
![]() | Enfermería Ginecoobstétrica |
![]() | Capítulo 8. Atención de enfermería en el puerperio |
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La palabra puerperio (puer ni?o y parere producir), se refiere al período comprendido desde que termina el alumbramiento hasta el retorno del organismo femenino a su estado normal pregrávido. Cuando la mujer no lacta, el tiempo promedio hasta la aparición de la primera menstruación casi siempre es de 40 días (6 semanas); pero durante la lactancia, por lo general, no aparece sangrado genital, la glándula mamaria no ha involucionado, de manera que se produce leche materna por 6 meses.
Valoración
El retorno a la normalidad de todos los órganos que tomaron parte en el embarazo recibe el nombre de involución puerperal.
Clasificación
El puerperio se puede clasificar en:
Puerperio inmediato: comprende las primeras 24 h.
Puerperio mediato: dura 10 días.
Puerperio tardío: desde el onceno día hasta los 42 días (6 semanas).
Hay autores que plantean un cuarto período: puerperio remoto, que puede durar hasta 2 a?os.
La valoración fisiológica después del parto se dirige a: los procesos de involución de los órganos repro-ductivos, los cambios biofísicos de otros sistemas del organismo y el comienzo de supresión de la lactancia. La valoración que se produce durante esta etapa es una importante función del personal de enfermería.
La restitución a la normalidad de la fisiología del sistema reproductivo se describe con el fundamento de cambios locales y generales detectados en el examen físico (Fig. 8.1), estos son:
Cambios locales: ocurren en:
Útero.
Loquios.
Vulva y vagina.
Mamas.
Cambios generales: ocurren en:
Temperatura.
Pulso.
Sangre.
Peso.
Metabolismo.
Endocrino.
Equilibrio hidromineral.

Fig. 8.1. Esquema resumen de los cambios fisiológicos durante el puerperio.
Tomado de: O. Rigol, Obstetricia y Ginecología, 2da. ed., 2004.
Cambios locales
Involución del útero
La estructura del fondo uterino debe ser firme, redondeada y lisa. Cuando el fondo está suave y poco firme indica atonía o subinvolución. Para valorar el fondo con precisión es necesario que la vejiga esté vacía, un globo vesical desplaza al útero y eleva la altura del fondo.
Después del alumbramiento el fondo uterino se encuentra a 2 traveses de dedo por encima del ombligo y la consistencia es firme, por las contracciones de las ligaduras vivientes de Pinard, que forman un globo de seguridad que, en condiciones normales, garantiza una correcta hemostasia. Al próximo día está a 2 traveses de dedo por debajo del ombligo. Al segundo día desciende 3 traveses de dedo y de ahí en adelante 1 través de dedo diario; hasta los 10 o 12 días que se encuentra detrás de la sínfisis del pubis (Fig. 8.2).
El segmento inferior, que mide de 8 a 10 cm durante el parto, no es posible distinguirlo al tercer día, lo que explica la rápida involución del tama?o del útero los primeros días.
El peso del útero se reduce de forma progresiva y pasa de un peso aproximado de 1,5 kg después del parto llegando a pesar 100 g a las 6 semanas del puerperio.
La decidua que recubre la cavidad uterina después del alumbramiento inicia la proliferación del endometrio a partir del décimo día del puerperio y, ya a los 25, está revestida toda la cavidad, con excepción de la zona donde se encontraba la placenta (herida placentaria).
Antes de completarse la regeneración se ha formado una barrera leucocitaria en la herida placentaria que impide el paso de los gérmenes, que desde el cuarto día posparto han invadido el útero. Si la puérpera tiene una buena nutrición y, hemoglobina dentro de límites normales, la reparación del lecho placentario es mejor.
Después del parto el cuello uterino está descendido, edematoso y permeable a 2 o 3 dedos, pero a los 3 días se encuentra reconstruido y permeable a los loquios y, al décimo día, está cerrado con aspecto normal.

