Imaginología
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Manual de imagenología
Capítulo XIII. Identificación de imágenes anormales del sistema nervioso
Anatomía radiológica
Sistemática de estudio del cráneo simple

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Anatomía radiológica

El examen radiográfico del cráneo fue, desde el descubrimiento de los rayos X, uno de los métodos empleados para las exploraciones principales del paciente con trastornos neurológicos. A pesar del vertiginoso desarrollo tecnológico que ha sufrido la especialidad en el último cuarto de siglo, la radiografía de cráneo nos sigue aportando datos muy valiosos sobre los trastornos de desarrollo de la bóveda y base del cráneo, anomalías craneoespinales, así como en la afección traumática.

La bóveda del cráneo, que al igual que otros huesos se encuentra en un continuo estado de desarrollo fisiológico, está sujeta a un proceso activo de regeneración y destrucción, por lo tanto, puede aumentar o disminuir su densidad, lo que origina esclerosis u osteoporosis, áreas de pérdida de hueso (osteolisis) o presentar incrementos en el espesor de las tablas óseas.

Las tablas óseas están compuestas por: tabla interna, tabla externa y diploe (tejido esponjoso que las separa). Ambas son estructuras de hueso compacto; la de mayor grosor es la tabla externa que puede alcanzar hasta 1,5 mm de y la interna, hasta 0,5 mm. El diploe es un hueso esponjoso rico en tejido hematopoyético.

La base del cráneo está conformada por los huesos: frontales, etmoides, esfenoides, temporales y occipital. Estos huesos tienen una gran cantidad de surcos, hendiduras, orificios y otras estructuras anatómicas de gran importancia en el campo de la radiología.

En la evaluación de la bóveda y la base del cráneo se utilizan cuatro vistas esenciales en la práctica radiológica y cada una de ellas nos permite visualizar diferentes detalles. Así podemos definir en estas estructuras las características anatómicas siguientes:

  1. Vista frontal posteroanterior. Con ella se evalúa la configuración general del cráneo y de su arquitectura ósea: los surcos vasculares y las suturas coronal, sagital, lamboidea y metópica (si está presente); también, las órbitas, las hendiduras esfenoidales, la apófisis crista galli y las calcificaciones fisiológicas como la pineal, los plexos coroideos, la hoz del cerebro, la tienda del cerebelo y otras.

  2. Vistas laterales. Puede ser de ambos lados del paciente si así se requiere. En ella se evalúa la configuración general del cráneo, su arquitectura ósea y la relación cráneo-facial, la sutura coronal y lamboidea; los huesos frontal, parietales, temporales y una pequeña porción del occipital, y también, las fosas: anterior (techos de las órbitas y estructuras de línea media por delante del tubérculo de la silla turca), media (fosa temporal y silla turca hasta el clivus) y posterior (las fosas occipitales y las estructuras de línea media desde el clivus hasta la protuberancia occipital interna).
    En cuanto a la silla turca, debe detallarse su configuración, las características de las clinoides anteriores y posteriores, el tubérculo y el piso selar.

  3. Vista de Towne. Es indicada para el estudio del peñasco; se define con nitidez la escama del occipital y su agujero magno.

  4. Vista de base de cráneo o de Hirzt. Con ella se visualizan múltiples orificios óseos no observables en las técnicas habituales como son los forámenes oval, espinoso y redondo, los canales carotídeos y auditivos, y los senos petrosos inferiores.

Otras vistas de gran uso cotidiano son las que sirven para la evaluación de los senos perinasales, mastoides y otras.

Estas proyecciones radiológicas pueden tener algunas variantes técnicas con el objetivo de visualizar una región anatómica con mayor detalle, al cambiar el ángulo del tubo de rayos X y la posición del paciente, por lo que en la práctica habitual existe una gran riqueza de proyecciones que no es objetivo de estudio en este texto.