consecuencia de algún ruido.

Otras cosas que molestan el reposo son la administración de medicamentos durante la noche y la hora temprana en que se despierta a los pacientes, como parte del procedimiento en muchas instituciones de salud, con frecuencia seguida de un largo retraso antes que se sirva el desayuno.

La incomodidad de cualquier tipo estorba la capacidad de reposo y sueño. Varias causas de incomodidad ya se han mencionado y, obviamente, el dolor siempre obstaculiza el reposo y el sueño; sin embargo, a menudo son la irritación y algún malestar de poca importancia los que más molestan a los pacientes, malestar que puede ser físico o psicológico. La ansiedad probablemente sea la causa más frecuente que impide reposar, ya que provoca insomnio e inquietud, así como las preocupaciones se acrecentan en la medida que no puede dormir.

Las enfermedades y los problemas del sueño guardan estrecha relación, pues se trastorna el ritmo normal de vigilia y sueño. Los enfermos requieren de un período mayor de sueño porque necesitan concentraciones mayores de hormona del crecimiento para que haya reparación tisular, pero, suele haber trastornos de las características normales del sueño. La privación de sueño puede causar enfermedad. Es interesante saber que en las personas que han sido privados de sueño REM, por lo regular esta fase es más duradera cuando compensan el sueño que han perdido. Se considera que los sueños son una parte muy necesaria de la vida humana, por toda la satisfacción física y emocional que representan para el desarrollo personal.

Los fármacos también trastornan las características ordinarias del sueño, ya que está controlado por la formación reticular encefálica. Los depresores cerebrales causan sueño y producen su efecto en una o más de las formas siguientes:

Es posible que depriman la formación reticular, por lo que no se reacciona a los estímulos.
Pueden deprimir la reacción de la corteza cerebral a los estímulos que se originan en la formación reticular.
Pueden causar reducción específica de la reacción a los estímulos que produce vigilia (por ejemplo, ansiedad, depresión y dolor), el alcohol produce este efecto, así como los tranquilizantes.

Los barbitúricos son los fármacos que se usan con mayor frecuencia en los casos con problemas del sueño, ya que reducen en especial la fase REM.

Si se suspenden estos medicamentos después de administrarlos durante varios días o el paciente no los ingiere, por lo regular aumentan los sueños y tal vez la persona esté convencida de que no durmió en absoluto. Los barbitúricos también deprimen partes encefálicas que guardan relación con la inhibición, pues con frecuencia producen excitación, a semejanza del alcohol. Las personas de edad avanzada son especialmente susceptibles a esta reacción y tal vez sufran confusión y excitación, en vez de sueño, cuando se administran sedantes del grupo de los barbitúricos.

Dificultades para conciliar el sueño. Existen pacientes que duermen y se despiertan fácilmente y se ven en la imposibilidad de volverse a dormir; otros, por más que den vueltas en la cama no pueden dormirse durante largo tiempo incluso toda la noche. Son muchas las causas de insomnio que por lo general están relacionadas con la tensión moral, golpe inesperado, aflicción o angustia y excitación excesivas.

Medidas que se deben adoptar (automasaje para tratar el insomnio):

Pinchar y sobar los puntos E36 y R1 por separado, con los pulgares, cada punto unos 30 s.
Flexionar los pulgares para sobar y rotar, con las prominencias articulares lumbosacras hacia ambos lados del espinazo, de abajo hacia arriba.
Acostado boca arriba, superponer las palmas y los dedos de las manos en el vientre para amasar, según el sentido de las manecillas del reloj, el sector que tiene como centro el ombligo una y otra vez durante 3 min.
Presionar y sobar por separado el punto Ext 1 con la base de la palma de las manos durante más o menos 1 min, primero en sentido de las manecillas del reloj y después a la inversa; luego presionar y sobar por separado Ext 2 con la base de la palma de las manos o dedos durante 1 min en ambos sentidos.
Luego presionar y sobar por separado el punto VB20 con los dedos pulgares durante 1 min aproximadamente. Empujar por separado la frente con el dedo índice y medio de las manos una y otra vez durante el mismo tiempo.
Flexionar un poco los dedos de las manos para frotar y percutir la cabeza con la yema de los dedos reiteradamente durante 2 min.

