Enfermería
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Enfermería Ginecoobstétrica
Capítulo 1. Recuento anatomofisiológico del aparato reproductor femenino
Órgano reproductor femenino
Fisiología del aparato genital
Fisiología y desarrollo del embrión
Crecimiento y desarrollo fetal
Fisiología placentaria
Respuesta sexual humana
Preguntas de autoevaluación

Disponible libro a texto completo en versión pdf

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Fisiología del aparato genital

En la fisiología del aparato genital existen 2 fun- ciones importantes, estas son: la copulativa y la generativa.

Función copulativa

Las referencias dadas hasta el momento se limitan al problema mecánico del coito: la introducción del pene en erección en la vagina femenina; pero para la comprensión de este, se debe ir más allá del problema mecánico, y considerar factores psíquicos y complejos reflejos genitales que se localizan en la médula lumbar y sacra.

El estudio de las terminaciones sensoriales de los genitales externos fundamentalmente del clítoris, pro
voca una respuesta refleja de los centros medulares, a los cuales llegan también los estímulos cerebrales. El estudio de los trastornos de la fisiología del coito abarca, desde la faceta del órgano y la anestesia sexual completa, hasta el coito doloroso, lo que más adelante se puede abordar en los factores psíquicos de estos trastornos.

Función generativa

La menstruación consiste en la salida periódica de sangre del útero. La normal es cada 28 días, pero existen oscilaciones de 4 o 5 días, más o menos, que no tiene importancia.

La menstruación sucede durante toda la vida reproductiva de la mujer, excepto en el embarazo y la lactancia. La hemorragia dura de 2 a 7 días y la cantidad de sangre perdida es muy variable, de unos casos a otros, estimándose en unos 100 a 150 g, aunque puede ser menor en las vírgenes. La sangre procede de la mucosa del cuerpo del útero.

Las diferencias en los caractereres sexuales secundarios apenas se pueden observar hasta la edad de 8 a 10 años, cuando se inician los cambios en la niña. El cuerpo anguloso de esta va tomando los contornos característicos de la joven: las caderas se ensanchan; las extremidades se redondean y al llegar a los 12 años las diferencias con el otro sexo son ya evidentes.

Estas modificaciones no son más intensas que aquellas no visibles a simple vista y, que van sucediendo en los órganos genitales internos. El útero se desarrolla rápidamente, las trompas, la vagina y cada parte del aparato genital experimentan un intenso impulso de desarrollo.

En el ovario se inicia la maduración ovular que lleva a la aparición del primer período menstrual o menarquia.

Ciclo ovárico

En la ovulación coincidiendo con las primeras manifestaciones de la adolescencia se inicia la maduración de los folículos primordiales existentes en la capa cortical del ovario. Esto no es casualidad, sino que lo primero es la consecuencia de lo segundo, como se explica más adelante.

Los ovarios de una recién nacida contiene cientos de miles de óvulos sin desarrollar, se ha calculado que el número de oocitos existentes, en el momento de nacer, es de entre 200 000 y 400 000. Estos óvulos son células redondas y grandes, con un protoplasma claro y un voluminoso núcleo central. Esta gran cantidad de oocitos existentes al nacer se agota gradualmente durante el período de la madurez sexual; se ha demostrado que pasa de un promedio de 439 000 en niñas menores de 15 años, a un promedio de 34 000 en mujeres mayores de 36 años.

Cada óvulo está rodeado por un estrado de células de la granulosa y, más afuera, por una finísima red de fibrillas conjuntivas denominada teca. El óvulo con su envoltura forma un folículo primordial que, desde su corteza, emigra hacia las capas profundas. Los folículos maduros ascienden, a veces, entre ambos ovarios, en número de 8 a10 y se vuelven a acercar a la superficie.

Junto con la maduración folicular está la ovulación para que el ciclo se complete en uno solo de los folículos madurantes. En el folículo primordial, la ovogonia rodeada de células cuboideas forma la capa granulosa y de células aplanadas dando lugar a la teca, la que se transforma en ovocito a la vez que, por lisis de células de la granulosa, se fragua una cavidad llena de líquido folicular; el cual rechaza el óvulo a la periferia junto a las restantes células de la granulosa dispuestas en 4 hileras. Esto solo se lleva a cabo si el ovocito crece, porque su papel es importante dado que, en el caso de morir, el folículo se atresia. La continuación del proceso acontece en la minoría, pues de 300 000 o 400 000 folículos primordiales solo 300 han de madurar. Su crecimiento hace que abombe en la superficie del ovario y, a este folículo maduro, a punto de estallar, se le denomina folículo de Graaf. Se observa, en este momento, gran hiperemia en el ovario y una cuña de la teca interna se fragua en albugínea y la hernia granulosa. El folículo estalla y el líquido sale al exterior con una corona de células foliculares (corona radiata). Este fenómeno denominado ovulación se identifica, por algunas mujeres, debido a que se acompaña de un discreto dolor.

Fecundación

El óvulo en la trompa degenera pronto, de forma que, posiblemente, su límite de fecundidad no exceda de las 12 h. Para que la unión sexual sea fecundante debe acontecer alrededor de la ovulación, pero para poder definir los límites de la fertilidad periódica de la mujer es necesario recordar, brevemente, la biología del espermatozoide.

El gameto masculino tiene movilidad amplia gracias a su cola. La base energética para esta es la fructuo
sa del semen que los espermatozoides metabolizan en medio anaerobio formando ácido láctico. En esta movilidad influye el medio en que se encuentran, siendo máxima en su pH de 8 a 8,5 y por la temperatura, ya que se observa que, con temperaturas altas se mueven más pero duran menos tiempo al agotar la fructuosa.

En la bolsa escrotal, las cosas suceden al revés, porque al ser menor la temperatura, se mueven menos y sobreviven más; adquieren la energía para esto de la oxidación de fosfolípidos, dado que la fructuosa solo se aporta por las vesículas seminales en la eyaculación.

En una eyaculación normal, el semen está formado por 200 a 300 millones de espermatozoides que pululan en la secreción de las vesículas seminales prostáticas y de las glándulas de Cowper. Cuando se depositan en la vagina, el calor de esta excita sus movimientos y muchos de estos escapan pronto, ya que, si no, su acidez los aniquila en 1 o 2 h. Al llegar al tapón cervical lo encuentran preparado por los cambios que acompañan a la ovulación y gracias a la hialuronidasa, que se agrega por los tubos seminíferos a la cabeza de los espermatozoides, desdoblan las mucoproteinas del tapón cervical. El paso de algunos espermatozoides a la cavidad uterina se logra con el sacrificio de muchos otros. La cruzan a una velocidad de unos 3 mm/min, por lo que en unas 2 h están en la porción ampular de la trompa.

Los espermatozoides pueden vivir en la trompa varios días, pero su poder fecundante no excede de 48 h, lo cual delimita la brevedad del período fecundante en la mujer.

El espermatozoide en la membrana vitelina formada por debajo de la pelúcida evita que entren más espermatozoides. Se produce una contracción del huevo que expulsa líquido y granulaciones vitelinas que se depositan bajo la membrana pelúcida. La oxidación de las grasas y glúcidos del huevo aporta la energía necesaria para el comienzo de la segmentación que ocurre ya en la trompa. El huevo llega a la mucosa uterina en fase de mórula o blástula.