Fig. 8.2. Altura del útero en los primeros 10 días del puerperio. Tomado de: O. Rigol, Ginecología y obstetricia, Tomo I, 1ra. ed., 1984.
Entuertos. Son contracciones uterinas intermitentes que se presentan en los 2 primeros días después del parto y con intensidad variable. Son más frecuentes en multíparas, ya que su musculatura uterina no experimenta retracción constante por disminución del tono muscular, que se debe a partos anteriores.
En las primíparas el tono uterino aumenta y la musculatura permanece en un estado de contracción tónica y retracción; por este motivo las primíparas, en general, no experimentan entuertos.
En los embarazos múltiples o en el polihidramnios, donde el útero experimenta distensión notable, se producen contracciones intermitentes que dan lugar a entuertos.
Las madres que alimentan al pecho experimentan entuertos más fuertes, ya que durante el procedimiento se libera oxitocina, la cual estimula las contracciones uterinas. Se le debe explicar a la paciente la causa y el objetivo de los entuertos, asegurándose que tienen una función útil y desaparecen en poco tiempo.
Loquios
Durante el puerperio aparece un exudado útero vaginal, formado por hematíes, células deciduales y descamación de la capa superficial del endometrio y del cérvix. La cantidad, composición y aspecto varían a lo largo del proceso. Este exudado se denomina loquio y dura aproximadamente 14 días. Durante el primer y segundo días son rojos y sin coágulos. El tercer y cuarto días se tornan achocolatados y más espesos. Al quinto día se hacen blanquecinos y cremosos (aspecto purulento) y con el transcurso de los días se van tornando mucosos y transparentes hasta desaparecer. A partir del cuarto día tienen gran cantidad de gérmenes saprofitos, pero pueden tener gérmenes patógenos atenuados que aumentan su poder en un terreno propicio: barrera leucocitaria deficiente, anemia y desnutrición.
La observación de los loquios, su cantidad, duración, color y olor es esencial para identificar un proceso infeccioso.
Vagina y vulva
Por su estado edematoso pierden rugosidad, el tono y la elasticidad habitual, fácilmente se traumatizan y sangran. Su restitución demora varios días y no se obtiene una total recuperación.
Las mujeres que lactan presentan un retraso
mayor en la regeneración de la vagina debido a la falta
de estrógenos. Esto ocasiona, algunas veces,
molestias
en las relaciones sexuales, por la escasa
lubricación vaginal que recupera la normalidad una vez iniciada
la menstruación.
Mamas
La mama responde a la acción de los estrógenos, la progesterona y la prolactina. Los estrógenos proliferan los conductos galactóferos y la progesterona los acinos glandulares; estas hormonas actúan sobre los factores liberadores e inhibidores hipotalámicos y activan el factor inhibidor de la prolactina (PIF). Con la expulsión de la placenta, se pierde la fuente más importante de estrógenos y al no actuar el factor inhibidor de la prolactina, esta se vierte a la circulación para comenzar la lactancia, que consta de 3 fases: lactogénesis, lactopoyesis y eyección láctea (Fig. 8.3):
Lactogénesis: es el origen o inicio de la
secreción láctea después de preparada la mama para la
lactancia por los estrógenos, la progesterona y la
hormona lactógeno placentaria. Posteriormente
se produce la prolactina (hormona del lóbulo
anterior de la hipófisis) y la somatropina, ambas
ejercen una acción armónica en el inicio y
mantenimiento de la lactancia.
Lactopoyesis (mantenedora): requiere de un
buen funcionamiento de la glándula suprarrenal. La
acción de los glucocorticoides es importante en
la síntesis de la lactosa y la caseína; además, se
asocia la acción de la tirosina, la insulina y de
factores nerviosos. El vaciamiento de la glándula
durante la lactancia también estimula la lactopoyesis.
La eyección láctea: por el estímulo nervioso que se produce mediante la succión de la boca del ni?o sobre el pezón de la madre, se descarga la oxitocina (hormona de la neurohipófisis) que actúa sobre las células mioepiteliales de los conductos galactó-feros, los cuales se contraen, y contribuyen a la eyaculación y expulsión de su contenido.