Recomendaciones:

Conviene realizar las acciones 2 veces al día, una de ellas antes de dormir, durante 5 días consecutivos.
Al hacer las acciones es necesario mantener relajado todo el cuerpo, eliminar ideas extrañas y pensar en el movimiento de las manos.
Al presionar los puntos debe sentir un leve calambre, entumecimiento y tonificación, aunque conviene actuar con ligera suavidad de forma rítmica.

Problemas comunes del sueño. Los problemas más comunes del sueño son:

Insomnio (incapacidad de dormir o vigilia excesiva).
Hipersomnia (períodos de sueño demasiado duraderos).
Narcolepsia (accesos repentinos e irresistibles de sueño).
Sonambulismo (ejecución inconsciente de actos automáticos durante el sueño), enuresis (micción involuntaria durante la noche).
Terrores nocturnos.

Muchas personas tienen dificultad para dormir en un momento u otro de su vida, por lo regular durante los períodos de tensión y angustia; en algunos casos se trata de un problema grave. El insomnio puede ser manifestación de enfermedad o deberse a angustia, tensión nerviosa, características de la forma de vida u otras causas. En las personas en que la hora de acostarse no fue una experiencia agradable durante la niñez, por ejemplo, si se les mandaba a la cama como castigo, puede ocurrir insomnio en fases ulteriores de la vida; este problema es el más frecuente de los trastornos del sueño.

Se considera que las personas que tienden a dormir en forma excesiva, lo hacen como mecanismo de defensa para escapar de las angustias o frustraciones en la satisfacción de las necesidades básicas. Este no es siempre el caso, se debe consultar con el médico, ya que requiere un período de sueño mayor que lo normal, para que se haga un examen con el objetivo de descubrir si existen otros motivos del trastorno.

La narcolepsia es un problema que afecta un número pequeño pero importante de personas. El acceso irresistible de sueño puede durar de 10 a 20 min. El paciente presenta ensoñación intensa y a veces no puede moverse al despertar; como es de esperarse, el narcoléptico se accidenta con más frecuencia que la población general. Se prohíbe a estas personas que trabajen con maquinaria o en ocupaciones donde el trastorno podría ser un peligro para la seguridad, y deben estar siempre bajo supervisión médica.

El sonambulismo es más frecuente en varones que en mujeres; suele ocurrir durante las fases 3 y 4 del ciclo del sueño, por lo que en estas personas puede aparecer confusión y desorientación, por lo que se debe proteger su seguridad.

La enuresis es un problema común en niños, puede ocurrir en algunos adultos y es más frecuente en varones y en niños que sufren trastornos emocionales. Algunos estudios ponen de manifiesto que la enuresis es más frecuente en niños de grupos socioeconómicos bajos que en los de grupos más altos. Se cree que se debe en muchos casos a inmadurez vesical, y muchos niños al crecer dejan de sufrir el problema. Sin embargo, la enuresis debe siempre recibir atención médica, ya que tal vez no se trate de un problema del desarrollo sino un signo de otros trastornos de la salud.

Evaluación de la comodidad, reposo y sueño

Una de las responsabilidades más importantes del profesional de enfermería es asegurarse que los pacientes estén cómodos, reposen lo suficiente y puedan dormir. Para evaluar la comodidad, reposo y sueño, el enfermero debe conocer los hábitos al respecto, los posibles problemas específicos del sueño y la naturaleza de los trastornos que tal vez alteren estos hábitos mencionados.

También debe enterarse de toda limitación de la movilidad que se haya ordenado, y es necesario realizar las preguntas siguientes: ¿Debe permanecer el paciente en cama? ¿Debe limitarse a determinada posición en cama por motivos terapéuticos o como causa de la naturaleza de la enfermedad? Los que sufren cardiopatía o problemas respiratorios suelen estar más cómodos sentados en la cama o en una posición de Fowler intermedia, por tanto esta posición es la mejor desde el punto de vista terapéutico. El que padece fractura posiblemente deba permanecer horizontal en la cama, o tal vez sea necesario conservar la extremidad afectada en una posición específica. Con frecuencia, la posición depende de la naturaleza de la intervención quirúrgica o del régimen terapéutico; una venoclisis limita la posición del paciente en cama.

