Imaginología
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Manual de imagenología
Capítulo XIII. Identificación de imágenes anormales del sistema nervioso
Semiología radiológica de las afecciones
Alteraciones en el cráneo simple
Calcificaciones intracraneales
Silla turca normal y patológica
Trauma craneoencefálico
Procesos expansivos intracraneales
Accidentes vasculares cerebrales o encefálicos

Disponible libro a texto completo en versión pdf

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Calcificaciones intracraneales

Las calcificaciones producidas dentro del cráneo pueden ser de dos tipos:

  1. Fisiológicas:

  1. Pineal.

  2. Plexos coroideos.

  3. Hoz del cerebro.

  4. Tienda del cerebelo.

  5. Comisuras habenulares.

  6. Calcificaciones de los ligamentos petro e interclinoideos.

  7. Granulaciones de Pacchioni.

  1. Patológicas:
  1. Infecciosas:

  • Absceso piógeno.

  • Granuloma tuberculoso.

  • Virales: enfermedad de inclusión citomegálica, herpes simple, etc.

  • Parasitarias:
    • Toxoplasmosis.
    • Cisticercosis.
    • Triquinosis.

  1. Tumorales:

  • Gliomas.
    • Oligodendroglioma.
    • Astrocitomas de bajo grado.

  • Meningiomas.

  • Otros:
    • Craneofaringioma.
    • Adenoma hipofisario.
    • Teratomas.

  1. Vasculares:

  • Hematoma subdural crónico.

  • Malformaciones arteriovenosas.

  • Aneurismas gigantes.

  1. Facomatosis:

  • Sturge-Weber.

  • Esclerosis tuberosa.

Es importante reconocer la situación de una calcificación y definirla en la radiografía de cráneo como fisiológica o patológica.

Calcificaciones fisiológicas

Las calcificaciones fisiológicas permiten en muchas ocasiones, cuando estas se observan desplazadas, hacernos sospechar la presencia de un proceso expansivo intracraneal.

Pineal. Es la más frecuente de las calcificaciones, con una incidencia alrededor del 50 % de los pacientes y su localización en la línea media la hace ideal como marcador para detectar en exámenes simples del cráneo, lesiones ocupativas.

El desplazamiento de más de 2 mm en la vista frontal puede hacer sospechar la presencia de un proceso tumoral. En ocasiones los procesos tumorales pueden tener su origen en esta glándula y muchas veces estar asociado a calcificaciones y alcanzar diámetros mayores que 1,5 cm.

Plexos coroides. Se calcifican en alrededor del 10 % de los pacientes, casi siempre son simétricas y bilaterales (Fig. 13.10), también pueden ser útiles como marcadores para la detección de procesos tumorales.

Figura 13.10. Radiografía del cráneo; vista de Towne. Se aprecia calcificación de los plexos coroideos.

Hoz del cerebro. La hoz del cerebro se calcifica en alrededor del 7 al 10 % de los pacientes, y su grosor puede ser variable sin constituir elementos patológicos. Es una calcificación vertical central en la línea media del cráneo (Fig.13.11).

Figura 13.11. Radiografía frontal del cráneo que muestra calcificación de la hoz del cerebro.

Tienda del cerebelo. Esta es una calcificación horizontal que se observa hacia la región basal del cráneo.

Ligamentos interclinoideos. Esta calcificación se observa en forma de cordón calcificado por encima de la silla turca.

Núcleos basales. La calcificación de los núcleos basales generalmente es fisiológica, pero en ocasiones, en enfermedades dependientes de la paratiroides o en la enfermedad de Fahr, pueden verse gruesas calcificaciones a este nivel.

Calcificaciones patológicas

Se diferencian en tumorales y no tumorales y, a su vez, las no tumorales en infecciosas, vasculares, facomatosis y otras, que detallamos a continuación:

Infecciosas. pueden ser: absceso piógeno, granuloma tuberculoso o sifilítico; enfermedades virales como la rubéola, el herpes simple y la enfermedad de inclusión citomegálica, y las parasitarias como la toxoplasmosis, la cisticercosis y la triquinosis. Las que más se calcifican son las parasitarias, entre ellas la toxoplasmosis es una causa frecuente de calcificación intracraneal en el neonato, y se define como pequeñas calcificaciones periventriculares.

Vasculares. pueden ser calcificaciones ateroescle-róticas al nivel del sifón o tronco basilar, aneurismas y malformaciones arteriovenosas. Estas calcificaciones vasculares ateroescleróticas casi siempre se presentan en el territorio carotídeo, ocupan el sifón y se definen como calcificaciones lineales intraselares; en este nivel los aneurismas cavernosos pueden calcificarse y visualizarse como lesiones anulares. Las malformaciones arteriovenosas (MAV) pueden también ser detectadas radiologicamente como calcificaciones múltiples en cerca del 10 % de los casos. Es posible detectar los hematomas subdurales de larga evolución como calcificaciones lineales paralelas a la tabla interna.

Facomatosis. Aquellas como el Sturge-Weber (Fig. 13.12), la esclerosis tuberosa, el Von Recklinghausen y el Von Hippel-Lindau pueden presentar calcificaciones como expresión de lesiones con lento creci miento.

Figura 13.12. Radiografía lateral de cráneo. Se observa calcificación en el Sturger-Weber.

Las facomatosis muestran en ocasiones calcificaciones múltiples de pequeño tamaño. De estas lesiones las más típicas son las que se visualizan en el síndrome de Sturge-Weber, en el que se detectan calcificaciones curvilíneas que dibujan las circunvoluciones cerebrales.

Tumorales. Aquellas como gliomas, meningio-mas, craneofaringiomas (Fig. 13.13-A y B) y adenomas, pueden presentar calcificaciones cuya prevalencia es variable en cada una de estas entidades tumorales; de ellas son los craneofaringiomas el tipo de lesión tumoral que más se calcifica, con una incidencia de hasta 70 %. Los gliomas de bajo grado, y entre ellos el oligodendroglioma, se calcifican alrededor del 10 %, y se observan como lesiones punteadas de pequeño y mediano grosor. Los meningiomas también pueden calcificarse en un porcentaje similar, los cuales casi siempre se observan como lesiones punteadas de tamaño variable o áreas de esclerosis en placa y en ocasiones con hiperostosis circunscrita asociada.

A
B

Figura 13.13. Radiografía lateral del cráneo. A: destrucción del dorso sellar; B: craneofaringioma.