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Enfermería
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Temas de Enfermería Médico-Quirúrgica. Tercera parte
Capítulo 1. Atención de enfermería a pacientes en el preoperatorio
Introducción
Perioperatorio
Cirugía
Preoperatorio
Transoperatorio
Salón de operaciones o quirófano
Principios y normas básicas de asepsia quirúrgica
Normas para el atuendo quirúrgico
Técnica del lavado de manos
Técnica de colocación de guantes
Anestesia
Posición del enfermo en la mesa de operaciones
Materiales e instrumentales que se utilizan en la unidad quirúrgica
Necesidades humanas básicas afectadas por la cirugía
Posoperatorio
Apendicitis aguda
Peritonitis
Colecistectomía
Cáncer de colon y recto
Ileostomía
Colostomía
Urostomías
Choque o shock
Hemorragia
Trombosis venosa profunda
Embolia pulmonar
Infarto pulmonar
Complicaciones gastroinstestinales
Complicaciones respiratorias
Síndromes de interposición líquida y gaseosa. Derrame pleural
Complicaciones sépticas
Complicaciones circulatorias
Otras complicaciones
Bibliografía

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Preoperatorio

El preoperatorio se clasifica en:

  1. Preoperatorio mediato.

  2. Preoperatorio inmediato.

  3. Preoperatorio en las intervenciones urgentes.

La primera fase comienza con la decisión de efectuar la intervención quirúrgica, transitando con los cuidados mediatos e inmediatos 24 h antes de la intervención y culmina con el traslado del paciente al quirófano, aunque pueden existir otras clasificaciones.

Atención de enfermería en el preoperatorio

Valoración inicial de enfermería

El personal de enfermería necesita conocer el problema básico de salud del paciente que va a ser sometido a una cirugía, los datos generales, estado general de salud, investigaciones, historia de la enfermedad, causa del problema y la naturaleza del anestésico que se utilizará en la cirugía, por ejemplo: raquídeo, general o local, ya que son imprescindibles para la recogida de la información de enfermería.

Cuando un paciente ingresa para ser intervenido quirúrgicamente la enfermera que lo recibe se hace responsable de sus cuidados, el médico o residente le realiza un examen físico con el objetivo de ayudar o apoyar los datos iniciales del cirujano y determinar su estado de salud.

El anestesiólogo visita al enfermo la tarde anterior a la operación para realizar una valoración y premedicación anestésica, la cual deja instruida en la hoja o expediente del paciente.

La enfermera realiza la valoración, donde observa las necesidades básicas o problemas que puede presentar el paciente relacionadas con el tipo de cirugía a la que será sometido, entre ellas:

  1. Nutrición inadecuada.

  2. Signos vitales alterados.

  3. Dificultades para la micción.

  4. Infecciones.

  5. Dolor.

  6. Alteración de las funciones mentales.

  7. Ansiedad o depresión.

  8. Disminución de la capacidad para protegerse.

  9. Desequilibrio hidromineral.

  10. Dificultad para respirar.

  11. Trastornos dermatológicos.

  12. Otros.

Un aspecto importante es la valoración psicosocial para precisar la participación de la familia durante todo el proceso quirúrgico. Las creencias religiosas y valores culturales deben tenerse en cuenta por parte de enfermería, respetando el consentimiento informado, y practicar las habilidades de la comunicación (saber escuchar).

El consentimiento informado se efectúa antes que el cirujano realice la intervención quirúrgica. Se debe obtener el permiso operatorio o consentimiento voluntario y documentado del paciente como protección, tanto para este contra intervenciones no autorizadas, como para el cirujano contra demandas de una operación que no se hubiera permitido.

La autonomía es uno de los principios de la bioética que debe respetarse y que, además, está muy relacionado con la información que debe ofrecerse al paciente antes de que firme la autorización.

El cirujano debe explicarle de manera clara y sencilla en qué consiste la cirugía, los riesgos a que va a ser sometido, complicaciones, incapacidades y otros eventos que pudieran resultar como parte del acto operatorio o después de éste. Esta información estará de acuerdo con el tipo de paciente y su situación personal, siempre teniendo en cuenta el principio de la veracidad y, sobre todo, lo que el paciente debe y desea saber.

Es de suma importancia hacer análisis de los diferentes patrones funcionales del cuerpo humano, el paciente recibirá orientaciones por parte del personal de enfermería con el objetivo de prepararlos para una eficaz rehabilitación:

  1. Estado nutricional: Cualquier deficiencia nutricional en el preoperatorio es necesario conocerlo e informarlo al cirujano, se realiza exploración de la piel y se detectan por los pliegues cutáneos, se observan las mucosas del paciente, se pesa y se mide la talla. Se le realizan exámenes complementarios que aporten cualquier deficiencia nutricional.

  2. Estado respiratorio: Una tarea importante del personal de enfermería es indagar si existen antecedentes de enfermedades respiratorias. Si es fumador, se le orienta que deje de fumar de 4 a 6 semanas antes de la intervención quirúrgica. La medición de los signos vitales, específicamente la frecuencia respiratoria, aporta signos y síntomas denotados por: tos, jadeo, acortamiento de la respiración, dolor toráxico y cambios en los patrones respiratorios, fundamentales para la decisión quirúrgica.

  3. Estado cardiovascular: El buen funcionamiento del aparato cardiovascular es un requisito indispensable para el éxito de la cirugía, ya que cubre las necesidades de oxígeno, líquidos y nutrientes durante el perioperatorio.