Los enfermeros deben también conocer el plan de cuidados médicos, los medicamentos que se administran y la naturaleza de las medidas diagnósticas y terapéuticas que se han ordenado. La ansiedad es causa frecuente de problemas del reposo y sueño, por lo cual es necesario que el profesional de enfermería sepa si el paciente está extremadamente preocupado por su salud, por problemas reales o imaginarios o si tiene motivos adicionales de intranquilidad. También es bueno saber si existen tensiones que podrían causar angustia.

Los enfermeros miembros del equipo de salud podrán disponer de información sobre los hábitos del sueño, los trastornos crónicos y el estado actual de la comodidad, reposo y sueño, mediante interrogatorio y evaluación clínica inicial, elementos claves del Proceso de Atención de Enfermería, método de trabajo profesional que se empleará para la solución de problemas y/o la satisfacción de la persona, familia y comunidad.

En la historia clínica se encuentran datos sobre la naturaleza de los problemas actuales de salud, la evolución médica, informes de los estudios diagnóstico y las solicitudes de servicios de especialistas y los resultados que notifican. Los medicamentos que se administran se encuentran en la hoja de órdenes o indicaciones del médico y del profesional de enfermería, concretadas en su plan de cuidados; también deben conocer los medicamentos que el paciente toma en casa, ya que algunos fármacos pueden trastornar las características del sueño.

El enfermero complementa esta información al hablar con el paciente, en la entrevista prevista y con sus observaciones objetivas. Muchas personas se percatan de las causas de su incomodidad y, si se les da la oportunidad, las dan a conocer. El profesional de enfermería le comunica al paciente que comprende sus problemas y lo escucha con frecuencia, debe identificar las causas específicas de angustia e incomodidad y puede tomar disposiciones para corregirlas.

Existen otras formas de expresión además de la comunicación verbal; el paciente incómodo tal vez esté intranquilo, pálido o tenso, sude copiosamente o permanezca rígido en la cama. Son muchas las formas para expresar malestar, por lo que el enfermero necesita conocerlas y descubrir su significado.

El paciente que no puede dormir tal vez lo comunique al enfermero, este debe estar atento a los signos de privación de sueño. Los profesionales de enfermería observan a los pacientes durante los turnos nocturnos y toman nota de los que tienen dificultad para dormir o se encuentran despiertos durante la noche. Los enfermeros del turno matutino estudian siempre el informe de su colega que laboró la noche anterior, para saber si sus pacientes han sufrido trastornos del sueño durante este período; también deben observar el reposo de los pacientes durante los turnos matutinos.

Prioridades de la actividad de enfermería

Todos los aspectos que promueven la comodidad, reposo y sueño cuentan con elevada prioridad, principalmente en los enfermos en los cuales el reposo y sueño son componentes esenciales del tratamiento; los enfermeros deben hacer todo lo posible para asegurar que se eliminan o minimizan los factores que causan malestar o que obstaculizan el reposo y sueño.

Debe conocer ampliamente los factores que aumentan la comodidad y promueven el reposo y sueño para evaluar los méritos de las actividades específicas que ayudan a cada paciente en particular; este aspecto se considera tan importante que en algunas instituciones se han creado "planes para el sueño", lo cual constituye un buen método. Las intervenciones útiles en los casos particulares se comunican a los demás, para que exista congruencia en el método que usa el personal de enfermería.

Principios importantes en la comodidad, reposo y sueño. Para asegurar que los pacientes se encuentren cómodos, reposen y duerman lo suficiente, posiblemente le sea útil al profesional de enfermería conocer los principios siguientes:

Los períodos específicos de sueño son un componente esencial del ritmo circadiano del humano.
El funcionamiento físico y psicosocial óptimos se logra mediante el sueño suficiente.
La necesidad individual de sueño varía según la edad, características del crecimiento, estado de salud y las diferencias particulares.
Las costumbres a la hora de acostarse son diferentes en todas las personas.
Los trastornos de las características normales del sueño son debidos a cambios en la forma de vida ordinaria, problemas sociales, emocionales y físicos, y como consecuencia de enfermedades, irritaciones o malestares de poca importancia, además del dolor.