La producción de leche se inicia con la aparición del calostro, proporcionando al recién nacido todos los nutrientes necesarios y la inmunoglobulina, la que actúa como laxante natural, ya que favorece la excreta del meconio.
Cambios generales
Temperatura
Después del parto la temperatura normal es de 36,5 y 37 °C. Desde el primero hasta el cuarto día puede haber escalofríos y un incremento fisiológico de 1 ?C en la temperatura corporal. El primero se debe al paso de una cantidad mínima de líquido amniótico, vérnix caseoso y fragmentos microscópicos de membranas a través del lecho placentario, que actúan como microémbolos y producen escalofríos; el segundo, a la invasión del útero por gérmenes que, sin atravesar la herida placentaria, desprenden toxinas que provocan un estado febril transitorio. Durante esta elevación térmica, no se modifican el pulso ni el estado general de la puérpera.
Pulso
Con la expulsión del feto, la depleción brusca del vientre provoca una reacción vagal con bradicardia (60 a 70 lat/min). Por tanto, ante una taquicardia hay que pensar en anemia, infección o enfermedad cardíaca (con mayor importancia si no hay fiebre).
Sangre
En el puerperio normalmente hay una disminución de la citemia por las pérdidas hemáticas (normal hasta 500 mL de sangre). También pasa líquido del espacio extravascular al torrente circulatorio (plétora plasmática). Por tanto, hay una anemia real por la disminución de la citemia y una aparente debido a la plétora plasmática. La leucocitosis de hasta 13 000 es fisiológica.
Peso
Durante el puerperio hay una disminución del peso materno de aproximadamente 8 kg, por la ausencia del feto, placenta, líquido amniótico y membranas ovulares, la reabsorción de líquidos, así como la involución del útero, hígado y corazón.
Metabolismo
Después del parto aumenta el metabolismo y se puede encontrar hiperglucemia. Existe cierta tendencia a la acidosis de ayuno. La diuresis aumenta hasta 200 mL en 24 h, a causa de la eliminación de los líquidos, intersticiales.
Endocrino
Durante la lactancia se produce amenorrea secundaria a la inhibición de la hormona folículo estimulante (FSH) y la hormona luteinizante (LH) por la prolactina, seguida del estímulo de la succión del pezón con la ayuda de la hormona pituitaria adrenocorticotrópica (ACTH) y la tiroestimulante (TSH).
Equilibrio hidromineral
Se presentan cambios en el equilibrio ácido-base, con tendencia a la acidosis y cetosis en ayuno.
La diuresis se puede aumentar hasta 2 000 mL en las primeras 24 h y menos en días posteriores.
Fig. 8.3. Esquema representativo de la lactancia materna, donde aparecen los distintos factores de inhibición y estimulación. Tomado de: O. Rigol, Obstetricia y Ginecología, 2da. ed., 2004.
Diagnóstico de enfermería
El personal de enfermería debe realizar los diagnósticos siguientes:
Riesgo de infección, relacionado con trabajo
de parto prolongado.
Dolor, relacionado con efectos de la episiorrafia.
Riesgo de déficit del volumen de líquido,
relacionado con posibles pérdidas hemáticas.
Desequilibrio nutricional por defecto,
relacionado con la disminución del apetito.
Termorregulación ineficaz, relacionada con
posible deshidratación.
Insomnio, relacionado, con cambios ambientales.
Lactancia materna ineficaz, relacionada con
mala técnica.
Fatiga, relacionada con trabajo de parto prolongado.
Déficit de autocuidado (ba?o-higiene),
relacionado con dolor y fatiga.
Conocimientos deficientes, relacionado con las
técnicas de la lactancia.
Trastorno de la imagen corporal, relacionado
con un aumento excesivo de peso durante el embarazo.
Retención urinaria, relacionada con una
distensión vesical.