  4. Función sensorial: Es de gran valor que el personal de enfermería cuente con los datos precisos relacionados con la terapéutica anestésica, ya que esta influye en los diferentes sistemas sensoriales. Se instruye al paciente sobre los cambios que modifican sus funciones y se toman precauciones para proporcionar mayor seguridad en el paciente.

  5. Función hepática y renal: Se valorará si existe un funcionamiento óptimo de dichos órganos, con el objetivo de que se eliminen los productos de desechos y toxinas corporales dados por las reacciones de los fármacos y anestésicos. Por lo que se precisan antecedentes patológicos de estos órganos.

  6. Función endocrina: La hipoglucemia es un factor de riesgo que puede agudizarse antes o después del acto quirúrgico a consecuencia del déficit de carbohidratos o sobredosis de insulinas, por lo que es necesario mantener el control estricto de los valores de glucemias sanguíneas.

  7. Función inmunitaria: Está en dependencia del sistema inmunológico del paciente y depende de cualquier factor de riesgo que puede evidenciar complicación de la cirugía o suspensión del acto quirúrgico. Conocer reacciones medicamentosas es un elemento fundamental para la valoración de anestesia.

Intervención de enfermería en el preoperatorio mediato

  1. Nutrición y líquidos: El alimento de la noche anterior puede ser una dieta ligera, se orienta que ingiera suficiente líquido antes de la operación, en dependencia del tipo de intervención quirúrgica a que será sometido. Se indica por parte de enfermería un ayuno de 8 a 10 h antes de la operación, aunque en la actualidad centros ambulatorios permiten la ingestión de líquidos 3 o 4 h antes de la cirugía.
    Se les explica al paciente y sus familiares que el objetivo que se persigue es prevenir la broncoaspiración que pudiera ocurrir cuando se regurgitan alimentos o líquidos pasando del estómago a vías respiratorias.

  2. Preparación intestinal: En dependencia del tipo de intervención, la noche anterior, es indicado por el cirujano que se le aplique al paciente 1 o 2 enemas de limpieza con agua tibia o laxantes. Para evitar defecación involuntaria por relajación del esfínter debido al bloqueo anestésico, y aparezca sepsis del acto quirúrgico.

  3. Preparación de la piel: Está en dependencia del sitio de la intervención y se hace con el objetivo de disminuir las fuentes bacterianas, evitando lesionar la zona. El paciente debe usar jabón germicida en la higiene corporal durante varios días antes de la intervención quirúrgica. El rasurado o afeitado de la piel está en dependencia de la institución. Este procedimiento debe realizarse con la técnica requerida sin violar principios de la asepsia médica.

Intervención de enfermería en el preoperatorio inmediato

  1. Después de realizado el aseo personal se le coloca al paciente la bata quirúrgica, se le orienta la recogida del cabello, cubrirlo con un gorro, además del retiro de las prótesis dentales o prendas de acicalamiento.

  2. Se orienta al paciente la micción antes de ir al salón quirúrgico, si no tiene sonda vesical.

  3. Medicación preanestésica: Deben administrarse 45 min antes de la anestesia, según indicación médica; durante este período la enfermera observa al paciente que puede comenzar a sentir obnubilación y somnolencia, de igual forma puede referir resequedad bucal. Las acciones inmediatas están orientadas a conservar la tranquilidad del entorno y facilitar la relajación.

  4. Medición de los signos vitales: Se anota y comprueba cualquier anormalidad que pudiera cambiar el transcurso del acto quirúrgico.

  5. Anota en la historia clínica y analizar la categorización de todos los datos clínicos necesarios para la ejecución de la cirugía, trasladando al paciente al quirófano y haciéndole entrega al enfermero de la unidad quirúrgica. Es necesario que se mantenga la enfermera al lado del paciente hasta que lo entregue al personal de anestesia o a la enfermera circulante para que se sienta seguro y protegido.

Los familiares deben estar al tanto de las orientaciones de enfermería en la periferia del salón quirúrgico, recibiendo información detallada del proceder.

Intervención de enfermería en el preoperatorio de urgencia

La urgencia es toda situación que plantea una amenaza inmediata para la vida o salud de una persona. Pueden ser de varios tipos:

  1. Urgencia subjetiva: Está fundada desde la óptica de la víctima y del gran público, surgen de criterios que tienen carácter de impresión; tales como el dolor agudo o la hemorragia externa, sin que esos signos pongan necesariamente en peligro la vida o la salud de la persona.

  2. Urgencia objetiva: Situación que compromete la vida o la salud de la persona, y que puede ser apreciado por personal sanitario o no sanitario entrenado.

  3. Urgencia vital: Forma parte de la urgencia objetiva y es definida como la situación en que, por fallo o compromiso de las funciones vitales respiratorias, circulatorias o cerebrales, existe a corto plazo riesgo de fallecimiento.

  4. Urgencias inmediatas: Se consideran las heridas de un grueso tronco, el taponamiento cardiaco y otros similares en el preoperatorio, ha de reducirse a los cuidados más indispensables, a veces hay que prescindir de ellos.

  5. Urgencias menos apremiantes: Permiten otras medidas como la realización de exámenes clínicos como: hemograma, hematocrito, glucemia, orina, grupo sanguíneo, estudios radiológicos y otros.

En caso de urgencia es necesario llevar al paciente en las mejores condiciones y nunca debe ser operado en estado de deshidratación o shock.

Excepto en las situaciones de extrema urgencia, el médico no teme retrasar unas horas la intervención de urgencia, si se emplean en un mejor estudio del caso y en la administración de medidas terapéuticas como: hidratación, aspiraciones, transfusión, antibioterapia y todo lo que contribuya a elevar la resistencia del paciente.