Principios científicos relacionados con el sueño y el descanso

Anatomía y fisiología. Los seres humanos necesitan determinada cantidad de sueño durante un período prolongado, para mantener el funcionamiento óptimo de su organismo físico y mental:

1. Factores que influyen en las horas necesarias para el sueño:
  La edad:
    Los lactantes generalmente necesitan dormir de 14 a 18 horas diarias.
    Los niños generalmente necesitan dormir de 10 a 14 horas diarias.
    Los adolescentes y adultos generalmente necesitan dormir de 7 a 9 horas diarias.
  Las características fisiológicas individuales.
  El estado de salud (determinados padecimientos pueden aumentar las necesidades de sueño).
  El nivel de tensión (durante los períodos de tensión pueden aumentar las necesidades de sueño).
  La presencia o ausencia de motivación para mantenerse despierto y activo tanto mental como físicamente.
  El condicionamiento.
2. El sueño restablece el equilibrio normal entre las distintas partes del sistema nervioso.
3. Cuando existen períodos de aumento o disminución de la excitabilidad nerviosa, todo el organismo se encuentra afectado. Durante el sueño
  Disminuye la actividad simpática:
    Baja la presión arterial.
    Disminuye la frecuencia cardíaca.
    Se produce vasodilatación en la piel.
  En ocasiones aumenta la actividad parasimpática (la motilidad y la secreción del conducto gastrointestinal).
  Disminuye el tono muscular, a veces casi no existe.
  Se reduce el metabolismo de 10 a 20 %.

El sistema activador reticular, que controla el grado de actividad del SNC, es el responsable del estado de alerta del sueño:

1.
El sistema activador reticular es una red formada por células y fibras nerviosas que se originan en el tallo cerebral, suben hacia el mesencéfalo y el tálamo para distribuirse por toda la corteza cerebral.
2.
Existen varios grados del estado de alerta y del sueño, los cuales son posibles gracias al gran número de trayectorias nerviosas que hay entre la corteza cerebral y el sistema activador reticular:
 
Cuando se reducen los estímulos que vienen de la corteza cerebral y de la periferia, hasta el sistema activador reticular, y lo deprimen, aparece el sueño. Durante el sueño el sistema se encuentra casi completamente inactivo.
 
El estado de alerta se presenta cuando se acciona el sistema activador reticular y los mecanismos de retroalimentación de la corteza cerebral y de la periferia mantienen la estimulación:
   
Un estímulo sensitivo intenso puede provocar de inmediato el estado de alerta. Estos estímulos incluyen dolor, presión, estímulos auditivos y visuales y sensaciones viscerales.
    Es más difícil despertar a una persona que se encuentre en sueño profundo, que en sueño superficial.
3.
Los patrones difásicos de sueño y del estado de alerta se desarrollan en una época temprana de la vida. Las personas aprenden a mantenerse despiertas durante un período prolongado y a dormir mucho tiempo.
4.
Los patrones del sueño se aprenden (ambientes que favorecen el sueño, condiciones para dormirse y mantenerse dormido, hora para dormir y duración de los períodos del sueño).
5.
El adulto mientras envejece puede necesitar períodos más largos para dormir, ya que existe determinada tendencia a despertarse con mayor frecuencia y a permanecer despierto.

El sueño tiene 2 fases: el sueño de movimiento ocular lento (NREM) y el sueño de movimiento ocular rápido (REM):

  1. Durante un período de sueño de 7 a 8 h casi siempre existen de 3 a 4 períodos de sueño REM. Estos suelen ocurrir cada 1 o 2 h y pueden durar de 5 min a 1 h.

  2. La transición de sueño NREM a REM generalmente está indicada por espasmos musculares leves e involuntarios.

  3. El sueño REM varía con la edad; representa aproximadamente 50 % del sueño en el recién nacido, 20 % en el sueño del adulto y 15 % en el sueño del anciano.

  4. Las personas que no tienen sueño REM tienden a desarrollar una personalidad sumamente irritable, se fatigan en extremo y pueden tener comportamiento neurótico.

  5. El sueño NREM proporciona el descanso y el restablecimiento del organismo.

La actividad física que se efectúa durante las horas de vigilia tiende a favorecer un período de sueño adecuado; sin embargo, la actividad física estimulante efectuada antes de acostarse tiende a interferir el sueño.

Después de un trabajo agotador se presenta la fatiga normal. Un período de descanso o de sueño restablece la capacidad para trabajar y produce una sensación de bienestar.

Mientras mayor sea el índice metabólico, mayor es la necesidad de que aumente la circulación, las respiraciones, la nutrición y la excreción.