Riesgo de infección, relacionado con un parto
prolongado, ruptura prematura de membrana, parto de urgencia, falta de conocimiento de las
medidas higiénicas y de prevención.
Estre?imiento, relacionado con la distensión del tracto gastrointestinal y/o falta de tono de la musculatura intestinal, presencia de hemorroides y presencia de episiotomía.
Intervención
Con el fundamento de la valoración y los diagnósticos, se procede a efectuar la intervención de enfermería.
Acciones de enfermería independientes
Estas acciones incluyen los cuidados directos y la ense?anza, proporcionando un medio de apoyo y recuperación. El objetivo de los cuidados de enfermería es lograr una recuperación eficaz y una buena adaptación fisiológica durante el puerperio y facilitar la transición familiar para la integración del nuevo miembro.
El personal de enfermería debe determinar, con cuidado, las intervenciones prioritarias para identificar y evitar las posibles complicaciones y satisfacer las necesidades de la parturienta y de la familia.
La atención de enfermería va dirigida a los diferentes períodos del puerperio.
Puerperio inmediato
Comprende las primeras 24 h después del parto. Es en este período en el que pueden surgir la mayor parte de las complicaciones relacionadas con la atonía uterina y la hemorragia.
Primeras 4 h
La paciente pasa del salón de parto al cubículo
de alojamiento conjunto, que consiste en la
convivencia permanente las 24 h de la madre y el ni?o desde
el mismo momento del nacimiento. Esto facilita y
estimula la alimentación frecuente, a libre demanda y
sin demora; teniendo la ventaja de que: la madre
cuida mejor a su hijo y satisface de inmediato sus
demandas, aprenden a conocerse tempranamente, facilita
el adiestramiento de la madre en el amamantamiento
y cuidado del bebé (Fig. 8.4).
Fig. 8.4. Imagen representativa del alojamiento conjunto.
El personal de enfermería debe:
Vigilar las características del sangrado
(cantidad, color y presencia de coágulos). El sangrado
excesivo del útero se considera un signo evidente
de hemorragia.
Debe cuantificar la hemorragia inspeccionando
la almohadilla sanitaria que se encuentra en el
perineo y el introito vaginal, identificando si es
abundante, moderada o escasa.
Vigilar el estado del útero. Se palpa el fondo
para asegurarse de que permanezca firme y bien contraído; si en el examen se percibe que está
muy suave (atónico), se debe dar masaje
intermitente sobre el fondo con la punta de los dedos hasta
que quede firme y conserve su tono. Cuando el masaje no produce una contracción adecuada en un
lapso corto, o si hay hemorragia abundante aunque
el fondo se sienta firme, debe notificar al médico
de inmediato.
Medir pulso y presión arterial cada ? h
durante las primeras 2 h y luego cada 1 h.
Observar características de la herida y estado
del periné. Se examina el periné y se palpa para
detectar signo de complicación como:
hematoma, equimosis, sensación de dolor o signos de infección.
Con relación a la diuresis es conveniente
orientar a la puérpera que vacíe su vejiga en las
primeras horas después del parto para evitar que se distienda.
. Valorar el estado de la vejiga mediante la
palpación abdominal, percusión y observación. La
diuresis debe ser espontánea, de no producirse,
se realiza sondaje vesical con medidas de asepsia
y antisepsia. Un globo vesical asciende el fondo
del útero e impide que se contraiga (atonía
uterina secundaria), lo que motiva un sangrado abundante.
Proporcionar la ingestión de abundantes líquidos.
Cubrir a la puérpera con una manta si
presenta escalofríos.
Reposo y sue?o. La madre necesita reposo
adecuado y dormir bien siempre que sea posible.
Se debe crear un ambiente tranquilo,
facilitando las condiciones favorables para esto, ya que la
falta de sue?o con frecuencia causa problemas
de tipo emocional.
Cambiar almohadillas sanitarias, ropa de cama
y bata las veces que sea necesario.
