Estomatología
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Anatomía dental y de la oclusión
SECCIÓN II. ANATOMÍA FUNCIONAL DE LA OCLUSIÓN DENTARIA
Capítuilo 13. Movimientos funcionales de la mandíbula
Resumen de las acciones de los músculos masticadores
Movimientos límites y posiciones de la mandíbula en el plano sagital
Movimientos límites y posiciones de la mandíbula en el plano horizontal
Movimientos límites y posiciones de la mandíbula en el plano frontal

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Movimientos límites y posicionesde la mandíbula en el plano sagital

Estos movimientos describen una trayectoria cuyo registro gráfico se denomina clásicamente como la “uña” de Posselt (fig. 13.6). Desde R (posición postural), la mandíbula puede elevarse hasta la posición de máxima intercuspidación.


Fig. 13.6. Movimientos límites y posiciones de la mandíbula en el plano sagital. a) Vista de conjunto de la trayectoria mandibular sagital en relación con la biomecánica de la articulación temporomandibular. b) Vista en detalle de la “uña” de Posselt.

Desde esta posición de máxima intercuspidación, es posible un deslizamiento hasta A, manteniendo el contacto oclusivo entre las arcadas y a una misma dimensión vertical; este movimiento se denomina deslizamiento en céntrica y la posición A es la de contacto retrusiva, que es forzada y se logra por la contracción bilateral de las fibras del temporal posterior. El valor adecuado del deslizamiento en céntrica varía según diferentes autores de 0,1-0,8 mm y de 1-2 mm, etcétera. Debe realizarse sin contactos prematuros que produzcan componentes verticales en el deslizamiento y que pueden ser por obturaciones “altas”, desniveles del plano oclusal, entre otras (figs. 13.7 y 13.8).


Fig. 13.7. Método de registro.


Fig. 13.8. Área de la trayectoria mandibular sagital.

Todo el trayecto desde PMI hasta P constituye la trayectoria total protrusiva, P es la posición de contacto en protrusión, que se logra por la contracción bilateral de los músculos pterigoideos externos o laterales inferiores y mantiene el contacto dentario por la activación bilateral del temporal anterior al final del movimiento. En este punto P debe mantenerse el contacto entre los dientes posteriores. Puede notarse que esta trayectoria se halla representada (fig. 13.6) por una línea “quebrada” o “escalonada”, debido a la combinación con pequeños movimientos de descenso-ascenso para lograr vencer la sobremordida incisiva (efecto de la guía incisiva). El punto señalado como bb es la relación borde a borde entre los incisivos, después de la cual se observa el segmento final de la trayectoria protrusiva con contacto “invertido” o sobreoclusión invertida entre los incisivos (ya los incisivos inferiores se han situado por delante de los superiores).

Todo el trayecto desde PMI hasta D representa el movimiento de abertura o descenso bordeante posterior. El punto D constituye la abertura máxima o posición de máximo descenso mandibular.

Esta trayectoria consta de dos fases: la señalada con d’ es un movimiento “en bisagra” (20-25 mm de amplitud), durante el cual los cóndilos giran bajo el disco intrarticular, en torno a sus ejes horizontales C, sin efectuar traslación dentro de la fosa mandibular del temporal. El punto B, donde este movimiento termina, es la posición terminal de bisagra.

La continuación del movimiento hasta D es la señalada con d’’. Para lograr esta extensión del movimiento de descenso después de la posición B, es necesario que los cóndilos se desplacen hacia abajo y delante (los cóndilos continúan girando, pero además se incorpora un movimiento protrusivo condilar); esto es necesario porque la articulación temporomandibular no está preparada morfológicamente para que el movimiento de descenso continúe más allá de los 20-25 mm de apertura bucal solamente a expensas de un giro “puro” “en bisagra” del cóndilo bajo el disco. El eje de rotación mandibular se traslada ahora para una horizontal que pasa aproximadamente por los agujeros mandibulares.

La amplitud total del movimiento de abertura hasta la posición D (abertura máxima) es de aproximadamente 50-60 mm. El mismo trayecto hacia arriba es el ascenso o cierre. El movimiento de descenso bordeante posterior transcurre bajo el control de los músculos temporales medios y posteriores.

La extensión de la abertura hasta el máximo (trayecto d’’) se logra con una contracción controlada de los músculos pterigoideos laterales inferiores, que provoca la traslación de los cóndilos hacia delante para evitar la compresión de los tejidos blandos retromandibulares. Se aclara, por último, que este movimiento es forzado y en realidad difiere de los movimientos habituales (representados por la trayectoria h).

El trayecto desde P hasta D es el movimiento de abertura o descenso bordeante anterior, que se realiza con la mandíbula en estado de protrusión máxima por la contracción bilateral de los músculos pterigoideos laterales o externos inferiores. Considerando el trazo en sentido ascendente tendríamos el movimiento de ascenso o cierre protrusivo.

Las trayectorias de abertura y cierre habituales (representadas por el trazo h) son las que se producen dentro del espacio circundado por los movimientos límites (campo del movimiento). Se considera que desde R o bien desde PMI, la mandíbula puede moverse dentro del campo del movimiento (representado por el trazo h) hasta incorporarse a cualquier punto de la trayectoria límite. Durante estos movimientos hay una combinación armónica de las acciones musculares propulsoras, retropulsoras y de los músculos elevadores y depresores de la mandíbula (fig. 13.9).


Fig. 13.9. Los movimientos realizados durante la función normal, se encuentran alrededor de la
línea h y por dentro del punto P, o sea, no más allá del borde a borde.