Cuando se disminuyen las demandas del organismo durante un estado de tensiones es posible obtener la mayor respuesta global del organismo al reposo y al sueño.

Patología. Los signos y síntomas de la privación de sueño son:

  1. Sensación de fatiga, lasitud.

  2. Incapacidad para concentrarse, percepciones erróneas.

  3. Irritabilidad excesiva, inquietud.

  4. Incoordinación muscular, mareos.

  5. Conjuntivas inflamadas, zonas oscuras e hinchadas alrededor de los ojos, ojos con apariencia vidriosa.

  6. Desorientación progresiva y alucinaciones.

El insomnio frecuentemente se encuentra asociado con el nerviosismo:

1.
El nerviosismo es un estado de inquietud mental (también física) que se acompaña de sensación de ansiedad y recelo. Puede haber irritabilidad excesiva.
2. El nerviosismo puede estar relacionado con:
  Conflictos mentales o emocionales (es un síntoma temprano de los trastornos mentales).
  Estados neurológicos como lesiones cerebrales de origen traumático o encefalitis.
  Hipertiroidismo.
3. El nerviosismo excesivo puede ocurrir por las condiciones de fatiga extrema que no es mitigada por el sueño ni el descanso.

Objetivos de la actividad de enfermería

Los objetivos principales de la actividad de enfermería relacionados con la comodidad, reposo y sueño son los siguientes:

Promover la comodidad.
Prevenir o corregir el malestar.
Asegurar el reposo.
Ayudar a que el paciente duerma bien.

Los cuidados de enfermería deben orientarse para que el paciente satisfaga sus necesidades de sueño y descanso.

Evaluación y exposición de datos

Se debe de interrogar, observar y examinar a los pacientes para determinar la cantidad y calidad de su sueño y descanso:

1. La cantidad y calidad del sueño y del descanso deben evaluarse sobre la base de:
  Los patrones usuales de descanso y sueño.
  La edad.
  El estado de salud (físico y emocional).
  El nivel de tensión actual.
  El uso de medicamentos para dormir o descansar.
2. Observar a los pacientes para buscar signos de privación del sueño:
  Aspectos que se deben observar:
    El número de horas que duerme.
    El despertar durante las horas de sueño.
    Cambios en el comportamiento (incapacidad para concentrarse, confusión, hiperirritabilidad).
    Incoordinación muscular.
    Enrojecimiento ocular con apariencia vidriosa, zonas oscuras e hinchadas alrededor de los ojos.
  Se debe evaluar si el paciente presenta:
    Situaciones de tensión física o emocional excepcionales.
    Período de convalecencia de algún padecimiento o lesión.
    Metabolismo muy acelerado (hipertiroidismo).
    Algún padecimiento que afecte el corazón, el aparato respiratorio, los riñones o el hígado.
    Algún trastorno mental.
    Es muy joven o muy anciano.
3. Datos que se deben exponer al médico por parte del profesional de enfermería (cómo, cuándo y qué tipo):
  Cualquier amenaza para el bienestar del paciente (escaso sueño y descanso en un paciente cardíaco).
  Cualquier dato que sea de particular interés para el médico relacionado con:
    El progreso o retroceso del paciente hacia la recuperación (la duración del sueño en un paciente hiperactivo).
    Las respuestas físicas o emocionales del paciente hacia los medicamentos sedantes, tranquilizantes o hipnóticos.
 
Cualquier dato que sea de particular interés para el personal de enfermería (programas de actividades dentro de las funciones de las enfermeras relacionados con los períodos de sueño).