Facilitar el contacto del padre con el hijo.
A las 4 h el médico realiza una observación integral a la puérpera y decide su traslado a la sala de puerperio.
Siguientes 20 h
Se tendrán en cuenta:
Dieta libre y abundantes líquidos (3 000 cal,
rica en proteínas, vitaminas y minerales).
Continuar vigilando el sangrado (cantidad, color y olor).
Brindar cuidado vulvoperineal, aseo con agua
estéril a la que se agrega un antiséptico.
Ofrecer almohadilla sanitaria estéril las veces
que sea necesario.
Movilización y deambulación precoz.
Ba?o con ducha.
Cambio diario de ropa de cama, o las veces
que sea necesario.
Observar si las mamas están aptas para la
lactancia materna, si están ingurgitadas o turgentes,
determinar aparición de: dolor, enrojecimiento,
calor, firmeza, secreción láctea y posible presencia
de grietas.
Cuidado de las mamas (no es necesario lavar
los senos, es suficiente el ba?o diario), después de
cada tetada y del vaciamiento de la mama, aplicar
una gota de leche al pezón. El promedio de
lactancia para cada seno es de 10 a 15 min respetando
la necesidad individual de cada ni?o, se debe
alternar los senos cada vez que amamante, iniciar
con el que terminó de dar en la ocasión anterior.
Tener presente los medicamentos que se
suministran que puedan pasar por la leche y que
están contraindicados: broncoceptina (su empleo
produce cese de lactancia); agentes antineoplásicos
(quimioterapia); fenindiona (anticoagulante); cloranfenicol y metronidazol (en situación
donde la supresión de la lactancia es riesgosa, se
puede utilizar bajo estricta vigilancia). Medicamentos
de empleo riesgoso: alcohol,
antihistamínico, antitiroideo, narcóticos, fenobarbital y
esteroides, ergotamina, quinilonas, anticonceptivos y altas
dosis de estrógenos.
Medir pulso, presión arterial y
temperatura cada 8 h. Observación de enfermería en cada
medición de los signos vitales.
Observar el estado del recién nacido (peso,
llanto, evacuaciones, alimentación y patrones de sue?o).
Observar el estado general subjetivo de la
madre (sue?o, apetito y otros).
Abdomen: observar grietas o estrías.
En cuanto al útero vigilar la involución uterina,
distancia a la que se encuentra del ombligo (en
traveses de dedo), consistencia, sensibilidad y otros.
Loquios: vigilar color, cantidad y olor (según
los días del puerperio).
Realizar aseo de la vulva, si es necesario.
Perineo y estado de las heridas: evaluar la
cicatrización de la episiotomía, presencia de
edema, rubor, calor, equimosis, secreción y dehiscencia.
Funcionamiento de los emuntorios: se debe
interrogar a la paciente si orina o defeca sin
dificultad, si hay ardor a la micción y las
características de la orina (calor, olor, frecuencia y cantidad).
Estado de las extremidades: buscando edema, presencia de várices y detectar signos de complicación tromboembólica.
Los exámenes complementarios que se deben indicar son los siguientes:
Serología.
Hemoglobina y hematócrito.
Otros si son necesarios.
Puerperio mediato
Lo pasa en la sala de puerperio (3 o 5 días) y se tiene en cuenta:
Pase de visita del médico diario.
Signos vitales cada 8 h.
Observación de enfermería después de la
medición de los signos vitales.
Lactancia materna exclusiva.
El resto se mantiene igual al período anterior.
Criterio de alta
El criterio de alta se valora entre el tercero y el quinto día y se tiene en cuenta:
Puérpera asintomática.
Hemoglobina y hematócrito dentro de los
límites aceptables.
Signos vitales normales.
Buena involución uterina.
Loquios normales con relación a los días del
puerperio.
Estado normal de las mamas.
Se le entrega la primera licencia posnatal (que incluye 6 semanas).