Promoción de la salud y prevención
de la enfermedad

1. La enseñanza para la promoción del descanso y sueño adecuados debe tener como bases:
  La variación en las necesidades de sueño durante las etapas de la vida y las variaciones individuales.
  Métodos comunes que ayuden al mejoramiento del sueño.
  La importancia de:
    Satisfacer las necesidades de descanso y sueño durante la vida.
    Las diversiones y la relajación para evitar las tensiones emocionales prolongadas o excesivas.
    Aprender a tolerar la tensión emocional inevitable.
    Un programa balanceado de ejercicios físicos durante la vida.
    Aumentar el sueño y el descanso durante las enfermedades y la convalecencia.
  La importancia de la atención médica cuando exista insomnio prolongado.
2. Se deben favorecer el sueño y el descanso mediante:
  Un ambiente carente de estimulantes (disminuyendo la luz y el ruido).
  La comodidad física (adoptar la posición adecuada, controlar la temperatura ambiental, aliviar el dolor).
  El bienestar psicológico.
  Actividades físicas y mentales alternadas durante las 24 h del día.
  Un programa de actividades que realice el profesional de enfermería para proporcionar al paciente períodos de sueño interrumpidos.
  Métodos que favorezcan el sueño individual (baños calientes, una taza de leche tibia, lectura tranquila y música suave).
  La administración de medicamentos sedantes, tranquilizantes o hipnóticos, según se necesiten, de acuerdo con la indicación del médico.

Intervención de enfermería para lograr la comodidad, reposo y sueño. Todo enfermero experimentado conoce intervenciones que ha puesto en la práctica con los pacientes. Los profesionales dedicados al cuidado de la salud humana, principalmente los consagrados al acto de cuidar, deben aprender estas intervenciones, y sus colegas más experimentados podrán informar las medidas que ellos han encontrado para lograr comodidad, reposo y sueño en el paciente.

Consideraciones finales

Las personas duermen mejor y con mayor rapidez cuando su forma de vida les permite regularidad en las horas de comida, trabajo o escuela, períodos de relajación y horas fijas para acostarse.

La nutrición y el ejercicio adecuados son importantes para que el sueño sea reparador. Se debe estimular la práctica de actividades que hagan descansar y relajarse antes de prepararse a dormir; en muchos casos han sido de utilidad técnicas de relajación específicas.

El té y el café son estimulantes y la mayor parte de las personas no ingieren estas bebidas antes de acostarse. Cualquiera puede sufrir una noche de insomnio pero, si el trastorno continúa durante más de 1 o 2 noches, se debe consultar al médico para que se investigue la causa y se contribuya a resolverla.

En el enfermo se trastornan sus costumbres normales de vida cotidiana y es bueno permitirle actividades que lo distraigan durante el día, que sean compatibles con el problema de salud, para que no duerma demasiado durante este tiempo y pueda hacerlo durante la noche. Se considera que las siestas matutinas son más benéficas que las vespertinas, pues son prolongación del sueño REM, mientras que si la persona duerme durante la tarde, el sueño es pesado y al despertar se sienta aturdida.

Si pueden conservarse algunas de las costumbres a la hora de acostarse, el paciente se sentirá más seguro y podrá descansar mejor, casi siempre se asocia con la ingestión de algún alimento y bañarse, lo cual realizará si lo permite su estado.

Deberá ofrecerse a al paciente la cuña o el pato, si no pueden ir al baño por sí mismo o ayudarle a trasladarse al cuarto de baño para que puedan lavarse las manos y cara y cepillarse los dientes, que son parte de las costumbres de la mayoría de las personas en casa.

Algunas personas gustan mucho de su propia almohada y consideran que las hospitalarias son duras; no hay motivo por el cual el paciente no pueda usar su propia almohada si así lo desea. Algunos pequeños detalles que contribuyen en forma notable a la comodidad son objetos o procedimientos familiar que producen seguridad: determinada disposición específica de las almohadas, alguna elevación de la parte superior de la cama, una posición en particular o que el paciente pueda ver el reloj durante la noche.

El equipo de profesionales de enfermería descubrirá que es bueno dedicar algunos minutos adicionales para acomodar al paciente y atender todos los pequeños detalles que les son importantes, de esta forma descansará mejor y es menos probable que necesite ayuda durante la noche.

A muchas personas el masaje dorsal las tranquiliza y ayuda a dormir, y para otras son útiles las técnicas de relajación. Además de los ejercicios de descanso, se han creado técnicas que ayudan a controlar la tensión muscular y producir relajación.

Si en las órdenes médicas hay fármacos hipnóticos (que producen sueño), estos deberán administrarse algunos minutos antes de apagar las luces.

Los analgésicos deberán administrarse con anterioridad suficiente para que produzcan resultados antes de administrar el hipnótico, lo que hace mayor el efecto de este último.

Cuando el paciente esté acomodado y se hayan atendido todos los detalles, se reducen la intensidad de las luces y los ruidos, así como no se deben molestar a menos que sea absolutamente necesario.

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