Acciones de enfermería al alta hospitalaria
Al dar el alta, las acciones de enfermería son:
Orientaciones a la puérpera sobre los posibles
signos y síntomas que, en caso de presentarlos,
la obliguen a asistir al médico de la familia para
valo
rar su remisión al hospital para su ingreso,
estos son: fiebre, fetidez de los loquios,
palpitaciones, anorexia, malestar general, decaimiento,
mareos, aumento de volumen de las mamas y otros.
Educación sanitaria:
Se le debe orientar a la paciente cómo
realizar el aseo de la vulva (de adelante hacia atrás
de forma que no arrastre material fecal hacia la zona quirúrgica).
Colocación de la almohadilla sanitaria sin
tocar la parte que está en contacto con la herida
y cambio de esta las veces que sea necesario.
Ba?o diario.
Se le orienta que debe tener el pelo recogido.
Ropas cómodas que faciliten la lactancia
materna.
Cuidado de las mamas.
Colocación correcta del bebé con relación
al pecho y técnica de succión adecuada.
Exclusión absoluta de lavados vaginales.
Proscripción del contacto sexual hasta
finalizado el puerperio.
Realización de ejercicios físicos apropiados
para restablecer la tonicidad.
Planificación familiar.
Alimentación adecuada.
Necesidad de reposo y sue?o.
Cuidados del recién nacido.
Importancia de las relaciones afectivas del
contacto madre-padre-hijo.
Asistir a la consulta de puericultura.
Ingerir las tabletas prenatales durante 6 meses después del alta.
Una buena preparación para el alta evita complicaciones y ayuda a la mujer a afrontar su llegada al hogar, asumir su nuevo papel de madre y a la necesidad de autocuidarse.
Puerperio tardío
Comienza a partir del onceno día hasta los 42 días. En este período la puérpera está en su casa y se visita por el médico y el personal de enfermería de la comunidad. La visita al hogar forma parte de la práctica profesional del personal de enfermería, donde se puede valorar la familia y su entorno social, así como comprobar los cuidados de la madre y del recién nacido.
Acciones de enfermería independientes
Las acciones de enfermería deben ir encaminadas a:
Realizar la captación de la puérpera en la
primera semana después del parto.
Vigilar el mantenimiento de la lactancia
materna exclusiva (hasta el sexto mes del nacimiento).
Atender fundamentalmente: aspectos
psicológicos de la puérpera (cansancio, tristeza,
desadaptación e interacción madre-hijo).
Signos vitales.
Estado de las mamas.
Involución uterina.
Estado de las heridas.
Retorno de la menstruación.
Características de los loquios.
Exámenes complementarios, si son necesarios.
Garantizar la segunda licencia posnatal.
Evaluación
En el momento del alta la mujer debe estar informada de todo lo relacionado con su autocuidado y el cuidado de su hijo y presentar las características siguientes:
Puérpera asintomática.
Hemoglobina y hematócrito deben estar dentro
de límites aceptables.
Los signos vitales deben de estar normales.
Buena involución uterina.
Los loquios deben de estar normales en
relación con los días del puerperio.
Estado normal de las mamas.
Lactancia materna eficaz.
Ausencia de infección.
Planificación familiar.
Ausencia de dolor en mamas y periné.
Volumen de líquido normal.
Apetito normal.
Termorregulación eficaz.
Reposo y sue?o adecuado.
No interrupción de la lactancia materna.
No ha presentado fatiga.
En el hogar:
Cuando surgen dificultades, las familias que
son capaces de identificar y emplear los recursos
adecuados, son las que han obtenido los beneficios
de los cuidados de enfermería.
Los cuidados de enfermería tienen éxito cuando
la madre es capaz de realizar los cuidados
personales y del recién nacido durante las
primeras semanas en el hogar.
La eficacia de los cuidados se determina
mediante los resultados entre madre y familia, e
interacción satisfactoria entre madre y recién nacido.
La madre y familia deciden que sus dudas quedan resueltas y se sienten capaces de afrontar los nuevos procesos familiares.